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Cine

El llamado salvaje – Crítica

21-02-2020, 6:36:22 PM Por:
El llamado salvaje – Crítica

La majestuosidad de El llamado salvaje de Jack London es tan grande que, incluso, hace de una mala película algo que, curiosamente, llegaremos a disfrutar.

Cine PREMIERE: 2
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Hay algo en el corazón de la clásica historia de Jack London que permite que siga latiendo con tanta fuerza a tantos años de haberse escrito. Quizá sea el enorme amor que le tenemos a los perros o lo que nos provoca ser parte de una aventura rodeada de bellos paisajes. Esa majestuosidad que rodea a El llamado salvaje es tan grande que, incluso, hace de una mala película algo que, curiosamente, llegaremos a disfrutar.

Al salir de la sala de cine, uno se queda con la sensación de haber visto una vieja película para televisión proyectada en la pantalla grande. Piensen por un momento en aquellas grandes cintas del pasado que hoy llegan a nuestro hogar remasterizadas en HD o 4K. Cuando las disfrutamos de nuevo, la magia de sus historias sigue intacta, pero hay algo que incomoda a nuestro ojo cada vez más exigente con los efectos visuales. Aquellos monos de Jumanji, por ejemplo, se verán siempre mucho más salvajes y reales en nuestras memorias que en la edición especial lanzada recientemente por su aniversario.

Y eso es exactamente lo que sucede con El llamado salvaje. El filme dirigido por Chris Sanders (Cómo entrenar a tu dragón) –y vagamente protagonizado por Harrison Ford– se convierte en una de esas tantas películas en las que la tecnología no termina de amoldarse a la perfección con los sets reales y los actores de carne y hueso que los acompañan a cuadro.

El protagonista de esta aventura es Buck, un perro demasiado juguetón y corpulento que, aún siendo el más encantador, le provoca más de un dolor de cabeza a sus dueños. Por razones diversas, su destino lo lleva hasta las bellas tierras del Yukón canadiense donde lo obligan a ser parte de una jauría atada a un trineo. La añoranza de su viejo hogar y la hostilidad de la naturaleza gélida que lo rodea, hace que sus primeras interacciones con el resto de los perros sean atropelladas y lo orillen a más de un problema. Pero ahí está un sonriente Perrault (Omar Sy) que cree en el corazón de este perro grandulón. El carismático actor de la francesa Amigos dice algunos diálogos que harán sonreír a todos aquellos que aman a las mascotas de su hogar.

Pero aunque Buck hace su mayor esfuerzo por adaptarse a su nueva realidad, el líder de la manada lo toma como un lastre que se debe eliminar. Es así como inicia una rivalidad entre el ser más poderoso y el más débil de la jauría. Aunque aquel enfrentamiento pueda parecer inequitativo para nuestro protagonista peludo, llegará un momento en el que la naturaleza que lo rodea y la que trae en su interior lo sorprenderá y lo entrenará para convertirse en el líder que la manada necesitaba.

Buck el llamado salvaje

Aunque en este punto de la cinta hemos visto todo tipo de situaciones –desde las más desgarradoras hasta las que parecen haber sido extraídas directamente de cualquier película de Disney Channel–, llega un momento en que el filme triunfa en capturar y mostrar el espíritu salvaje de su elenco perruno sin necesidad de ningún diálogo o interacción humana. De la misma forma en que lo hizo Spirit: El corcel indomable en 2002, El llamado salvaje tiene momentos donde la naturaleza es la única vocera de lo que ocurre en el corazón de los perros que vemos en pantalla.

Y es justo por el recuerdo de aquel filme animado nominado al Óscar que la ilusión de esta película se va resquebrajando poco a poco. Aunque la película presenta un trabajo espectacular en efectos visuales, la mezcla de la tecnología con objetos “reales” termina por mostrarnos dos mundos distintos en la pantalla que no permiten que ninguno logre conectar con la audiencia.

Cuando somos parte de la jauría, la apariencia de Buck y del resto de los perros no parece tener mayor problema. Pero cuando un humano aparece, la magia se rompe y las expresiones del can se sienten demasiado falsas, coartando por completo la química que poco a poco se iba presentando entre los elementos de la cinta.

Harrison Ford el llamado salvaje

Aunque es trascendente, como en la obra original, el personaje de Harrison Ford nunca termina por convertirse en uno de esos tantos personajes suyos que llevaremos en nuestra mente cinéfila por siempre. Su carisma ayuda, desde luego –piensen en la peor cinta que él haya protagonizado y cómo fue infinitamente ayudada por su presencia–. Sin embargo, eso no es suficiente para que El llamado salvaje logre trascender.

Hasta este punto es inevitable pensar que el filme pudo haber funcionado mejor si todo su mundo hubiese sido construido de forma digital. Chris Sanders ha demostrado que sabe construir historias animadas con un enorme corazón. Quizá el mejor ejemplo sea Como entrenar a tu dragón (2010); pero hay muchos elementos en Los Croods (2013) y en Lilo y Stitch (2002) que reafirman su talento.

Pero, como ya dijimos al inicio de este texto, hay algo en el corazón de la clásica historia de Jack London que logra salvar hasta las adaptaciones más infames –o menos afortunadas– de su historia. Es quizás ese encanto lo que hace de El llamado salvaje una de esas tantas películas que uno debería ver preferentemente en épocas navideñas, en casa, cubierto con una gran cobija, rodeado de seres queridos y, especialmente, acariciando la barriga de la mascota de la casa. 

Título original: The Call of the Wild
Año: 2020
Director: Chris Sanders (Los Croods)
Actores: Harrison Ford, Karen Gillan, Dan Stevens
Fecha de estreno:21 de February de 2020 (MX)
crítica review
mm Apasionado de ver, escribir, leer, investigar y hablar sobre cine en todas sus formas. Soy fan de Star Wars, me sé de memoria todos los capítulos de Friends y si me preguntan de cine mexicano, no hay quien me calle. Editor en Cine PREMIERE.
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