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¡Pinche conspiración! El complot mongol que sacudió a México

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17-04-2019

La novela policiaca más importante de la literatura mexicana vuelve a la pantalla grande con una conspiración internacional donde Rusia y EE. UU. están convencidos de que China quiere asesinar a John F. Kennedy durante su visita a México.

A las ocho de la mañana, Sebastián del Amo se levantó de la cama, se puso los zapatos y una playera negra. En el baño se echó agua en la cara, comprobó que la barba se veía bien en el espejo y se dijo a sí mismo que no necesitaba mayor arreglo. De cualquier forma, ¿quién lo iba a ver? Un día antes había terminado de rodar El complot mongol, su nueva película, y en momentos como esos uno no anda pensando en cómo se ve. En la cantina de la Ópera, el Licenciado comentó un día que aquellos cineastas que sí se preocupaban por eso tenían un serio complejo de inferioridad, pero el hombre, como siempre, estaba borracho y, de todos modos, ¡al diablo con el Licenciado! Del Amo se puso un poco de loción y volvió a su habitación por el libro que había dejado anoche en el buró; una novela que lo ha acompañado casi toda la vida. 

El complot mongol, obra publicada por Rafael Bernal en 1969, es tan jodidamente buena que todo el mundo la considera como la mejor historia policiaca de la literatura de nuestro país. Para Sebastián, sin embargo, se trató de un regalo muy especial que le hizo su madre cuando él tenía 12 o 13 años. Sin duda fue un presente muy peculiar para un chico de esa edad, pero ¡al diablo con la moral y las buenas costumbres! Nadie se puede resistir a una historia en la que un matón de nombre Filiberto García debe lidiar con el FBI y la KGB, a fin de frustrar una conspiración de la China comunista que atentaría contra John F. Kennedy en su visita a nuestro país. Ni a Hitchcock se le hubiera ocurrido semejante cosa. 

el complot mongol

Primero lo primero

El desayuno le esperaba en el comedor. Aunque todavía había mucho por hacer –la posproducción debe ser la peor pesadilla de un cineasta–, Sebastián se dispuso a ver algunas fotografías en su celular, con la nostalgia de haber dirigido una cinta basada en el libro que había cambiado su vida. Las imágenes eran el resumen de un viaje de cinco semanas de rodaje, cinco más de preproducción y años de “horas nalga”, como dice él, para filmar la segunda adaptación fílmica de la novela de Bernal. La primera ocurrió en 1977, dirigida por Antonio Eceiza y protagonizada por Pedro Armendáriz Jr., Ernesto Gómez Cruz y Blanca Guerra. 

En dichas imágenes, Del Amo vio desfilar a su elenco, formado por Damián Alcázar, Bárbara Mori, Eugenio Derbez, Lisa Owen, Diana Lein, Xavier López Chabelo y Roberto Sosa, entre muchos otros. A su mente vino entonces el momento en que vio por primera vez a Damián caracterizado como Filiberto, recorriendo el barrio chino de la Ciudad de México: usaba un traje negro impecable, una corbata roja, un sombrero elegante y una pistola calibre 45 escondida bajo el saco –un arma tan bien hecha por su equipo de utilería que cualquiera se hubiera espantado–. El cineasta repasó la secuencia en su cabeza y no pudo más que sonreír. “¡Pinche Damián! Me saqué la lotería con él”, se dijo a sí mismo. 

el complot mongol

Del Amo después le contó a Cine PREMIERE que en México tendemos a encasillar demasiado a los actores en un mismo tipo de personajes. (¡Pinches prejuicios!) Por ello, el cineasta se atrevió a proponerle a Bárbara Mori el convertirse en Martita, una japonesa que se enamora de “Don Filibeto”, como le dice al personaje de Alcázar; e hizo lo mismo con Derbez y Chabelo –con una voz muy distinta a la que recuerdan muchos de sus cuates– para dar vida a dos políticos mandones y despiadados. Es curioso saber que Eugenio llegó al proyecto gracias a que estuvo en una alberca al lado de Sebastián, bajo el sol radiante de Marbella, España. 

Aunque los más morbosos seguro ya se imaginaron algo obsceno (¡pinches cochinos!), la escena tuvo lugar en los Premios Platino 2015. En la alberca del hotel donde ocurriría el evento, Sebastián descansaba un poco antes de la gala, en la que Óscar Jaenada competía por el premio a Mejor interpretación masculina gracias a Cantinflas, dirigida por él. Al lado de Sebastián se encontraba Derbez, así que comenzaron a platicar. El director le contó de El complot mongol y Eugenio se mostró interesado; le pidió que le mandara el guion y le dijo que él lo contactaría. Todo sucedió tan pronto que parecía que Derbez le había dado el avión al cineasta (¡pinche Eugenio!), pero resultó que el actor hablaba en serio. Y aun siendo ya una celebridad de Hollywood, aprovechó los tres únicos días libres que tenía del rodaje de El Cascanueces y los cuatro reinos para venir a trabajar a México. 

el complot mongol

Esos tres días le permitieron a Sebastián planear de la mejor forma el rodaje de El complot mongol, no sólo desde su papel de cineasta sino también del de productor. En esa labor, en la que sólo los tercos y los de estómago de acero sobreviven, Sebastián tuvo que lidiar con inundaciones, chinos que no cooperaban y hasta con temblores. El último día de rodaje ocurrió el 19 de septiembre de 2017. Por fortuna, el elenco y el equipo de producción de la película sólo lidiaron con un gran susto (¡pinches temblores!), pero pudieron terminar de forma rápida lo que tenían pendiente.

Mientras pensaba en eso, y a pesar de haber concluido el rodaje de su sueño más anhelado, Sebastián se sentía intranquilo. El director se tomó el resto de su café, guardó sus cosas y salió a la calle a cumplir con su deber ciudadano. Basta de tanto recuerdo (¡pinche nostalgia!). Hay mucho que hacer y luego vendrá lo demás. Primero lo primero. Porque eso es algo que haría y diría don Filiberto García.

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Apasionado de ver, escribir, leer, investigar y hablar sobre cine en todas sus formas. Soy fan de Star Wars, me sé de memoria todos los capítulos de Friends y si me preguntan de cine mexicano, no hay quien me calle. Editor en Cine PREMIERE.

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