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Cómo se hizo Spider-Man: Un nuevo universo

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22-01-2019
cómo se hizo Spider-Man

Spider-Man: Un nuevo universo se perfila como la gran favorita del Oscar a Mejor película animada, tanto por su historia como por su técnica. Aquí te explicamos sus secretos.

La elección de Miles Morales como sucesor de Peter Parker marcó una auténtica revolución al interior de Marvel Comics. Ahora el joven hispanoamericano hace lo propio en Un nuevo universo (Spider-Man: Into the Spider-Verse), que además de ser su debut cinematográfico, representa la primera gran exploración del multiverso marvelita, lo que resulta en la alianza de seis arañas distintas. Además de su arriesgada historia, la cinta ha conquistado a las audiencias con su animación innovadora, que fusiona las propiedades de las técnicas tradicional y computacional para emular las páginas de un cómic. Los resultados son tan sorprendentes que muchos la ubican como la gran rival a vencer al Oscar por Mejor película animada, ¿será? Para comprender mejor los desafíos alrededor de este proyecto, te develamos todos los secretos técnicos y narrativos y te decimos cómo se hizo Spider-Man : Un nuevo universo.

Cambio de héroe
(Vía)

La revolución de Un nuevo universo requería más que una estética innovadora: necesitaba cimbrar las bases del cine arácnido visto hasta ahora, lo que invariablemente implicaba un cambio en su protagonista.

Por ello, el productor Phil Lord no vaciló en asegurar a Den of Geek que “todo empezó con Miles [Morales] y con la idea de que queríamos hacer una película de superhéroes completamente diferente […]. Y amamos a Miles, su relación con su familia y pensamos que sería un modo refrescante de ver al personaje. Así que partimos de ahí y nos preguntarlos como hacerlo un evento cinematográfico y había algo genial sobre verlo cayendo o más bien ver a Peter [Parker] cayendo en el mundo de Miles”.

Los mismos ideales en un nuevo universo
(Vía)

No se necesita ser un aficionado a los cómics para conocer las bases de Spider-Man. Después de todo, las audiencias han visto tres encarnaciones distintas de Peter Parker en ocho películas estrenadas en poco más de 15 años, lo que además ha incluido dos historias de origen. La presencia estelar de Morales implicaba un nuevo comienzo ante el debut cinematográfico del personaje, pero respetando siempre la vieja mitología arácnida. “Todo se reduce a su versión de: ‘Con un gran poder viene una gran responsabilidad’”, explicó el director Peter Ramsey en entrevista con The Verge. “¿Qué representa para este chico de 13 años en su posición particular en el año 2018 que sea diferente a lo que significó para Peter Parker en los 60?”. Su compañero Bob Persichetti lo complementó asegurando que: “tenemos los mismos ingredientes, pero es desde el punto de vista de Miles. Tiene una familia –una madre y un padre, que es muy inusual en este mundo. Es de Brooklyn. Se sentía natural ubicarlo ahí, dado que los cómics son en Nueva York. Ampliamos estos elementos y se sintió como un universo expansivo, natural y rítmico”.

(Vía)

La elección de un nuevo Spidey ya era suficientemente arriesgada, pero la producción decidió elevar más el reto al aprovechar la naturaleza del proyecto para crear una estética sin precedentes. Algo que el productor Chris Miller describió a Den of Geek como “tratar de hacerte sentir dentro de las páginas de un cómic”. Ninguna película de superhéroes había intentado esto: las animaciones tradicionales usan técnicas convencionales; las CGI –Los Increíbles; Big Hero 6 o Lego Batman, por nombrar algunas– han optado por innovaciones menos revolucionarias; las live-action se ven impedidas por su propia naturaleza. Quizá el filme que más se había acercado a esta idea fuera Hulk de Ang Lee, cuyos cortes de edición buscaban emular directamente a la experiencia de leer una historieta. Aunque parece sencillo, el propio Miller reconoce que “resultó más difícil de lo que pensábamos, pero la idea inicial era […] hacer que se vea como una pieza artística, no inspirada en ella, sino como una versión en movimiento”.

(Vía)

La técnica tradicional y el stop-motion implican métodos artesanales que son procesados de modo computacional para garantizar movimientos más fluidos. La CGI funciona de manera muy diferente, ya que los animadores son apoyados por códigos previamente escritos que agilizan los procesos. No conforme con ello, los principales estudios cuentan con programas propios que pueden ser manipulados según las necesidades de cada proyecto, lo que explica la continua evolución de esta industria. La naturaleza de Spider-Man: Un nuevo universo implicó cambios más radicales. Miller confesó a The Verge que su mayor inquietud fue “¿cómo lidiamos con todo lo que ha sido creado por la animación CGI en todos estos años? Los algoritmos lo hacen de manera natural. Tuvimos gente que escribió nuevos códigos y desarrolló nuevas teorías sobre cómo crear nuevos movimientos de ropa, todos estos asuntos que siempre habían impedido un nuevo estilo. Los algoritmos existentes tomaron mucho tiempo en ser desarrollados, así que nadie podía decir ‘no usaremos eso en lo que se invirtió tanto tiempo y dinero’. Tuvimos suerte. Seguimos trabajando y descubrimos cosas que terminaron funcionando”.

Adiós al realismo absoluto
(Vía)

Uno de los mayores encantos de la animación CGI radica en su fotorrealismo, que como su nombre lo indica, consiste en dar una imagen tan realista que casi parezca extraída del mundo real. Este efecto es sumamente útil para crear personajes computacionales que interactúan con personajes o entornos reales, como es el caso de Gollum, Thanos o los animales del controvertido remake live-action de El rey león. La técnica también se emplea en cintas completamente animadas, que pueden ir del realismo extremo como Beowulf o Ga’Hoole: La leyenda de los Guardianes, hasta mundos netamente fantásticos como Monsters University o Zootopia. Finalmente, las películas con personas animadas suelen inclinarse por la caricaturización de rasgos –tal es el caso de Los Increíbles o Los Croods–, pero manteniendo el fotorrealismo en la textura de las pieles, el cabello y los ojos, además de efectos y escenarios. Spider-Man: Un nuevo universo implicaba un estilo visual radicalmente opuesto, que jugara con el realismo de acuerdo a las necesidades de cada escena. Para ello, el supervisor de efectos visuales Danny Dimian se inspiró en los antiguos procesos de impresión que limitan su paleta de colores y crean su sombreado con la inclusión de puntos y patrones de distintos tamaños. Algo muy similar a lo hecho por el arte pop. Este efecto puede apreciarse en el sombreado de los personajes, que no emplea el difuminado tradicional del CGI, sino un estilo lineal muy parecido al de los cómics.

Sin miedo a la caricaturización
(Vía)

Una de las mayores obsesiones del cine de superhéroes ha sido garantizar el realismo, lo que ha implicado cambios en algunos atuendos y la muestra de algunos poderes, ¿a qué nos referimos con esto último? Las películas no tienen problemas en capturar los rayos de Thor o las ráfagas de Iron Man, pero no han ideado una fórmula para visualizar los poderes psíquicos de Charles Xavier, los magnéticos de Magneto o el sentido arácnido de Spider-Man. Un nuevo universo evitó este problema basándose directamente en el cómic: cambios abruptos en la paleta de colores y líneas que externan las sensaciones del héroe. Una fórmula básica, pero efectiva en casi seis décadas de historia impresa y que –sobra decirlo– fue bien recibida por los aficionados. Y claro, esto facilitó la aceptación de otros elementos más temidos, como la inclusión de Spider-Ham o la exploración del multiverso.

Un conteo revolucionario
(Vía)

El cine funciona bajo el concepto básico de 24 cuadros por segundo, es decir, cada segundo se divide en 24 imágenes secuenciales que generan una ilusión de movimiento. Esta premisa es especialmente relevante para la animación, que se logra con la creación de cuadros primarios llamados "keyframes" y secundarios denominados "inbetweens". Tal y como su nombre lo indica, los primeros capturan posiciones clave en el movimiento –al caminar, sería el contacto con el piso, el punto más alto del pie y el medio entre ambos–, mientras que los segundos rellenan los huecos para garantizar la fluidez y evitar saltos. En un esfuerzo por agilizar los procesos, muchos de los grandes clásicos de la animación tradicional se realizaron con 12 cuadros por segundo, reservando los 24 sólo para las escenas que requerían mayor fluidez. La técnica CGI nunca tuvo este problema gracias a la automatización de procesos que complementa muchos de los espacios entre "keyframes" e "inbetweens". De hecho, el animar con 12 cuadros –también conocido como ‘two’s’– hace que la animación se vea tan pausada, que varios artistas lo usan como técnica de previsualización. El director Bob Persichetti se formó bajó la técnica tradicional y bajo el mando de Glen Keane, responsable de cintas como La bella y la bestia y Tarzán, lo que le permitió deducir que el emplear sólo 12 cuadros haría que la cinta tuviera un movimiento único, además de que les proporcionaría un mayor control sobre la velocidad de las acciones. Esto implicó serias adversidades técnicas –se requería cambiar toda la programación empleada hasta ahora–, pero se convirtió en uno de los sellos más distintivos del filme.

Movimientos completamente nítidos
(Vía)

Cualquiera que haya tomado una fotografía en movimiento sabe que la imagen no se apreciará con claridad. Esta misma regla se aplica para los videos, a menos que sean capturados con cámaras especializadas. En un esfuerzo por preservar el fotorrealismo anteriormente mencionado, las producciones CGI son capaces de simular este difuminado para añadir naturalidad a las escenas más dinámicas. Sin embargo, la producción de Spider-Man: Un nuevo universo concluyó que la mejor manera de emular los paneles de un cómic era con la supresión absoluta del efecto. “Cuando decidimos deshacernos de él, la gente de Imageworks nos dijo ‘eso no funcionará, no quedarán satisfechos,’” le dijo Persichetti a The New York Times. “Les dijimos ‘no, ese es nuestro objetivo. Déjennos insatisfechos. Luego descifren un modo de dejarnos satisfechos otra vez’. Estábamos creando imágenes increíbles para esta película y queríamos que se vieran lo más claramente posible”. De hecho, Miller garantizó al mismo medio que cualquiera podría “pausar un cuadro y se vería tan bien, que podría enmarcarlo y colgarlo en la pared”.

Rostros
(Vía)

La última gran innovación en la técnica de Spider-Man: Un nuevo universo fue menos evidente, pero no por ello menos importante: las líneas de expresión en los rostros. Dimian explicó a The New York Times que los personajes CGI convencionales las incluyen de una manera muy sutil, tal y como una persona real, ya que “están construidas sobre formas geométricas con volumen […]”. Los impresos no funcionan así, pues al ser ilustraciones, requieren el uso de líneas. “Cuando buscamos lo que hacía a los cómics tan interesantes, era la manera en que los ilustradores usan las líneas en los rostros para crear emociones adicionales”, aseguró el supervisor de efectos. “De modo que el equipo escribió un nuevo software para renderear los rostros de Spider-Man con líneas animadas de manera independiente, como si hubieran sido dibujadas por un artista de cómics”. Quizá no sea tan evidente como el movimiento en ‘two’s’, pero sí que garantiza un mayor impacto en las actuaciones arácnidas.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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