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December 2018

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CRÍTICAS Cine

El proyecto Florida – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4.5
Calificación usuarios: 4
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Por:

22-03-2018

Una comedia insólita y entrañable, que representa un rescate extraordinario para el talento camaleónico de Willem Dafoe.

Título original: The Florida Project
Año: 2017
Director: Sean Baker (Tangerine)
Actores: Willem Dafoe, Brooklynn Prince, Bria Vinaite
Fecha de estreno:22 de March de 2018 (MX)

¿Qué puede salir mal en una película como El proyecto Florida que nos recibe con niños corriendo al ritmo de “Celebration” de Kool & The Gang –ya saben, Ce-le-bra-tion starts, Come On!– y nos despide con una panorámica del castillo de Disney World contra un atardecer idílico, mezcla de azules, naranjas y malva? Nada, mientras el director tras la cámara no sea Sean Baker, ese cronista puntilloso, crudo e irónico de los callejones más lúgubres que, en la geografía del American way of life, se esconden detrás de fachadas deslumbrantes y atractivas.

A pesar de ello, El proyecto Florida es un canto vital al humor, una historia de amistad, compañerismo y maternidad cuyos protagonistas, por casualidad, son parias casi anónimos que viven en el margen del sueño americano: Halley y su hija de seis años, Moonee (Bria Vinaite y Brooklynn Kimberly Prince, ambas debutantes) son, en realidad, dos niñas que se cuidan mutuamente. Ambas viven en el Florida Project del título: un desangelado motel de carretera, construido dos kilómetros a espaldas de Disney World y que, para maquillar la ausencia de turistas, renta habitaciones por semana a familias de bajos ingresos desalojadas, quizá, por la crisis inmobiliaria. Halley y Moonee encuentran un aliado silencioso en Bobby (Willem Dafoe), el solitario administrador del condominio, tan desamparado como ellas, aunque amparado en la única autoridad moral posible en un entorno como éste: la de tener un empleo fijo.

En un original cruce de Vidas perdidas (Kids) con Las aventuras de Tom Sawyer, la cinta sigue a Moonee y una endiablada pandilla de amigos de su edad a través de extraordinarias secuencias de camaradería y travesuras en las cuales la inagotable mirada de la infancia deja entrever, en el fondo, el panorama de una economía devastada. Es casi imposible apartar la atención del extravagante tono –mezcla de ternura y desasosiego– que Baker elige para contarnos el día a día de sus personajes y hacernos entrar en sus dinámicas por vía de la compasión y la solidaridad, sin importar que tan ajenas, deplorables o criticables nos resulten sus acciones, reacciones y decisiones.

Con una sola y merecida nominación al Oscar para Dafoe, por Mejor actor de reparto, El proyecto Florida es una de las grandes omisiones en el radar de la Academia este año. No es que le hayan faltado premios: desde su celebrado estreno en la Quincena de Directores del pasado Festival de Cannes, la película de Baker ha recogido unos cincuenta reconocimientos que incluyen su admisión en las listas de honor anuales del American Film Institute o el National Board of Review. Para Dafoe, la cascada actual de premios saben a justicia tardía: merecido reconocimiento para un actor que en la tercera edad sigue tomando riesgos impredecibles que se suman a sus mejores pieles de camaleón, desde el Duende Verde hasta Pasolini o Jesucristo.

Pero habiendo quedado al margen de las tres grandes galas del cine hablado en inglés –BAFTAs, Globos, Oscar–, es difícil no captar la ironía: la película termina por compartir el destino de sus entrañables personajes, quienes viven en el margen de los sueños, literalmente a dos pasos de Magic Kingdom y Epcot Center. La Florida de Baker no evoca a Mickey Mouse, sino a las calles desiertas de Luz de luna o ese pequeño clásico de Jim Jarmusch, Más extraños que el paraíso.

A Baker y a su fotógrafo, el mexicano Alexis Zabe, no se les escapa ninguna de estas paradojas: en el fondo podemos ver letreros y tiendas de bajo perfil que presumen letreros como “Avenida de los Siete Enanitos (gire a la derecha)”, “Future Land: Bienvenido” o “Souvenirs de Disney: saldos y descuentos”; la extraordinaria fotografía de Zabe en 35 mm –notable, pues Baker es bien recordado por cortos y largometrajes filmados con iPhone, como la sorprendente Tangerine: chicas fabulosas saca provecho de los espacios, las geometrías y los colores, encontrando siempre destellos de belleza y humor en entornos que sería más sencillo marginalizar. Zabe es bien conocido en México por su trabajo con Carlos Reygadas en Luz silenciosa o con Fernando Eimbcke en Temporada de patos o Lake Tahoe; esta última, de hecho, tiene ecos que podemos recordar en varias secuencias de El proyecto Florida, una película asombrosa y carismática que se las arregla siempre para presentarnos vidas al límite y hacernos sentir en casa, todo al mismo tiempo.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Tangerine: chicas fabulosas (Dir. Sean Baker, 2015)
  • Más extraños que el paraíso (Jim Jarmusch, 1980)
  • Lake Tahoe (Fernando Eimbcke, 2008)

Periodista, cinéfilo y lector compulsivo, conductor en Mi cine tu cine (Once TV), locutor, jazzero y tragón. Miembro de la Semaine de la Critique de Cannes en 2014 y del Berlinale Talents Press. Estando antes en París, pasaba más tiempo dentro del cine que afuera, así que volví a la Ciudad de México en donde el cine es más barato y, digan lo que digan, se come mejor.

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