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REVISTA Columnas

Crepúsculo vs. Entrevista con el vampiro

Por:

08-12-2008

Deja tú las películas, ¿Cuál de los dos libros debut crees que es mejor? Aquí un análisis. 

Ahora que Mary Carmen me dio la noticia de que Hardwicke no dirigirá la segunda parte de Crepúsculo (¡bien!), me di a la tarea de encontrar similitudes y diferencias entre el libro homónimo y Entrevista con el vampiro por un par de razones (aventura que quedó más larga y clavada de lo que pensaba, ustedes disculparán). La primera, porque leí en la infinidad de posts que se publicaron, antes y después del estreno de la cinta, que muchos preferían una obra por encima de la otra. Pero, ¿qué tal si alguien no ha tenido oportunidad de leer las dos? ¿En verdad son tan diferentes? Yo mismo quería comprobarlo y escribirlo para ordenar mis ideas.

Y la segunda, porque cuando leí Entrevista… tenía la edad que ahora tiene el grueso de lectores de la obra de Meyer. Así es que sintiendo especial curiosidad por estos seres y la imagen que sigue imprimiendo en el sentimiento adolescente, quise repasar aquellas hojas que también se comentaron –no tanto como Crepúsculo, es un hecho– cuando apareció la versión fílmica de Neil Jordan.

Aclaro que este texto se basa sólo en los primeros libros de las sagas porque son los que definen las reglas del resto. También que aquí no mezclaré ni daré la opinión de ninguna de sus adaptaciones al cine. Mejor después, si les late, hacemos un debate sobre los dos (o tres) filmes que ya se basaron en el trabajo de estas mujeres.

Contexto de publicación

Las dos empezaron su carrera profesional con temas vampíricos, pero no inspiradas por las mismas razones:

Anne Rice nació en 1941 en Nueva Orleáns y Entrevista con el vampiro (ECV) se publicó antes de que la mayoría de nosotros viéramos la luz, en abril de 1976 (ella tenía casi 35 años). Anne fue ajustadora de seguros antes de entrarle de lleno a la literatura. Es conocido que se inició en este mundo de la sangre después de que su hija muriera de leucemia en 1972 –la niña vampiresa Claudia podría representarla–. Aun hoy, este libro sigue siendo el más vendido de Rice.

La autora de Crepúsculo (CRE) nació en 1973 Connecticut pero creció en Phoenix. Su debut fue publicado en octubre de 2005, casi 30 años después que el de Anne. La idea le vino a través de un sueño en el que un vampiro se enamoraba de una chava de quien también quería beberse su sangre –el capítulo 13 lo narra a la perfección–. El texto tiene algunos tintes autobiográficos al grado que algunos de los nombres del clan Cullen son los mismos que los de su propia famila. También es su libro más vendido. 

Estilo narrativo

ECV está dividido en 4 partes. CRE en 24 capítulos.

ECV comienza en tercera persona para pronto saltar a la primera, cómo será la mayoría del relato. Creer que Lestat es el protagonista de este libro es erróneo: Louis es quien lleva toda la historia a través de la plática con el periodista. Mismo tipo de narrador tiene CRE pues todo ocurre a través de la perspectiva de Bella.

Un opuesto interesante es que mientras ECV se cuenta desde la perspectiva del vampiro, “el león”, el segundo es desde el punto de vista humano, la “oveja”. Éste es el primer punto que hace más difícil la comparación igualitaria. Al menos en este nivel, no lo estaríamos haciendo con seres semejantes: Quisiéramos encontrar igualdad entre un humano y una monstruosidad. Es obvio que tengan motivaciones diferentes.

Tema y premisa

ECV trata, esencialmente, de las reflexiones filosóficas causadas por un triste hombre transformado que, casi en su contra, tendrá que vivir con el peso de la eternidad. Es por eso que es imprescindible que sea vampiro para poder contar esta historia, no podría ser de otra forma. Por otro lado, CRE se enfoca en las reacciones y peligros, muy humanos eso sí, provocados por el amor. Siendo así no es esencial la presencia de un vampiro: El mismo conflicto podría suceder –el del amor imposible– con sujetos de diferentes clases económicas, razas o bandos. Es por eso que se les compara tanto con los problemas entre Montescos y Capuletos de Romeo y Julieta.  

Tal vez, también por eso se acusa a los vampiros de Meyer de ser light, por no plasmar ese monologo interno en el que un no-muerto define su lugar en el mundo, la utilidad de la vida, el choque de los valores morales y el papel de Dios en su nueva naturaleza. O conocemos muy poco sobre el marco filosófico de esta nueva clase de vampiros o no sufren tanto por dilemas existenciales. Son más pragmáticos. De ahí que compararlos es tan inútil como hacerlo, en términos fílmicos, con Jane Campion y Nancy Meyers. Ambas tienen su público y ambas han hecho películas muy bien recibidas pero tratando los mismos temas por diferentes caminos y profundidades.

Aunque estos niveles filosóficos quizá se deben a que las etapas de desarrollo entre los vampiros protagonistas son muy diferentes. Si usamos la pirámide de Maslow, podríamos decir que Louis navega entre el segundo y tercer peldaño, entre la seguridad y la necesidad de pertenencia: viaja, literalmente, por varias partes del mundo, buscando a los mismos de su clase, aventura que casi le cuesta la vida, su seguridad.

Edward, en cambio, ya lo tiene resuelto. Lleva más tiempo de ser creado y ahora está en el peldaño del amor, motor que activa todo el eros del libro. Él, de ahí no se mueve, no busca su autosatisfacción y todas sus demás necesidades están cubiertas durante el resto de la historia. Su pelea única es hacer su amor florecer.   

Las premisas nos dan más idea de cuan diferentes son: la de ECV sería el ser vampiro es más fuerte que el amor. Y en CRE justamente al revés: El amor es más fuerte que el ser vampiro. Aquí se resumen las diferencias de tono de cada autora.

Amor y sexo

Por grotesco que parezca, pudiéramos acusar a ambos protagonistas de paidofilia. Quizá Meyer lo disfraza mejor. Edward tenía 17 años físicos cuando fue condenado a la inmortalidad –mismos que tiene Bella al conocerlo–, pero, su edad “real” sería de 100 años. Lo extraño es que, intelectualmente, no se ven tan marcadas las diferencias de pensamiento e inteligencia entre él y la mortal. ¿Qué hace un individuo de un siglo de edad con una joven adolescente?

Preguntémoslo también a Louis, que su diferencia física, y no la intelectual, es mucho más marcada. Él tiene 24 años cuando ingresa a la inmortalidad y a lo largo del libro le profesa amor a Claudia, una vampiresa de 6 añitos, que sin embargo, a través del tiempo logra una madurez adulta, aun más que la del propio protagonista.

Ahora, mientras CRE parece ser una alegoría de la abstinencia sexual y relaciones heterosexuales (Esme y Carlisle, Rosalie y Emmet, Alice y Jasper, Edward y Bella) –quizá por la educación mormona de la autora–, ECV es una oda a la liberación sexual –recordemos el pasado hippie de la autora y la década en la que fue escrito–, Louis es abiertamente bisexual, lo mismo siente deseos por Claudia, que por su creador Lestat o por su acompañante Armand.

Alimentación y poderes

Tanto Edward como Louis son vampiros “vegetarianos”. O al menos tratan de serlo. Edward aprendió a no matar humanos a través de las enseñanzas de Carlisle. A Louis le causa un gran remordimiento hacerlo –muy de acuerdo a su naturaleza reflexiva– aun cuando, contrario a la relación Dr. Cullen-Edward, se gana el desprecio de su creador (Lestat) y acompañantes (Claudia). Ninguno de los dos prueban comida humana aunque simulen hacerlo.

Ambos también tienen fuerza, velocidad sobrehumana y habilidad para escalar. Si logran un estado de aprendizaje mayor pueden leer la mente y ver en la oscuridad –cosas que Louis aun está practicando–. Además, los vampiros de Rice mueren al contacto con la luz (de hecho, Claudia y Madeleine se vuelven cenizas al ser expuestas a ella). En la mitología de Meyer los vampiros no sólo la aguantan, sino que los hace resplandecientes, hermosos. Los Cullen tampoco duermen en féretros, mientras que los otros tienen que estar cargándolo dentro de los barcos, carruajes u hoteles. Es imprescindible regresar a ellos antes del primer rayo de luz del amanecer.

Hasta el momento, ninguno muestra habilidades de transformación animal. Ni en lobo, ni en murciélago. 

Enemigos y sentido pertenencia

En ambas obras, toda iniciación a la vida eterna está relatada en el pasado y desde la voz del protagonista que narra los hechos. Incluso es muy similar la forma en que el lector se entera de ellos: Louis le cuenta al periodista y éste lo difunde. Edward se lo cuenta a Bella y ella también lo escribe.

Sin embargo, ninguno de estos emisarios es mordido para lograr la inmortalidad. Sus vampiros se niegan a convertirlos aun cuando, siendo sus confidentes, se los piden directamente. De hecho, no hay momento en que ellos hagan el rito de transformación, excepto cuando Louis convierte a Madeleine a petición de Claudia, pero el destino de esta vampiresa es la muerte pronta.

Y es que, paradójicamente, la soledad de los vampiros los impulsa a querer imitar familias humanas en un principio. El ejemplo más claro es el de Carlisle que se hace una esposa y cinco hijos para poder compensar las pérdidas que cada uno tuvo en vida. También en ECV, Louis y Lestat viven en familia con Claudia –una niña que pierde a su madre– y tiempo después, cuando Lestat muere, con Madeleine –una madre que perdió a su hija–.

Es extraño que aun cuando en ambos libros las represalias de matar a un vampiro son graves, sus principales víctimas no son los humanos, sino los mismos de su clase. Por ejemplo, Louis no sólo ayuda a matar a Lestat, sino que le corta la cabeza a Santiago y quema a casi todos los miembros que están en las catacumbas del Theatre des Vampires. Incluso pulveriza a uno de los vampiros que lo ataca en Rumania. En CRE  sólo muere un vampiro, aunque no de la mano de Edward Cullen, sino de los “hermanos” que queman y destazan a James.
 
En conclusión y en mi opinión, como bien lo dijo la autora en el número #171 de la revista: Rice puso las bases que ella retomaría para modificar este mundo. Con esto no se menosprecia a Meyer (sería como decir que es mejor Drácula por haber puesto las reglas que después utilizo Rice). La discusión más bien termina en el gusto de cada quién… Y ahí sí, ¿con qué libro quedarse?
 

Colaborador en Cine Premiere desde 2001. Da pláticas, es jurado y ayuda a programar festivales. Los únicos maratones a los que va son de cine.

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