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Canoa: Memoria de una historia vergonzosa

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24-09-2018

A 41 años de su estreno, y tras su inclusión en Criteron Collection, en EXCLUSIVA para Cine PREMIERE, el cineasta Felipe Cazals reflexiona sobre la preservación de la película que nunca dejó de vivir.

The Criterion Collection acaba de otorgarle cien años más de vida a Canoa, nuestra película con una restauración digital prodigiosa. A partir de este día, al ver el filme, no quedan ya preguntas sobre la excelencia del guion cinematográfico de Tomás Pérez Turrent, ni tampoco de la maestría del cinefotógrafo Alex Phillips Jr., ambos ya desaparecidos –en el correcto sentido del término, no como el calificativo actual que nos persigue y nos desborda de ira por sus cifras sin respuesta–. De Canoa sólo estoy presente yo, Felipe Cazals, su realizador, para medir con serenidad lo que pueden significar los primeros e imprevisibles 41 años de vida persistente de una película mexicana explotada sin consideraciones, a fin de evitar la conservación de su negativo original, pero puesto a salvo por unos cinéfilos que estaban infiltrados en la administración pública cultural.

No sólo la administración de Margarita López Portillo –flamante directora de RTC (1976-1982)– fue funesta para nuestro cine. La del licenciado Enrique Soto Izquierdo –como director del IMCINE– fue todavía mucho peor en todas las acepciones de la palabra. En virtud al desmadre que imperaba en esa época, tuve la curiosidad de informarme sobre los estados físicos de mis películas en el laboratorio de los Estudios Churubusco Azteca, en mi calidad de coproductor de todas ellas. Para mi desasosiego recibí un reporte en el cual se me notificaba que se habían impreso 89 copias sobre el negativo original de Canoa sin mi autorización. Lo que siguió fue una batalla burocrática interminable para obtener la creación de un internegativo (copia de la cinta que se usa para realizar copias sin dañar el material original) y dejar en paz el extenuado negativo de la película que, para esas fechas, ya tenía 101 impresiones sobre su lomo.

Canoa

Foto: Cortesía IMCINE

El licenciado Soto Izquierdo se fue a su casa como todos los servidores anteriores sin resolver la situación que le era totalmente indiferente. Pasaron otras administraciones y más dirigentes hasta que mi reclamo fue escuchado por Javier González Rubio, secretario particular del entonces presidente de CONACULTA, Rafael Tovar y de Teresa, quienes sin dilación alguna rescataron el negativo original. Alejandro Pelayo, en ese momento director general del IMCINE, ordenó procesar un internegativo con costo compartido entre dicha institución, el Grupo Canoa y los miembros del STPC (Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica) que cotizaron para la producción de la película.

Todos los cineastas del mundo, y muy especialmente los mexicanos, saben por experiencia propia que filmar y vivir una película es una aventura que nunca termina. Es en este sentido en el que Canoa es ejemplar y a la vez desconcertante: fue escrita por un crítico de cine novel en el oficio y fue producida con la aportación voluntaria de parte del salario de cada uno de los que se integraron al proyecto. Con el complemento económico de CONACINE, una de las empresas estatales del Banco Cinematográfico –institución fulminada en el sexenio que siguió gracias a las consistentes alucinaciones de la señora López Portillo–, la película fue filmada en sólo cinco semanas y estrenada ese mismo año en noviembre, en el Cine Roble durante la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.

Canoa

Foto: Cortesía IMCINE

Nadie puede predecir nunca el futuro económico de una película mexicana –y quienes afirman lo contrario sólo son unos charlatanes disfrazados de comisionistas–, pero para nuestra sorpresa, al año siguiente, Canoa fue un éxito de taquilla (permaneció 70 semanas en cartelera) y le fue otorgado el Oso de Plata, premio especial del jurado, en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 1976.

Y ahora, con la restauración de The Criterion Collection, la aventura continuará por muchos años. Falta conocer lo que los jóvenes opinarán de Canoa y del retrato que hace del linchamiento de unos estudiantes inocentes. Mientras nuestro país arrastre las lacras ancestrales que denuncia nuestra película, el filme tendrá la atención de los que no se conforman con la realidad. No hay duda: cuando México sea lo que debe ser, Canoa será un muestrario de lo que nuestra nación nunca debió ser.

Canoa

Foto: Cortesía IMCINE

  • Este lunes 24 de septiembre inicia la Semana de cine mexicano en tu ciudad en la CDMX. Las actividades iniciarán con una proyección de la versión restaurada de Canoa por parte de The Criterion Collection. La cita es a las 20:00 hrs en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”. La entrada es gratuita.

Con más de 50 años de trayectoria, es uno de los directores más importantes del cine mexicano. Sus más de 40 producciones –en las que destacan Las Poquianchis y El Apando– le han otorgado distintos premios como el Ariel de Oro y el Oso de plata en la Berlinale de 1976 para Canoa. A cuatro décadas de aquel triunfo, Felipe Cazals escribe Cine PREMIERE sobre el legado de una de las películas más importantes y estremecedoras de su filmografía.

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