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November 2018

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CRÍTICAS Cine

El hombre detrás de la máscara – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 2.5
Calificación usuarios: 3
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18-10-2018

Un documental sobre El hijo del Santo, rico en imágenes inéditas, pero que se queda corto frente al análisis que pudo haber hecho de la famosa figura que retrata.

A pesar de que El hombre detrás de la máscara es un trabajo rico en imágenes inéditas sobre el día a día de una figura emblemática de la cultura y la lucha libre mexicanas como es Santo, el Enmascarado de Plata. A pesar de que por momentos tiene un tono cautivador y emotivo, porque la inclusión de ese pietaje se da a partir de la afectuosa mirada filial del verdadero protagonista del filme, El Hijo del Santo.

A pesar de que se trata de una historia sobre un hombre que debe luchar con el peso de volverse el heredero de un nombre bien afianzado en el imaginario colectivo para construirse el suyo propio. La película tiene la efectiva inclusión de un tema conocidísimo vuelto leitmotiv, la cumbia “Los luchadores” del compositor Pedro Ocadiz, con el cambio de tempo de acuerdo con los requerimientos emotivos del filme. Aún con todo eso, hay en este trabajo documental una falla de origen que, a pesar de sus buenas intenciones y de que casi logra resolverse sin resentirlo, es que la dirección es de la productora Gabriela Obregón, esposa de El Hijo del Santo. Eso provoca que por momentos, breves pero significativos, en el filme se perciba cierta autocomplacencia, que haya un afán por el autoconvencimiento de que lo que se ha hecho se ha hecho bien y de que las entrevistas al luchador hijo de la leyenda, y el mismo legendario, carezcan de la espontaneidad que enriquece a los documentales.

 

El hombre detrás de la máscara es, entonces, un trabajo que muestra lo que se quiere y cómo se quiere no desde la óptica del director, sino desde la del protagonista del documental. Y no hacía falta que fuera de ese modo pues la figura se sostiene por sí misma.

La película va y viene en el tiempo, contando la historia de El Hijo del Santo a partir de la relación con su padre y echando mano de sus recuerdos y archivos personales. De su infancia, que se muestra a partir de grabaciones en las que se le ve conviviendo con su padre o actuando en sus películas o se le oye respondiéndole preguntas en entrevistas emotivas que le hacía. De ahí, hasta su más reciente incursión como empresario que busca alternativas a las empresas mexicanas de lucha libre para mejorar las condiciones laborales de los luchadores y proyectarlos en el mundo. La película de Obregón busca redondear la historia de un hombre que ha sabido cuidar, preservar y crecer la icónica imagen plateada.

Sin embargo, no hay contrapuntos. No hay críticas ni cuestionamientos a la imagen de pulcritud que se quiere mostrar. Hay algunas alusiones, como las críticas de los diarios o algunos comentarios de entrevistados sobre algún episodio específico, pero en general la visión mostrada tiene una sola cara o, para decirlo de algún modo, una sola máscara. Y eso inevitablemente va en detrimento del trabajo documental.

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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