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CRÍTICAS Cine

El misterio del faro – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 3
Calificación usuarios: 3
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25-11-2019

El misterio del faro se basa en los registros que Gerard Butler y sus dos compañeros de reparto explotan en este filme ambientado a principios del siglo 20.

Tener a Gerard Butler en el reparto principal de una película suele ser sinónimo de una historia anodina de acción sobre un hombre solitario capaz de hacerle frente a algún complot de un país altamente militarizado con ninguna otra arma que su entrenamiento y su patriotismo desbocado. Por eso sorprende que El misterio del faro, película que se estrena de forma exclusiva en la cadena Cinemex, no se base en lo que pueda dar físicamente este actor de 50 años, sino en los registros que él y sus dos compañeros de reparto explotan en este filme ambientado a principios del siglo 20 y basado en un hecho real.

Joe Bone y Celyn Jones tomaron como punto de partida para su guion el misterio del faro de las Islas Flannan, específicamente de la isla Eilean Mor, ubicadas en las Hébridas Exteriores de Escocia, cuando los tres fareros a los que alude el título original del filme dirigido por Kristoffer Nyholm desaparecieron sin dejar rastro. En 1980, una ópera abordó el tema desde el punto de vista místico, pero en esta versión cinematográfica las exploraciones tienen que ver con la naturaleza humana en situaciones límite.

Aprovechando los elementos de aislamiento que otorga no solo el faro de una isla sino la ubicación temporal en 1900, el cineasta danés hace un drama que coquetea con el thriller, el terror, el melodrama e incluso las historias criminales para hablar del miedo, la supervivencia, la paranoia y la avaricia. Juega con las ambientaciones de neblina perenne y los espacios cerrados, como la cocina comedor donde ocurren los cambios más significativos de la historia, desde los más emotivos hasta los más violentos.

Thomas (Peter Mullan), el mayor de los tres fareros que sufrió la muerte reciente de su esposa; James (Butler), el amistoso fortachón del grupo que ha dejado a su esposa e hijos en tierra firme, y Donald (Connor Swindells), un joven juguetón que hace su primera guardia, son dejados para cumplir su turno. Hacen frente a una tormenta que los exige al máximo para mantener prendido el faro en una noche interminable. Cuando exploran la isla en una guardia de rutina, encuentran un bote destrozado en un acantilado donde yace un hombre. Donald desciende pero tiene que luchar por su vida cuando el desconocido se levanta mientras él ha atado un cofre a la cuerda por la cual ha descendido.

A partir de entonces, el estado emocional y mental de los hombres se bambolea. La crisis ataca primero a Donald por la culpa, pero la experiencia de sus compañeros le ayuda a estabilizarse y más aún cuando descubren lo que hay en el interior del cofre. Poco a poco, la avaricia y la paranoia los corroen al punto de llevarlos a comportamientos delirantes luego de enfrentar a los tenebrosos compañeros del hombre perdido que llegan a buscarlo. Nyholm va jalando los hilos para que la historia se reacomode en diferentes registros en los que Donald, James y Thomas van sufriendo diversas transformaciones.

Los actores aciertan en dotar a sus personajes de una intimidad plausible. Sin exagerar, van desmenuzándolos con contrastes profundos que hablan de la condición humana a partir de la orfandad literal y simbólica que los acongoja y de la locura a la que la soledad (no solo están alejados de todo y todos, sino incomunicados), la avaricia y el miedo los han orillado. Butler y Mullan son los soportes del relato. En el caso de Butler, es de destacar el arco dramático de su personaje.

Sin embargo, El misterio del faro deja varios cabos sueltos que acaban por hacer que la historia no esté completamente redondeada, a pesar de su acierto de mostrar lo aterradoras que pueden ser las consecuencias de nuestras decisiones.

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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