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Cine

Cosas que no hacemos – Crítica

21-07-2020, 7:20:17 PM Por:
Cosas que no hacemos – Crítica

En Cosas que no hacemos, la cámara de Bruno Santamaría sirve de compañía y apoyo en un momento clave para la emancipación de Ñoño.

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Hay cierta vocación de prestidigitación en el cine, al menos en sus parámetros canónicos. Son frecuentes las alusiones a la “fábrica de sueños” o a la “magia” del cine; el conjunto de sonido, iluminación, fotografía, maquillaje, vestuario y todos los elementos que lo integran, crea una ilusión de realidad a la que nos entregamos cuando los hilos están perfectamente ocultos o disimulados. Este anhelo de ficción convive muchas veces con el cine documental, que para su narrativa también se vale de este juego de componentes. En ocasiones queda en el aire la duda de cómo se llegó a una u otra imagen: ¿se trata de un montaje, recreación o realidad? Adentrarse en el documental Cosas que no hacemos, permite pensar en otras posibilidades desde una realización libre de juicios o temor a crear vínculos y mostrarlos.

A mitad de la cinta, un acontecimiento violento marca un cambio de ritmo en el pueblo El Roblito, Nayarit, en el que se celebra una fiesta en el momento en que se disparan las primeras balas. Al día siguiente las personas comentan lo ocurrido, los niños vuelven a corretear animales y la normalidad comienza a reestablecerse, pero ahora con la compañía sutil y definitiva del director Bruno Santamaría. Por supuesto, siempre estuvo ahí. Un micrófono que se cuela a cuadro y las respuestas breves a los niños que se dirigen a él, muestran su presencia sin darle protagonismo. Este “mostrar los hilos” es un acto de honestidad cuando lo que sigue en la cinta es, también, la revelación de un secreto.

La cámara entra al pueblo (y al mismo tiempo a la película) desde un paracaídas dirigible que sobrevuela los manglares que rodean El Roblito, hasta ubicarse por encima de sus calles. Desde arriba, un hombre vestido de Santa Claus avienta bolsas de caramelos. Abajo, los niños se apresuran a recibirlos y la cámara se queda con ellos, moviéndose a su ritmo. La infancia es lúdica y sabe a dulces que caen del cielo, a disfraces para una fiesta, a seguir coreografías sin miedo al ridículo, a perseguir un racimo de globos o a pelearse por el trabajo de equipo de la escuela.

La mirada desde un mundo infantil en una población en la que poco se percibe de los adultos se centra en Ñoño, quien convive con los primeros en su ambiente de juegos, aunque a sus 16 años se acerca ya a los mayores. Esta transición viene acompañada del placer oculto de sacar la paleta de maquillaje, delinearse los ojos y vestirse como mujer. También del deseo y temor de compartirlo con sus padres.

Ya en su ópera prima, Margarita, el director Bruno Santamaría exponía la historia de una mujer mayor y el proceso de aproximación hacia ella y sus recuerdos. El final planteaba un dilema ético entre continuar grabando para dar un cierre a la historia o desistir de forzar los límites de la protagonista. Hacía evidente también el vínculo afectivo entre los dos.

Ocurría algo similar, aunque desde un punto de vista aún más personal, en el documental Lo mejor que puedes hacer con tu vida, de Zita Errfa (sonidista en esta película junto con Andrea Rabasa), que se ocupaba del hermano de la directora y su relación con los Legionarios de Cristo. En aquella cinta Bruno participó en la fotografía y acompañó a Abril López Carrillo en la producción. El equipo se repitió en Margarita y en este documental, ambos con la música de Tomás Barreiro.

En Cosas que no hacemos, la claridad respecto a la presencia de una cámara (y de una persona detrás de ésta) es congruente con lo planteado por Santamaría en aquella primera cinta. Lo que, filmado desde un canon que explota el sentimentalismo de la imagen resultaría en una secuencia cumbre y melodramática, resulta con la cámara (y presencia evidente) de este director en una situación climática, incómoda, sensible y necesaria. La cámara y el director se presentan ya no como espectador abstracto, sino como compañía y apoyo en un momento clave para la emancipación de Ñoño.

Título original: Cosas que no hacemos
Año: 2020
Director: Bruno Santamaría (Margarita)
Protagonistas: 
Fecha de estreno:25 de July de 2020 (MX)
crítica review
mm Periodista independiente. Viciosa de las series en mis ratos libres, fan de Harry Potter y de la cumbia. En el día a día disfruto cazar notas entre festivales de cine, entrevistas y visitas a sets.
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