Revsita del Mes Suscríbete
Podcast de Cine PREMIERE #106 – Guillermo del último Jedi

El cine de Guillermo del Toro.

Diciembre 2017

Suscríbete a la revista

Síguenos Social

Suscríbete al Newsletter Newsletter

Recibe las mejores noticias de cine, series, trailers y críticas

CRÍTICAS Cine

El hijo de Pie Grande – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 2.5
Calificación usuarios: 4
Votar ahora:

Por:

30-11-2017

La cinta de nWave Productions es una prueba de los avances de animaciones que no pertenecen a grandes estudios como Disney-Pixar, pero la historia tiene inconsistencias de tono.

Título original: The Son of Bigfoot
Año: 2017
Directores: Jeremy Degruson, Ben Stassen
Voces en inglés: Cinda Adams, George Babbit, Laila Berzins
Fecha de estreno:01 de diciembre de 2017 (MX)

Cuando en 2010 Disney realizó Enredados, uno de los mayores retos a los que se enfrentó el equipo de animadores era la convincente creación del kilométrico cabello de Rapunzel. No sólo era abundante, también debía moverse creíblemente y tener fuerza. Ha pasado más de un lustro desde entonces y los trucos y avances que estos departamentos han logrado cada vez son más sorprendentes desde el punto de vista estético y tecnológico. Ahora es más fácil que estudios con menor poder adquisitivo que Disney-Pixar –y compañía– ofrezcan trabajos más pulcros y evolucionados visualmente aunque no cuenten con los recursos rampantes del estudio del ratón. Éste es el caso de nWave Productions y El hijo de Pie Grande (The Son of Bigfoot), en donde aparecen bastantes y peludos personajes.

La empresa también responsable de Las aventuras de Sammy: un viaje extraordinario y su secuela consigue una animación de texturas asombrosas, con cabelleras afelpadas a la vista y aparentemente suaves al tacto, con un agua y un fuego propicios para revisitar la mítica leyenda de Pie Grande, uno de los mayores “misterios” desde el siglo pasado –aunque recientemente se dijo que siempre fue un oso y no un Yeti–. Pero además, este personaje, que para algunos creativos podría ser un adecuado ingrediente de un filme de horror, aquí se presenta con una cálida luminosidad y con un discurso sobre la reconciliación y la paternidad.

En los primeros minutos encontramos un punto de encuentro entre la producción belga y la mexicana Isla calaca; en ambas, tenemos una película coming of age con protagonistas adolescentes que descubren su anormalidad y la abrazan. En la primera, Lucas es un chico que se transforma en monstruo; mientras que en la segunda a través de Adam conocemos a un “huérfano” de padre que se descubre heredero de una peluda genética y está en proceso de convertirse en un Pie Grande también.

Para complicar su odisea de reencuentro con la ausente figura parental –en realidad refugiada en un bosque para preservar la vida de sus seres queridos–, una avara empresa quiere utilizar el ADN de la “bestia” para crear un producto que combata la calvicie y cuyo valor parece incalculable. Del otro lado de la balanza de estos malévolos antagonistas se encuentra el pequeño ejército de animales parlantes –utilizados hasta el cansancio en todo tipo de animaciones– que hacen la vida de Pie Grande más llevadera.

Aunque el trabajo animado de Jeremy Degruson y Ben Stassen no es tan sofisticado como al que nos tienen acostumbrados los grandes estudios –basta evocar por unos segundos a Coco para constatarlo–, es un resultado bastante decoroso. No obstante, el argumento es el eslabón en el que el filme necesita más trabajo. La historia es derivativa de todas aquellas que tratan el acercamiento entre padre e hijo –Buscando a Nemo o Cómo entrenar a tu dragón–, de la elección del bosque como escenario primario –desde La Bella durmiente hasta Ga’Hoole, la leyenda de los guardianes o El reino secreto (Epic)– y de la preocupación materna tras la desaparición de un hijo en un viaje de autodescubrimiento iniciado por la ira –como Valiente –.

Pero probablemente las mayores inconsistencias radican en el tono. En un principio se perfila para ser una animación sobre el crecimiento personal que se ofusca y se vuelve pueril a partir de la incorporación de los animales parlantes. Hacia el final, la extrema caricaturización de los villanos resta el impacto que le quedaba a la aventura. El hijo de Pie Grande es un ejemplo más del eterno debate de la forma antepuesta ante el fondo. Su animación significa un paso sólido dentro de las películas ajenas a los estudios dominantes del género, sí, y las cabelleras aquí presentadas lo constatan. Ahora falta crear personajes memorables, entrañables e historias que se queden con uno después de que rueden los créditos.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Buscando a Nemo (Andrew Stanton, Lee Unkrich, 2003)
  • Cómo entrenar a tu dragón (Dean DeBlois, Chris Sanders, 2010)
  • Valiente (Mark Andrews, Brenda Chapman, 2012)

Diariamente escribo de cine en Enlabutaca.com, portal que dirijo, y coedito noticias de entretenimiento en Terra. Soy cinéfila, seriéfila, melómana. En pocas palabras, me encanta el arte.

Opinómetro

Opiniones de los usuarios

Notas relacionadas

También podría interesarte:

Comentarios