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Lo mejor y lo peor de Deadpool 2

Por:

22-05-2018
mejor y peor deadpool 2

¿Cómo le fue a Wade Wilson en su nueva misión? ¿Cumplió Cable con las expectativas? ¿Cuál sera el futuro de X-Force? Analizamos lo mejor y lo peor de Deadpool 2.

Advertencia: Esta lista incluye spoilers de Deadpool 2

Parecía que la historia fílmica de Deadpool terminaría con X-Men Orígenes: Wolverine, pero la insistencia de Ryan Reynolds determinó lo contrario. Fue así como un personaje inadaptable –hablamos de un mercenario absurdo, violento y que se sabe al interior de una ficción–, terminó convirtiéndose en uno de los superhéroes más entrañables del subgénero.

Bajo esta premisa, era fácil imaginar que Deadpool 2 sería un éxito seguro, pero lo cierto es que el antihéroe todavía tenía mucho por demostrar. Después de todo, la secuela debía consolidar al personaje e incrementar sus hazañas ante la incorporación de guerreros como Cable y Domino. ¿Cómo le fue en su misión? A continuación una lista con lo mejor y lo peor del proyecto.

Lo mejor: Las escenas poscréditos
(Vía)
Las escenas poscréditos se encuentran entre los elementos más recurrentes del cine de superhéroes, al grado de que las diferentes producciones batallan cada vez más por superarlas. Deadpool 2 lo logra con creces, al aprovechar su meta-humor para darnos unas escenas tan efectivas, que ya se ubican entre las más divertidas y originales en toda la historia del subgénero. Sabíamos que el personaje no era feliz con su anterior encarnación, con la ausencia de Hugh Jackman o con lo hecho por Ryan Reynolds en Linterna Verde, pero nunca imaginamos que recurriría a los viajes temporales para deshacerse de todos estos errores.
Lo peor: La escena poscréditos que borró Deadpool 2
(Vía)
Las escenas mencionadas anteriormente funcionan al ser meramente humorísticas, pero la salvación de Vanessa se torna un poco más complicada. Nos emociona ver que el personaje de Morena Baccarin estará de vuelta para una nueva aventura –y con suerte, para interpretar a Copycat–, pero el problema radica en que su rescate suprime absolutamente toda la película. Recordemos: este suceso fue el detonante que llevó a Deadpool con los X-Men y posteriormente, con el joven Russell. No conforme con ello, los guionistas aseguraron que esta corrección final no fue puro humor, sino que todo forma parte del canon. Sabemos que el proyecto no pretende generar ningún dilema en el público, pero resulta complicado no hacerlo en una franquicia que –irónicamente– ya recurrió a los viajes temporales para suprimir los errores de continuidad del pasado.
Lo mejor: Russell a.k.a. Firefist
(Vía)
El talento juvenil en la franquicia mutante se ha tornado muy interesante: hace apenas unos meses Dafne Keen sorprendió con una estupenda interpretación de Laura/X-23 en Logan y ahora Julian Dennison hace lo propio como Russell/Firefist en Deadpool 2. Este logro es más complicado de lo que cualquiera podría imaginar, pues el joven neozelandés tomó un personaje poco popular, le dio emotividad e irreverencia, y así logró ponerlo a la altura de clásicos como Deadpool y Cable, quienes además eran encarnados por actores mucho más experimentados como Ryan Reynolds y Josh Brolin. Esta exhibición no fue tan sorpresiva para los que habían disfrutado de sus actuaciones anteriores, entre las que destaca Hunt for de Wilderpeople bajo las órdenes de Taika Waititi. Será interesante conocer el futuro del personaje ante su potencial incorporación a X-Force, pero más interesante aún será seguir la carrera ascendente de este actor prometedor.
A deber: Juggernaut
(Vía)
La presencia de Juggeranut era un secreto a voces desde hace tiempo, pero esto no minimizó la emoción cuando vimos al titánico personaje de vuelta en la saga mutante y con una apariencia mucho más apegada al cómic que la ofrecida por Vinnie Jones en X-Men: La batalla final. El resultado fue una espectacular batalla con Colossus, acorde con el tono humorístico del filme, aunque con resultados algo humillantes para un villano de tanta relevancia en el impreso. Sin embargo, los verdaderos problemas del personaje radicaron en un CGI demasiado evidente y que resaltó aún más con las bromas de Deadpool. Pero lo verdaderamente imperdonable fue que el personaje no tuviera una sola embestida en todo el combate, un error garrafal al tratarse de su ataque más emblemático y cuya fuerza acumulada es capaz de poner en aprietos a personajes tan poderosos como Colossus o Hulk.
Lo mejor: Los cameos
(Vía)
Se sabía que Deadpool 2 contaría con varios cameos importantes, pero la producción preservó el secretismo hasta el último minuto, lo que incrementó todavía más su efectividad. Los más anticipados incluyeron a los actuales X-Men, así como al Wolverine visto en X-Men Orígenes, quienes fueron insertados con imágenes de archivo para elevar con enorme destreza los niveles de absurdo de la historia. El más divertido fue Brad Pitt en el papel de Vanisher, pues lo que parecía un héroe inexistente, representó el salto al subgénero para uno de los actores más populares de los últimos tiempo. Finalmente, los que siguen causando asombro fueron Alan Tudyk y Matt Damon, ya que casi nadie los vio. Esto no significa que sus personajes pasaran desapercibidos, pues ambos sostienen una charla sobre papel higiénico durante la llegada de Cable. Por cierto, parece que Damon quiere arrebatarle el puesto a Stan Lee como rey de los cameos entre los superhéroes, recordando su no menos divertida aparición en Thor: Ragnarok.
A deber: X-Force
(Vía)
El grupo de asalto mutante no tiene la popularidad del equipo central, por lo que su introducción de Deadpool 2 parecía ser tan hilarante como efectiva: un casting. Lástima que la alianza duró poco tiempo, pues la poca experiencia aeronáutica de Deadpool terminó con casi todos sus miembros, en la que fue una de las secuencias más divertidas de toda la película. ¿Pero cómo afectará al futuro de la saga y, muy especialmente, de X-Force? Aunque los guerreros fueron salvados en las escenas poscréditos, su retorno potencial luce improbable ante esta humillación inicial, surgida de su inoperancia para controlar un paracaídas. Por otro lado, el desenlace de la cinta nos dejó con un grupo sumamente extraño, integrado por los fundamentales Deadpool, Cable y Domino, y complementado por Colossus y Russell, en una decisión que seguramente generará opiniones encontradas entre muchos aficionados. El destino es todavía más incierto cuando recordamos que hay otros elementos de jerarquía deambulando por diferentes puntos de la franquicia: Sunspot, Warpath, Psylocke, X-23 y Wolfsbane. ¿Cuál será el futuro de este ensamble?
Lo mejor: Domino
(Vía)
X-Men tiene algunos de los mejores personajes femeninos de Marvel Comics, una ventaja que la saga cinematográfica nunca había aprovechado hasta ahora. Quizá Domino no sea tan popular como otras heroínas, pero Deadpool 2 supo aprovechar su manipulación de la probabilidad –o como ella le llama, suerte– para darnos un poder tan original como visualmente atractivo, una labor nada fácil en un subgénero tan saturado como el de los superhéroes. A esto sumemos el buen trabajo de Zazie Beetz, que nos deja con un personaje redondo y con mucho potencial hacia el futuro de la saga.
A deber: Cable
(Vía)
Cable es uno de los personajes más importantes de todo Marvel Comics, por lo que su rol se tornó sumamente codiciado entre todo tipo de actores. El elegido fue Josh Brolin, una decisión muy controvertida por su presencia en el MCU como el no menos memorable Thanos. Al final, el californiano justificó la decisión en cada momento, con una encarnación brutal, conmovedora y que capturó perfectamente la esencia de su contraparte impresa, una labor nada sencilla ante la excentricidad de un compañero de batalla como Deadpool. Los problemas con el personaje radicaron en el guion que nunca lo desarrolla del todo: no revela nada sobre su identidad, sus padres, o su época, y convierte su viaje temporal en una misión meramente personal. Estas decisiones podrían acarrear graves problemas para X-Force y el resto del universo mutante, pues se trata de un guerrero decidido a salvar el presente para garantizar la subsistencia de toda su especie.
Lo mejor: Vínculos con la trama central
(Vía)
La primera entrega de Deadpool estaba claramente desligada de la trama central, pero esta segunda parte posee algunos vínculos importantes. Entre los más evidentes tenemos el cameo del equipo central, así como la mención de Charles Xavier durante el encuentro con Juggernaut, pero lo cierto es que estas escenas no aportan realmente nada al futuro de la historia. La parte verdaderamente importante llega con la Casa Essex para la Rehabilitación Mutante, que alude directamente a la presencia de Mr. Sinister, un villano que aún no ha debutado en la franquicia, pero que ya fue referido en filmes como X-Men: Apocalipsis y Logan. De continuar por este camino, la siguiente película –ya sea Deadpool 3 o X-Force– podría sellar lazos y encaminar la historia hacia un magno encuentro mutante. Para ello, tampoco debemos ignorar la mención de Hope Summers, catalogada como una mesías mutante y cuya inclusión parece obligada en algún punto de la saga.
Lo peor: Más confusión al universo X-Men
(Vía)
Los lazos fueron emocionantes, pero un tanto confusos, al grado que ahora nadie sabe en qué línea temporal se ubica Deadpool. Los guionistas Rhett Reese y Paul Wernick explicaron que la historia se desarrollaba en su propio universo, pero todo se tornó confuso con la inclusión de Cable y la alusión a Mr. Sinister. Por un lado, la cinta nos mostró un futuro muy similar al visto en Días del futuro pasado, algo virtualmente imposible porque ese futuro fue eliminado y el viajero temporal nunca menciona a los Centinelas. En cuanto al villano se refiere, sabemos que sus acciones van desde Apocalypse hasta Logan, mientras que el cameo de X-Men ubicaría a Deadpool... ¿en los 90? De nueva cuenta, sabemos que Deadpool no fue concebida con estas intenciones, pero lo cierto es que algunas de sus decisiones pueden resultar demasiado confusas para una franquicia que ha batallado tanto por rescatar su continuidad.
Lo mejor: Deadpool
(Vía)
Ryan Reynolds nació para ser Deadpool. X-Men Orígenes no le permitió demostrarlo, pero finalmente pudo hacerlo con una franquicia individual que capturó perfectamente la naturaleza absurda y sangrienta del personaje impreso. La primera entrega exhibió estas cualidades, pero la secuela las refrendó con un proyecto mucho más desafiante. De inicio, porque el mercenario no compite con otras franquicias del subgénero, sino que aprovecha sus propias características para elevar el nivel de su franquicia. Más allá de las incorporaciones de Cable o Domino, esto fue posible con una estupenda mezcla de acción, humor y violencia, una gran cantidad de burlas al mundo de los superhéroes, y un eterno rompimiento de la cuarta pared que sirve para recordarnos que todo es una ficción. No sabemos cuál será el futuro de esta franquicia, pero por ahora seguimos de pie ante el estupendo tratamiento del antihéroe.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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