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¿Cómo solucionar la batalla entre Netflix y las salas de cine?

Por:

08-03-2019
Netflix salas de cine

La batalla entre Netflix y las salas de cine ha sido larga y complicada. ¿Qué se necesita para que esta guerra civil de la industria tenga un final feliz?

Spielberg es un purista del cine. Su batalla contra Netflix no se basa en el simple hecho de que sea una opción nueva, sino en que amenaza una experiencia que él valora mucho. Para él, ver una película implica sumergirse en la experiencia de sentarte con desconocidos en un cuarto oscuro frente a una pantalla gigante. Spielberg no odia Netflix en sí mismo, odia la idea de que los cines desaparezcan. Ésa es la clave para proponer posibles soluciones a la batalla entre la plataforma de streaming y media industria del cine –incluidos directores, productores, miembros de la Academia y exhibidores–.

Uno de los principales problemas que la industria tiene con Netflix es la ausencia de una ventana de exhibición, es decir, el tiempo que transcurre entre el estreno en salas y el lanzamiento en otras plataformas (como DVD, Blu Ray, cadenas de TV o streaming). Ésa fue la razón por la que Cinépolis no exhibió Roma en México, por ejemplo. La ventana de exhibición está ahí para asegurar que la gente tenga que ir al cine si quiere ver la película, es decir, que no esté disponible en ningún otro lado durante mínimo 90 días. Los cines deciden los detalles de la exhibición de las películas basándose en estimados de cuánta gente la va a ver y calculando la diferencia con sus costos de renta, salarios de staff, etc. Si la película está disponible también en Netflix, algunos advierten que mucha gente se quedaría a verla en casa en lugar de ir al cine, impactando esos estimados y posiblemente resultando en la decisión de no exhibirla.

Si Netflix respetara la ventana de exhibición, la situación muy probablemente se solucionaría, pero el gigante de streaming tiene razones para no hacerlo. Amazon, otro jugador importante en el streaming de películas, sí respeta la ventana. Manchester by the Sea fue la primera cinta de una plataforma de streaming en ser nominada a Mejor película, pero no generó controversia porque el modelo de distribución se apegó a las reglas de las exhibidoras. El problema es que Amazon lo hace porque su enfoque es distinto al de Netflix. Amazon incluye la suscripción a su plataforma de series y películas con cada cuenta de Amazon Prime, la cual incluye otros beneficios que pueden atraer al consumidor, mientras que Netflix depende sólo de su contenido para atraer suscriptores.

Spielberg quiere obligar a Netflix a jugar de acuerdo a las reglas ya establecidas cambiando las reglas de eligibilidad a los premios de la Academia, las cuales requieren un mínimo de dos semanas de exhibición comercial en Los Ángeles y Nueva York. Lo que el director de Tiburón argumenta es que no se le debería permitir a Netflix exhibir estas películas sólo “para cumplir”, sino realmente formar parte de la cartelera comercial.

Esto, sin embargo, podría tener muchos daños colaterales. Para Netflix implicaría tomar una decisión entre perseguir premios Oscar o apoyar producciones pequeñas, lo cual parece una batalla perdida para la segunda opción, pues al tener que invertir en mayor exhibición en cines, es posible que bajara el presupuesto destinado a producciones de menor escala. Al tener que respetar la ventana de exhibición, Netflix tendría que producir basándose en ese detalle, por lo menos cada que quiera hacer alguna película con el objetivo de obtener un premio de la Academia. Al hacerlo, Netflix perdería uno de sus beneficios más grandes para el cine: la habilidad de producir proyectos chicos o de nicho que de otra forma no verían la luz. Cuarón, Scorsese y Del Toro han declarado que sin Netflix sus respectivos proyectos no existirían. Si las reglas cambian, nos perderíamos de muchas Roma o The Irishman.

El cambio de reglas también afectaría a muchas otras compañías no llamadas Netflix. Si de pronto la Academia requiere una ventana más amplia de exhibición, muchas otras películas podrían no ver la luz. Cintas como Moonlight con un presupuesto minúsculo y un tiempo de exhibición mínimo, no existirían sin el impulso que implica estar nominado a un premio de la Academia y no siempre podrían cumplir con un tiempo mínimo de exhibición, pues están a la merced de la competencia contra blockbusters. “Carnada de Oscar” suele ser un término con connotación negativa, pero muchas visiones artísticas se producen sólo por esa razón. Si va a haber un cambio de reglas que impida la nominación de una película, simplemente no se producirá.

Las soluciones propuestas por directores como Sean Baker y Paul Schrader tienen como constante un diálogo entre Netflix y las salas de cine. Baker propone que Netflix tenga un nivel en su modelo de suscripción que incluya ir al cine gratis a ver sus películas. La idea tiene muchas piezas movibles. ¿A nivel nacional o internacional? ¿Cuánto tendría que ofrecer Netflix a las exhibidoras para permitir el uso de sus salas, considerando que sus suscriptores entrarían gratis? La idea parece resolver el enfrentamiento entre la exclusividad de Netflix y la necesidad de los cines de una ventana de exhibición, pero la negociación sería dura y compleja.

Paul Schrader propone que la alianza se haga específicamente con los cines independientes como Alamo Draft House. Su solución no contempla el tema de la ventana de exhibición en cines comerciales, el cual es el principal conflicto para personas como Spielberg. Roma fue proyectada por un buen número de cines independientes, algunos manteniéndola en su cartelera por más de 13 semanas, así que enfocarse en los cines pequeños parece ser una solución para un problema que no existe.

Sean Baker concluyó su propuesta con uno de los requisitos más importantes para que la situación se resuelva: ambas partes tienen que dar su brazo a torcer un poco. Netflix necesita reconocimientos en los Oscar o en Cannes para aumentar su presencia en la industria, mientras que el otro lado necesita a Netflix debido a la popularidad de sus producciones. Ambas partes estarían mejor al lado del otro, así que la solución debe ser conjunta. La experiencia de ir al cine puede ser fantástica, pero las reglas de los exhibidores no benefician a ese realizador pequeño con una idea en su cabeza. La supervivencia de Netflix seguramente no estará en riesgo por no calificar a los Oscar, pero sí la de muchas historias que merecen ser contadas.

Fan de Star Wars, la animación y el cine de romance. Juego videojuegos y me gusta el rap.

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