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Cine CRÍTICAS

Cars 3

Calificación Cine PREMIERE: 3.5
Calificación usuarios: 5
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12-06-2017

Menos frenética y más reflexiva que sus predecesoras, Cars 3 se manifiesta como una emotiva carta de amor a Cars del 2006.


  • Título original: Cars 3

  • Año: 2017

  • Director: Brian Fee (ópera prima)

  • Voces en español: Kuno Becker, Verónica Jaspeado

  • Fecha de estreno: 16 de junio de 2017

El Rayo McQueen (Kuno Becker, en español) ya no es el mismo de antes. Quizá luzca igual, pero estamos lejos de aquel engreído, impetuoso y exaltado novato, ansioso por ganar la Copa Pistón en Cars de 2006. O a lo mejor no ha cambiado tanto, pero los años no han pasado en balde.

Esa impresión queda desde los primeros instantes de Cars 3 –once años después de la original–, cuando el ahora experimentado corredor repite aquellas palabras con las que nos fue presentado hace más de una década: “Soy veloz”… Pero la frase ya no suena igual. No suena con la misma convicción. El propio McQueen titubea. Y es que la nueva generación de millenials, perdón, de jóvenes corredores son más veloces y asumen que gozan con todo el derecho –y ningún compromiso– para desplazar a los anticuados automóviles, a quienes aventajan tecnológicamente en todo aspecto. Como el antagonista de la cinta, Jackson Storm, quien desdeña el pasado, entrena virtualmente y sólo vive para el futuro inmediato.

En este nuevo orden, McQueen emprenderá un nuevo viaje. Nuevas rutas en un recorrido físico y de introspección para descubrir su lugar en el mundo contemporáneo. En el trayecto, será acompañado por Cruz Ramírez (Verónica Jaspeado, en español), su recién nombrada entrenadora y responsable de poner en forma al campeón, después de un aparatoso accidente en las pistas. 

Así es, Cars 3 habla sobre la transición generacional, pero muy en especial sobre el papel de nuestros mentores. De la crisis existencial y las transformaciones. De lo cíclico de la vida. De cómo podemos pasar de ser el alumno a convertirnos en el maestro. Y que para enfrentarnos al futuro, primero debemos entender el pasado. Como McQueen, quien buscará la orientación del mentor de su mentor, Smokey, quien fuese el consejero de Doc Hudson. Una especie de relación tipo Sócrates, Platón y Aristóteles, que en Cars se refleja como Smokey, Doc y Rayo. Algo así como el círculo de la vida, sólo que entre carburadores, mofles y neumáticos. En este sentido nostálgico, cabe también destacar el regreso de Randy Newman como compositor del score.

En la función de prensa apreciamos la película en su idioma original y en 2D. La animación digital de los vehículos y las carreras lucen más espectaculares y detalladas que nunca. Por otra parte, en términos de complejidad técnica no destaca tanto, vale la pena poner atención en una pugna en lodo que fue un verdadero reto para los animadores. 

Pero en verdad lo que hay que valorar de la cinta en su idioma original es el rescate de los múltiples audios que Paul Newman (1925-2008) grabó para la primera película. Es así que Newman una vez más brinda vida a Doc Hudson, en los relucientes flashbacks de McQueen. Y gracias a esas grabaciones inéditas, Doc Hudson vuelve a dar vida a Paul Newman.

Interesante resulta también que el legendario actor logró ciclos similares a los que se exponen en Cars 3 a través de su personajes fílmicos. En El Audaz (The Hustler, 1961) interpretó a “Fast” Eddie Felson, un joven, entusiasta y fanfarrón jugador de billar que desafía al campeón sin medir consecuencias. Un cuarto de siglo después, Paul Newman regresaría a ese papel en El color del dinero (The Color of Money, 1986), bajo la dirección de Martin Scorsese. Retirado del juego, el ahora veterano Eddie encuentra en el talentoso y presumido Vincent (Tom Cruise) un discípulo con el que se identifica. Alguien que le devuelve sentido y hasta redención a su vida. Y qué decir de Cruise, que en aquellos tiempos siempre lograba roles donde era experto y pretencioso en cualquier actividad imaginable. Desde mezclar bebidas, hasta pilotear aviones. Y por supuesto, manejando autos de Nascar, como en Días de trueno (Days of Thunder, 1990), donde también encuentra un sabio maestro (Robert Duvall).

Pero regresemos a Cars. Aquel público de infantes que vivió la vertiginosa explosión de velocidad, música y color en el filme del 2006 –y que exigía a sus pobres progenitores volverla a ver una y otra y otra vez– también ha crecido. Pero siempre habrá nuevos niños y niñas, ávidos de las aventuras del corredor de carreras y su fiel amigo Mate. Aún pese a la detractora opinión de padres, madres y cinéfilos adultos en general, considerando que aún con sus multimillonarias ganancias, las dos primeras películas de Cars ocupan los últimos lugares de preferencia popular y crítica entre los largometrajes de Pixar.

En lo que se refiere a la selección de canciones, queda la impresión de que estamos lejos de aquel conjunto de la primera entrega. Rolas menos inspiradas que difícilmente resonarán como lo hiciera –por ejemplo– “Real Gone“, en el que los pequeños tenían memorizado hasta el instante en que Sheryl Crowe emitía el gemidito de “uh”, para emularlo al mismo tiempo.

Y para quienes desdeñan al torpe, pero bien intencionado Mate, sepan que su participación en esta nueva entrega es mínima. Un tanto curioso, debido la relevancia de su papel en el filme original, pero comprensible dado su aún inexplicable rol protagónico en Cars 2.

Por cierto que el personaje de la vieja, oxidada y parlanchina grúa ha sido aprovechado mucho mejor en otro formato, que bien vale la pena recordar. Se trata de la miniserie de cortometrajes de Pixar, presentada como Cars Toons e intitulada Los cuentos de Mate (Mater’s Tall Tales, 2008-2012). De sus once episodios, siete de ellos fueron dirigidos por John Lasseter, miembro fundador de Pixar, y actual jerarca, líder también de los estudios de animación de Disney. En cada corto, Mate cuenta una exagerada y disparatada historia donde él se convierte en el héroe y en la que McQueen tiene una mínima, pero decisiva participación. Las sencillas historias rondan los cinco minutos de duración y logran acaparar la atención de los pequeños. Pero también de los adultos. Y es que muchas de ellas hacen referencia de forma muy ingeniosa a filmes perfectamente identificables, como Encuentros cercanos del tercer tipo, Chinatown, Rápidos y furiosos o Apollo 13. Fin del dato curioso.

En Cars 3 se expone un discurso sencillo, claro y oportuno sobre la diversidad, a través de Cruz Ramírez el nuevo personaje protagónico que llega a la pantalla y a las pistas eludiendo estereotipos sobre las latinas y presentando una sociedad plural. Pero sobre todo, Cars 3 se manifiesta como una emotiva carta de amor a la cinta original. Una carta de amor que no le regala ni un párrafo, vaya ni una línea, a la vilipendiada Cars 2

Es justo a través de la añoranza y la brecha generacional, que el novel director Brian Fee encuentra las bien aprovechadas oportunidades de humor, en una película que resulta menos frenética y más reflexiva que sus predecesoras.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:

  • El color del dinero (Martin Scorsese, 1986)

  • Días de trueno (Tony Scott, 1990)

  • Creed (Ryan Coogler, 2015)

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Cinéfilo incorregible. Coleccionista de juguetes de películas. Fundador y conductor de @CinemaNET. Colaborador en Efekto Noticias y Filmmen. Escribe en Cine PREMIERE desde el 2002.

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