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REVISTA Columnas

Cuando Hollywood se sube al ring

Por:

26-01-2009

Tengo cinco pasiones en la vida: la buena comida, la literatura, la música, el cine y el boxeo. Para mí, esos cinco universos me ayudan a explicarme quién soy, cómo me encuntro. Dicen que eres lo que comes, y en serio que haciendo un inventario de lo que como en determinada semana, recuerdo cómo estaba […]

Tengo cinco pasiones en la vida: la buena comida, la literatura, la música, el cine y el boxeo. Para mí, esos cinco universos me ayudan a explicarme quién soy, cómo me encuntro. Dicen que eres lo que comes, y en serio que haciendo un inventario de lo que como en determinada semana, recuerdo cómo estaba emocionalmente. Y bueno, el cine o la literatura o la música, ni se diga: son un espejo, sí, de mi alma. Más que mis ojos. En fin, el boxeo: desde chico soy un aficionado de hueso colorado. El sábado pasado fui, con mis pocos ahorros, al STAPLES CENTER de Los Ángeles a ver la pelea de campeonato mundial entre Antonio Margarito y Shane Mosley. El primero, un boxeador luchón de Tijuana que estaba en los cuernos de la luna tras una victoria contra Miguel Cotto. El segundo, un campeón como ya no los hay, de disposición decente y tecnica depurada. En fin, el asunto aquí no es aburrirlos con mis reflexiones pugilísticas, sino contarles que en la pelea vi al mayor número de celebridades que he visto juntas en un lugar. Estaban Tobery Maguire y Mark Walbergh, Christina Aguilera, Puff Daddy. Y, juntos, hombro con hombro, el Governator Arnold Schwarzenegger y el eterno Rocky, Sylvester Stallone. Sobra decir que la imagen era por demás icónica. Los dos hombres fuertes de Hollywood, ahora viejos pero con un enorme poder de convocatoria. La gente los saludaba, sobre todo a Stallone, hasta el lugar reventó en un grito de "Rocky, Rocky, Rocky". Me pregunto si habrá alguna vez más ídolos como estos dos, películas tan icónicas como Rocky. En fin, los dejo con el final de la pelea, que fue como de película, dramática a más no poder. Si se fijan bien, por ahí pueden ver a Sly, cerca de una de las esquinas, la de Mosley.

 

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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