Revsita del Mes Suscríbete
Podcast de Cine PREMIERE #147 – Nace un Michael Myers

Nace una estrella

October 2018

Suscríbete a la revista Media Kit

Síguenos Social

Suscríbete al Newsletter Newsletter

Recibe las mejores noticias de cine, series, trailers y críticas

CRÍTICAS Cine

El Depredador – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 2.5
Calificación usuarios: 3
Votar ahora:

Por:

20-09-2018
El Depredador

El regreso de Shane Black al mundo de El depredador nunca se define entre ser una cinta del director o una sobre el monstruo alienígena.

Título original: The Predator
Año: 2018
Director: Shane Black (Iron Man 3)
Actores: Olivia Munn, Trevante Rhodes, Thomas Jane
Fecha de estreno:21 de September de 2018 (MX)

Mientras menos se sepa de un monstruo, probablemente sea mejor. Esta es quizás una de las reglas más importantes que una película de sci-fi o terror (como son El Depredador o Alien) debe respetar. Lo curioso de aquellos dos monstruos mencionados es que no sólo compartieron un (¿esperado?) crossover en Alien vs Depredador, sino que continuaron sus películas en solitario ofreciéndonos aún más respuestas… aunque quizás hacerlo no era tan necesario.

Mientras que Alien siguió desarrollándose en un futuro lejano (2089 para Prometeo y 2104 en Covenant), la franquicia de Depredador prefirió el presente –Depredadores cambió de planeta, pero básicamente seguía en el presente–, y ahora la historia escrita por Shane Black no es la excepción.

La película comienza con el francotirador Quinn McKenna (Boyd Holbrook), uno de los mejores soldados de Estados Unidos, quien descubre la presencia de un depredador. Esto lo llevará a ser interrogado por una agencia gubernamental, misma que buscará la ayuda de la bióloga Casey Bracket (Olivia Munn) para descifrar la razón genética de uno de los depredadores. A la par de todo esto, hay un niño (Jacob Tremblay) que sufre de Asperger, unos soldados desertores con un perfecto sentido del humor, y dos criaturas conocidas como “predadogs“.

Shane Black llamó la atención en Hollywood al ser el escritor de Arma mortal, una de las películas clave de los 80 en donde la química entre sus protagonistas sirvió para el éxito de la cinta. Posteriormente sus historias eran tramas llenas de testosterona (El último Boy Scout, The Last Action Hero), con personajes que también resultaban vulnerables entre balazos y asesinatos (Dos tipos peligrosos). Incluso le transmitió eso a Tony Stark en la película en solitario más exitosa del empresario millonario: Iron Man 3.

Era natural que las expectativas fueran altas. Sin embargo, Black recargó su estilo en una historia que termina encajando mucho más dentro de su propio estilo, que dentro del estilo de la propia saga. Y es aquí cuando nos enfrentamos con uno de los problemas que sufren algunas franquicias: la voz del autor vs el estilo de la saga.

Si fuera una historia con otro tipo de extraterrestre y otro tipo de invasión, probablemente la trama habría sido más accesible y se hubieran permitido más humor –porque vaya que El depredador tiene humor–. Sin embargo, Black debe batallar con mantener al Depredador en su zona, como la máquina asesina que es, pero sus intentos son opacados por la inclusión del tipo de chistes que usualmente vemos en películas de Marvel o… en el cine anterior de Shane Black. Y, claro, también en el humor que aportan los predadogs.

El reparto goza de la química suficiente y algunos chistes se sienten naturales, pero fuera de eso El depredador no se percibe como una película de Predator, una de que de por sí no ha sabido encontrarse gracias a dos crossovers que han casi sepultado al extraterrestre. Parece que entre más se enriquece la mitología alrededor del personaje, menos aterrador se vuelve.

En sus dos primeros actos, la cinta es una película de acción con personajes macho-alfa sacados de la primera unidad de bocetos de personajes ochenteros. Esto no es algo malo, pues Shane Black logra darles suficiente carisma, pero el problema es que ninguno de ellos parece estar en la misma película del depredador asesino porque… ninguno le tiene miedo. Olivia Munn es la científica experta en biología con mejores habilidades para el combate de la historia, mientras que Jacob Tremblay y su síndrome de Asperger resultan una de las excusas más gratuitas, y casi de cliché, para tener a un pequeño niño actor en una historia como El Depredador.

Ya para cuando llegamos a los minutos finales, todo es posible con la película, pues habremos aceptado todo aquello que pase en pantalla por más risible e inverosímil que parezca. El problema es que apenas comiencen los créditos finales y hayan pasado minutos u horas, tendremos una resaca de algo que, sobre el papel, se escuchaba muy prometedor pero terminó siendo, como dijera Schwarzenegger en la primera Depredador: “one ugly motherfucker”.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Predator (Dir. John McTiernan, 1987)
  • Critters (Dir. Stephen Herek, 1986)
  • Dos tipos peligrosos (Dir. Shane Black, 2016)

Stanley Kubrick alguna vez dijo "Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo" obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.

Opinómetro

Opiniones de los usuarios

Notas relacionadas

También podría interesarte:

Comentarios