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El cine de la Revolución Mexicana de Fernando de Fuentes

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20-11-2018

El prisionero trece, El compadre Mendoza y ¡Vámonos con Pancho Villa! se convirtieron en las tres películas más icónicas del gran movimiento social del siglo XX. Hoy pueden ser vistas remasterizadas y vía streaming.

Uno puede ser espectador de la historia o partícipe de ella, según la suerte que le toque al nacer. El cineasta Fernando de Fuentes, nacido en 1894, vivió el estallido del último gran movimiento social de nuestro país: la Revolución Mexicana. Si bien nunca se involucró con la causa –de la forma en que lo hicieron Salvador Toscano, los hermanos Alva o Enrique Rosas, quienes inmortalizaron en celuloide batallas y eventos trascendentes de la lucha–, las cicatrices aún abiertas de una guerra larga y sangrienta le permitieron entender las virtudes y los inconvenientes del conflicto para llevarlos al cine como pocos. 

El prisionero trece (1933) El compadre Mendoza (1933) y ¡Vámonos con Pancho Villa! (1935) “muestran la imagen de la Revolución como algo avasallante, como un terreno de la crueldad”, afirma la académica Julia Tuñón Pablos en el libro La luz y la guerra, obra literaria de Conaculta sobre las obras más destacadas del cine de la Revolución Mexicana. “De Fuentes observa la guerra desde los años 30, con una perspectiva suficientemente distante como para poderla criticar, pero también suficientemente cercana como para condolerse todavía”.

En 1973, la Filmoteca de la UNAM encontró una copia original de 16mm de ¡Vámonos con Pancho Villa!, considerada una de las mejores cintas del cine de la Revolución Mexicana. Ahí apareció un final alternativo de nueve minutos en el que Pancho Villa asesina a una mujer y a su hija.

La importancia de su cine de la Revolución Mexicana radica en la forma en la que construyó tres historias independientes alrededor de lo ocurrido entre 1910 y 1917, mismas que están plagadas de todas aquellas cosas que, al paso del tiempo, siguen lastimando a México: corrupción, traición, falta de ideales, exceso de poder y la desinformación de un pueblo. “En estas cintas”, escribió Federico Dávalos Orozco en Albores del cine mexicano, “De Fuentes, como un observador lejano y ajeno al movimiento revolucionario, se cuestiona sobre el sentido de la guerra e intenta revivir o comprender el ambiente y las situaciones extremas de ese periodo, que orillan a sus personajes a la muerte estúpida al buscar inútilmente la gloria o satisfacer las ambiciones de un caudillo. Fernando fue dueño de una técnica que asimilaba la ausencia de estereotipos y convenciones dramáticos en el nuevo cine sonoro, mismas que aprovechó para desarrollar historias a su gusto en las que procuraba dejar una lección moral”.

El compadre Mendoza se enfoca en abordar el drama de la Revolución Mexicana vivido por los civiles que vivieron atrapados en medio del conflicto bélico.

En 2010, a propósito del centenario de la Revolución, la Filmoteca de la UNAM lanzó una colección especial de esta trilogía restaurada digitalmente. La institución intervino alrededor de 130 mil fotogramas por cinta para inmortalizarlas con una calidad digna de un hombre pionero en nuestra industria: De Fuentes tuvo una participación fundamental en Santa (Dir. Antonio Moreno), la primera cinta sonora mexicana; con Allá en el rancho grande (1936) inauguró la Época de Oro y detonó el auge de la comedia ranchera; su filme Así se quiere en México (1942) se convirtió en la primera película a color en nuestro país y, gracias a Jalisco canta en Sevilla (1948), el cineasta realizó junto con España la primera coproducción internacional de México. Las tres películas más importantes del cine de la Revolución Mexicana están disponibles por primera vez en línea a través de FilminLatino.

“Mencionar a Fernando de Fuentes es referir al cineasta de mayor trascendencia para la historia del séptimo arte en México”, escribió Felipe Cazals en La luz y la guerra. “Reconocer en él al primer cineasta disidente no es sólo un cumplido satisfactorio. Su trilogía revolucionaria resulta ser la muestra más elocuente de cuál debe ser el rumbo de un cine nacional que todavía se sigue preguntando si existe o no un compromiso irrenunciable entre el cineasta y su tiempo”.

La censura gubernamental obligó a Fernando de Fuentes a cambiar el final de El prisionero trece. La cinta fue escrita por el destacado escritor y guionista Mauricio Magdaleno así como por Juan Bustillo Oro, uno de los cineastas mexicanos más importantes de la historia.

  • La trilogía de la revolución de Fernando de Fuentesrestaurada por la Filmoteca de la UNAM.

Incluye:

· Álbum personal del cineasta

· Final alternativo de ¡Vámonos con Pancho Villa! rescatado en 1973 por la Filmoteca de la UNAM de una copia de 16mm de la cinta.

· Libro conmemorativo con stills de las tres películas y un ensayo del académico John Mraz.

A la venta en la Filmoteca de la UNAM y en filmoteca.unam.mx

Apasionado de ver, escribir, leer, investigar y hablar sobre cine en todas sus formas. Soy fan de Star Wars, me sé de memoria todos los capítulos de Friends y si me preguntan de cine mexicano, no hay quien me calle. Editor en Cine PREMIERE.

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