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Daniel Giménez Cacho

Por:

31-07-2008

En exclusiva el experimentado actor habla sobre su rol en Arráncame la vida.

 

Por Edgar Apanco

Daniel Giménez Cacho está de buenas. La noche anterior estrenó Persona, su adaptación teatral de la obra de Ingmar Bergman. De entrada, comparte su visible emoción (“Me atrapó la matrix, diría una amiga”, señala riendo) y acto seguido, se calza los zapatos –metafóricamente hablando– de Andrés Ascencio, su personaje en Arráncame la vida.

Leiste la novela hace como 20 años…
La leí como cuando salió.

Y decidiste no releerla antes del rodaje. ¿Por qué?
Porque quería hacer lo que había planeado Roberto (Sneider). Llevar una novela al cine se puede –y se debe– hacer con independencia. Las películas tienen un lenguaje mucho más concentrado. De haberla leído de nuevo, hubiera empezado a decir: “¡Híjole, por qué quitaste esa escena!” Preferí hacer con disciplina lo que marcaban Roberto y su guión”. Así debe ser, porque… no es por hablar de mi obra de teatro, pero era una película icónica, y nunca la había visto. Apenas la renté hace dos días para verla. Leí el guión e hice mi obra.

Para encarnar al general Ascencio subiste 14 kilos de peso. Pero ese no fue el reto mayor, sino enfrentarte a la técnica de filmación de Roberto.

Este muchacho está loco. Varía, busca, crea: primero pide una escena de una manera; luego de otra, y hace un circuito de opciones con matices y detalles. Como actor no es fácil: te da miedo, inseguridad y es muy cansado. Al final me gustó, pero pactamos que máximo serían cinco tomas, porque después ya empezaba a pensar la escena, a dudar: “¡Ah! Aquí tenía qué haber dicho” …y ya valió madres.

Andrés Ascencio no es guapo, pero es irresistible. Es audaz y seductor, pero también es un macho y un cabrón.¿Existen hombres así?
Ser poderoso da mucha alegría. Obtienes lo que quieres. “Esta casa me gusta, venga para acá”. “Me gusta esa mujer; venga para acá”. Al ser tan poderoso y omnipotente estás de muy buen humor, y eso te hace atractivo y seductor. La adrenalina del poder le da mucha alegría. Por eso puede establecer una relación muy fuerte con Catalina (Ana Claudia Talancón). Era un reto presentar su enganche sexual y pasional; no es “Me gustas y eres mía”; le gusta que ella es muy respondona. Si no, ¿por qué viviría sometida a un gorila autoritario?

¿Es una historia feminista o femenina?

No es dogmática. Está vista desde la perspectiva de Catalina, una mujer que mantiene su identidad y también le entró al juego del poder. Más allá de lo histórico, el punto de vista de la historia es desde adentro de la cama.

Tienes razón: a nivel micro es la alcoba, pero a nivel macro dibuja cómo se gesta el México moderno, con la transición de los militares a los licenciados…

Los militares eran dueños del país. Dieron su vida para forjarlo; se la rifaron y sienten que tienen derecho de propiedad. “Quiero eso, venga pa’ acá. Me gusta esa chamaca, venga pa’ acá”. Como los narcos de ahora, pero con una filosofía del bien comun que incluía el veinte por ciento del país para ellos. Pero llega un momento en que se quedan atrás, pues se busca gente menos preopotente para presidente. Los ideales revolucionarios se mantuvieron, aunque con un alto grado de simulación.

Todo se institucionaliza, se pasteuriza…
Y luego ya viene la puntilla: los tecnócratas y el modelo neoliberal, que atenta contra la identidad del país. Y todavía hoy seguimos peleando en bandos separados.

El tiempo de la novela y el actual tienen algo en común: el petróleo. Arráncame… se desarrolla en los tiempos de la expropiación petrolera y hoy vivimos un debate en cuanto a la reforma energética ¿Qué pensaría el general Ascencio? ¿Se sumaría al movimiento Farándula (movimiento en el que artistas y creadores con pretenden expresar su opinión sobre la reforma energética)?
Sí. Pensaría que esto un desastre. Definitivamente estaría sumado a la lucha para la defensa del petróleo.

Ascencio, en un arranque de soberbia, le regala a Catalina el Sanborns de los Azulejos. Si viviera, ¿qué te gustaría que te regalara el general?
La cantina La Ópera. ¡Lo preferiría mil veces!

mm

Stanley Kubrick alguna vez dijo "Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo" obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.

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