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Nuestro tiempo: Las pasiones de Carlos Reygadas

Por:

28-09-2018

La nueva película del galardonado cineasta mexicano llega a las pantallas mexicanas luego de su exitoso paso por el Festival Internacional de Cine de Venecia.

Nuestro tiempo, la nueva película del cineasta mexicano Carlos Reygadas, llega a las pantallas mexicanas luego de su exitoso paso por el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde formó parte de su selección oficial. La sexta película del oriundo de la Ciudad de México retrata a un matrimonio estable con dos hijos, mismo que vive un episodio de infidelidad que lo pone en jaque, para revelar así la vulnerabilidad de dos personas que sentían tener el control de su relación y de su entorno. La cinta es protagonizada por el propio Reygadas junto con su esposa Natalia López y sus hijos, Ruth y Eleazar. Conversamos con autor de películas como Japón (2002); Luz Silenciosa (2007) y Post Tenebrax Lux (2012) para conocer los detalles de Nuestro tiempo.

Nuestro tiempo carlos reygadas

  • Desde tu propio concepto del cine, ¿cómo consideras que has modificado tu estética y sobre todo, con base en qué necesidades? 

Primero te respondo las necesidades, porque yo no pienso en términos programáticos de cómo será mi estética; yo respondo siempre a los estímulos externos e internos. Me imagino como un ebanista que transforma su estilo sin darse cuenta pero que, al cabo de 10 años, se fija que ahora lo hace más redondo que antes. No respondo de manera programática a eso, salvo en algunos casos. Por ejemplo, he reaccionado sobre el abuso del plano secuencia en el cine, me desagrada porque ya no puedes decostruir el espacio y el tiempo. También creo que mi cámara es más pausada, hay mucho más cámara en mano para ciertas cosas, porque los momentos de dinamismo me gusta sentirlos menos armados. Todo eso lo siento más ligado a la narrativa, no de la historia, sino a la narrativa esencial de la película.

  • Ahora, en Nuestro tiempo, usaste en varias ocasiones el close up. Por ejemplo en las secuencias del concierto… 

Yo creo que pensé en la energía que sale de los timbales; es una mujer que está tocando, pero que pone la energía mental, espiritual y física de la misma manera que la podríamos poner en el amor, en el sexo o en otra cosa y funciona como un símil. Yo creo que me salió de manera natural. La verdad no había pensado que eso teníamos que hacerlo en close up. Cuando yo escribo, hago las películas prácticamente en ese momento, no soy de los que filma y la encuentra en la sala de edición; la gran parte es previsualizada. Lo describo a la manera de un compositor, es decir: tales instrumentos suenan en esta área, las notas de aquí a acá, y luego entra esto y aquello y así voy escribiendo. No sé de donde sale, solo sé que es de mi intuición.

  • Nunca habías actuado. ¿En qué te ayudó estar del otro lado de la cámara en Nuestro tiempo para tu mirada como director?

Efectivamente nunca había participado como actor en nada. Casi todos los demás aspectos del arte fílmico los he ejercido y realmente entendí por qué en el cine primitivo –antes de que fuera invadido por la literatura y el espectáculo– autores como Buster Keaton o Chaplin participaban en sus películas. Hay algo muy práctico y natural en que trabajes con las herramientas que están a tu lado. Te ayuda a que el cine sea más orgánico, natural y espontáneo, porque la planificación se reduce. Otra es la capacidad de incidir en la escena de manera directa. Por ejemplo: cuando eres el director, explicas los tiempos pero los actores lo deben sentir y te debes someter a sus espacios. A veces quieres que vayan más rápido o más lento, o que suban el tono de voz, pero no puedes hacer nada porque estás afuera. Aquí yo mismo podía hacer la pausa, acelerar el ritmo, moverme más rápido o más despacio y eso influía en los demás actores.

  • ¿Quedaste contento con tu actuación? ¿Te gustaste en ese rol?

Suficientemente. Es curioso: una vez que te filmas, o que filmo a mis hijos o a mi mujer, ocurre una especie de transfiguración hermosa con el cine, en la que esa persona deja de ser la que es en la vida real. No sentía que fuera yo; ese tipo en Nuestro tiempo era Juan y estaba totalmente desconectado de mí, desde el primer día. No tengo la idea de algunos actores que se fijan si se ven bien de perfil o se confunden con su personaje, para mí esto es construido y ficcional.

Nuestro tiempo carlos reygadas

  • Nuestro tiempo retrata una crisis de pareja y una relación que tal vez no sea aceptada por la sociedad. ¿O crees que ya estamos preparados para ello?

Unos sí y otros no. No hay que quebrarse la cabeza tratando de generalizar. Hay mucha gente que se identifica y me dice que les ha pasado lo mismo o que les pasaron cosas mucho peores; hay mujeres que me comentan que les fascinó o a las que no les gustó. Hombres igual. Casi siempre los que rechazan la película son hombres “patriarcalistas” (sic) y paternalistas con discurso oportunista feminista de pegote. Ellos son los que dicen que es una aberración. Pero la gente que es más libre puede conectar bastante con la película. Son temas que todos nos cuestionamos, donde tratamos de funcionar y fracasamos o tenemos éxitos. Creo que son cuestionamientos relevantes en estos tiempos contemporáneos, que son difíciles de comprender, sí pero solo si aplicamos prejuicios.

  • Es también la primera vez que filmas en digital, ¿qué ventajas te ofreció?

El cine digital tiene grandes ventajas, sobre todo prácticas. Por ejemplo: no tener que recargar la cámara, el peso, el revelado. Al principio estaba muy decepcionado de la imagen, sinceramente; pero luego descubrí que el digital es mucho más complejo que la fotografía. Mi conclusión temporal es que los dos sistemas son buenos y tienen sus desventajas. Lo ideal es poder mezclarlos.

  • Siempre has incluido a la naturaleza en tus películas pero ¿por qué te interesó el escenario del rancho, con los caballos y las vacas para tu historia?

El toro bravo es un animal que me fascina, porque lamentablemente ha salido del imaginario colectivo y se ha convertido solo en un pedazo de carne que se comercia, cuando en las culturas de la India, China y europeas mediterráneas, se le ha venerado siempre. Está entre los animales míticos por excelencia, junto con el águila y el león. Y ahora es el delfín y el conejo y el oso de peluche; y el pobre toro ya está limitado. Yo quería homenajear un poco a esos animales, que además están en peligro de extinción por todos los movimientos antitaurinos. Me gusta el campo, las montañas, el pasto, los árboles, el polvo, las texturas viejas, la humedad, la resequedad. Me gusta el sonido de los pájaros y el sonido cambiante del horario del día, porque todo en el campo tiene sus horas, incluso el viento.

  • ¿Haces una analogía con el toro y la virilidad?

Sí, hay una analogía. Pero al principio ni siquiera lo había pensado en el entorno de la película. El tema con las metáforas es que no existen, depende de los contextos y de la forma de ocurrir de las cosas. El ser humano tiende a hacer asociaciones siempre. No me interesa ser un maestro de ceremonias o un entretenedor o un cirquero, sino alguien que hace un contenedor y que cada persona que se acerca a la película pueda rellenarla con su contenido, sin que esto sea postmodernismo o relativismo. Esto es justo las antípodas de lo que representa el cine de Hollywood, por ejemplo. Por eso tantos amantes de ese cine detestan el que yo hago. 

  • Nuestro tiempo se exhibe en la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Cuernavaca, Puebla, Metepec y Tijuana.

Soy periodista cultural con 15 años de experiencia en la información cinematográfica. Asisto a los principales festivales de cine de México con el eterno sueño de ir a Cannes o Venecia. Mi especialidad es el cine nacional.

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