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CRÍTICAS Cine

En buenas manos – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 3.5
Calificación usuarios: 1.5
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Por:

11-09-2019
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Una visión empática y diferente sobre el proceso de adopción.

Título original: Pupille
Año: 2018
Director: Jeanne Herry (Elle l'adore)
Actores: Sandrine Kiberlain, Gilles Lellouche, Élodie Bouchez
Fecha de estreno:06 de September de 2019 (MX)

Resulta refrescante la llegada de una película francesa sobre adopción a México, el segundo país con mayor cantidad de niños huérfanos en el mundo, según BBC.  Los últimos años han llegado adaptaciones hollywoodenses como Un sueño posible, Familia al instante o producciones nacionales como La otra familia, que no han tenido otro propósito que estrujar el corazón con el sufrimiento de los niños o jóvenes en adopción. En buenas manos, en cambio, ofrece una visión empática hacia los padres que impacta desde su premisa por las grandes diferencias entre las condiciones de adopción en Europa y América Latina. 

En buenas manos - Crítica

La mayoría de las películas de adopción están enfocadas en retratar la difícil adaptación de niños o jóvenes a su nuevo hogar. Mientras que En buenas manos, cuenta el proceso previo a la adopción en el que los padres tienen que cumplir una serie requisitos –enfocado principalmente a la estabilidad emocional– para ser aptos. A la par, Clara, una joven de 20 años, decide renunciar a la maternidad intentando tener el mayor desapego con el bebé para evitar que el trauma sea mayor.

La historia es atrayente desde su premisa si se considera que las condiciones de adopción que se retratan en la película no son una ficción. Podría parecerlo si se tiene en cuenta que, en México, una persona que quiere dar en adopción a su bebé tiene que pasar por un largo camino legal para llevarlo a cabo. Mientras que en Francia, tal como sucede en la cinta, las jóvenes pueden sólo llegar al hospital, dar a luz y dejar a su bebé en manos del gobierno bajo el completo anonimato. 

Clara tiene la libertad de compartir lo que ella desee sobre su embarazo y una educadora de la agencia de adopción se acerca a ella para orientarla, mas no para influir o cambiar su decisión. Sin embargo, el balance del romántico proceso de adopción está en la actitud indiferente de la joven. No desea cargarlo, sentirlo o siquiera ver su rostro cuando el pequeño ve la luz por primera vez. 

La historia paralela al rechazo del bebé, están los padres que han luchado por adoptar un niño. Desde este enfoque tampoco vemos los problemas más visibles que mostró, por ejemplo, Familia al instante. En ésta, la adolescente –quien vive la etapa más difícil para ser adoptados– se rebela, rechaza el cariño de su nueva familia y añora a su madre biológica. Por lo que los padres llegan a sentirse frustrados y sentir que tal vez no era la familia con la que soñaban. 

La indagación en las emociones de una madre soltera –quien se convertirá en la primera del mundo en conseguirlo– es mucho más profunda que lo que se había visto en películas pasadas. El mensaje es más crudo que bien se podría resumir en un diálogo de la educadora Karine: «Mi trabajo no es encontrar hijos para padres que sufren, mi trabajo es encontrar a los mejores padres posibles para niños en riesgo». La cinta se arriesga a mostrar cómo el amor y deseo de un hijo así como la estabilidad económica para llevar a cabo el cuidado de un hijo es sólo la base, pero la estabilidad emocional va mucho más allá del anhelo.

En buenas manos - Crítica

En buenas manos muestra elementos crudos y pocos visibles de la adopción. Sin embargo, paradójicamente, lo hace mediante una historia con un final feliz, sin un exceso de escenas trágicas y en un contexto en el que la libertad es uno de los elementos claves para dar en adopción. 

Escribir y el cine son mis más grandes amores. Admiro a Tarkovski, pero lloro cada que veo Up.

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