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Ennio Morricone: Sus mejores bandas sonoras

07-07-2020, 8:08:32 AM Por:
Ennio Morricone: Sus mejores bandas sonoras

El talento de Ennio Morricone le llevó por géneros tan variados como el drama, el spaghetti western y el sci-fi.

Ennio Morricone era un apasionado de la música, pero no sólo eso, pues también era un gran enamorado del arte cinematográfico. «No me vinculo con ningún género en particular», aseguró el reconocido compositor italiano. «Me gusta cambiar para que no haya riesgo de aburrirme. Disfruto con todas las películas».

Esta forma de pensar, aunada a su enorme talento creativo, le permitió trabajar con algunos de los grandes directores de todos los tiempos, Sergio Leone, Bernardo Bertolucci, Giuseppe Tornatore, Darío Argento y Quentin Tarantino, entre otros, lo que resultó en combinaciones fascinantes que dieron algunas de las mejores bandas sonoras de la historia. Recordamos las más destacadas de toda su obra.

La cosa del otro mundo (Dir. John Carpenter, 1982)

Ennio Morricone tuvo un paso tan brillante por el cine europeo que muchos olvidan su trabajo en la ciencia ficción norteamericana con La cosa del otro mundo de John Carpenter. Una colaboración inusual, motivada en buena parte por la admiración que el cineasta sentía por el compositor italiano. Bastó una reunión y algunos videos inconclusos para que el italiano descifrara las necesidades musicales del filme: orquesta y sintetizador combinados en un mínimo de notas para apuntar de lleno a las sensaciones espeluznantes. Su labor quedó opacada por las decisiones creativas de Carpenter, quien manipuló y descartó varias de las piezas al considerar que podían entorpecer su visión, lo que resultó en una nominación al Razzie que se mantiene como una de las peores manchas en el historial del genio musical. Una injusticia, pero también una ironía, pues hoy en día el tema de La cosa del otro mundo es considerado uno de los puntos más fuertes de la película, mientras que algunos de los temas desechados fueron rescatados para Los ocho más odiados de Quentin Tarantino que le valió el Oscar a Mejor score.

Los ocho más odiados (Dir. Quentin Tarantino, 2015)

Quentin Tarantino siempre ha reconocido su pasión por el spaghetti western y la gran influencia del subgénero en su filmografía. Este impacto alcanzó su punto climático cuando el popular cineasta tuvo la oportunidad de trabajar con Ennio Morricone, uno de sus grandes ídolos, en la banda sonora de Los ocho más odiados. Siempre respetuoso con estilo de los filmes, el italiano se decantó por piezas sombrías dominadas por tonos graves cuyos ritmos se ven abruptamente interrumpidos por toda clase de agudos. Aunque lejos de sus obras más icónicas, se le considera el último gran trabajo en su brillante carrera, el cual fue reconocido con el primer Oscar competitivo de su trayectoria. Una decisión controvertida que fue vista por muchos como un homenaje tardío al que figura entre los grandes compositores cinematográficos de todos los tiempos.

Novecento (Dir. Bernardo Bertolucci, 1976)

Sus 317 minutos de duración convirtieron a Novecento en el estreno comercial más longevo de todos los tiempos, mientras que el perfeccionismo de Bernardo Bertolucci y sus esfuerzos por emular la esencia de Victor Hugo en una auténtica épica italiana le convirtieron en una de las obras más desafiantes de Ennio Morricone. El compositor afrontó el reto con un desafío directo a las superproducciones que aprovechaban la música para enaltecer su propia grandeza, reemplazándola por una combinación de cuerdas y vientos que priorizaban el dramatismo de la trama y las luchas de los desfavorecidos en busca de un mundo más igualitario para todos.

Cinema Paradiso (Dir. Giuseppe Tornatore, 1989)

No es la banda sonora más representativa de Ennio Morricone y aun así, es una de las más trascendentales en toda su obra. Su sutileza impide de manera deliberada que las piezas sobresalgan por encima de la imagen y las convierte en un perfecto acompañante con el que engalanar la conmovedora historia de un viejo proyeccionista que entabla una conmovedora amistad con un pequeño enamorado del cine que terminará encontrando todas las respuestas en las cintas proyectadas en la sala de su pueblo natal. Un elemento fundamental para que Cinema Paradiso se convirtiera en una de las mejores películas de todos los tiempos y que fue condecorada con el BAFTA a Mejor score original.

Por un puñado de dólares (Dir. Sergio Leone, 1964)

La primera entrega de la mítica Trilogía del dólar representó el debut de un antihéroe sin precedentes como fue el caso del hombre sin nombre y cuya grandeza exigía la concepción de un nuevo tipo de banda sonora. Ennio Morricone estuvo a la altura del reto con una obra musical dominada por una guitarra española, acompañada por silbidos y campanas, y engalanada por cánticos masculinos. Uno de los personajes más importantes en la historia del cine había nacido y la obra de Ennio Morricone, que alcanzó fama mundial con esta banda sonora, siempre le acompañaría.

Érase una vez en América (Dir. Sergio Leone, 1984)

La gran épica norteamericana de Sergio Leone estaba destinada a ser uno de los mayores clásicos de la cinematografía mundial, apoyada en todo momento por el talento de Ennio Morricone. Esto no impidió que el cineasta y su compositor de cabecera tuvieran algunas discordancias durante la grabación, la primera porque el músico se aferraba a la utilización de la flauta de pan como sonido dominante en varios temas, lo que fue visto como un riesgo innecesario por el cineasta, al considerar que su sonido podía generar sensaciones distintas a las que buscaba transmitir; la segunda porque Debora’s Theme fue compuesta originalmente para otra película en 1970. Leone cedió, lo que resultó en una de las bandas sonoras más aclamadas en la obra de Morricone, galardonada con el BAFTA y nominada al Globo de Oro.

Los intocables (Dir. Brian de Palma, 1987)

Los orígenes italianos de Ennio Morricone nunca le impidieron capturar el sentir de películas con temáticas eminentemente norteamericanas. Tal fue el caso de Los intocables, con piezas de tintes clásicos que aumentan su intensidad hasta alcanzar niveles trepidantes con el fin de reflejar las tensiones propias de la Prohibición, pero también el heroísmo de Eliot Ness en sus esfuerzos por terminar con la amenaza de Al Capone. Sus nominaciones al Oscar y el Globo de Oro, y sus victorias en los BAFTA y los Grammy le avalan como uno de los trabajos más brillantes en la carrera del compositor.

El bueno, el malo y el feo (Dir. Sergio Leone, 1966)

El bueno, el malo y el feo pasó a la historia como la cinta más popular en la Trilogía del dólar y uno de los puntos más altos del spaghetti western, pero también como la banda sonora más reconocida en todas las aventuras del hombre sin nombre. Una emocionante trama sobre tres pistoleros que intentan hacerse con un tesoro oculto, con un Ennio Morricone que plasmó con enorme destreza las distintas emociones suscitadas por el renovado oeste à la italiana: una flauta para reflejar la soledad de la tercia titular, guitarras eléctricas para demostrar la renovación del género cinematográfico y una serie de icónicos lamentos para aludir a coyotes aullando antes de embestir a su presa y simbolizar el retorno del hombre a su estado más salvaje. No obtuvo grandes reconocimientos, lo que no le impidió pasar a la historia del cine como una de las bandas sonoras más celebradas de todos los tiempos.

Érase una vez en el oeste (Dir. Sergio Leone, 1968)

Sergio Leone fue clave para el éxito del spaghetti western con una obra caracterizada por la brutalidad y el dramatismo, pero sobre todo por el carácter épico de una auténtica mitología cinematográfica. Ennio Morricone jugó un rol igual de importante al plasmar todas estas sensaciones en temas como los de Érase una vez en el oeste, encabezada por una harmónica para representar al mítico pistolero interpretado por Charles Bronson y que crece en intensidad tal y como todos los peligros que aquejan en este mundo. Esto motivó a Sergio Leone a emplear la música, terminada antes del rodaje, como fondo durante la filmación para establecer mejor el ambiente en el set. Hay quienes la consideran la mejor banda sonora de todos los tiempos.

La misión (Dir. Roland Joffé, 1986)

Ennio Morricone trabajó con cineastas de enorme talento, aunque esto le dio la oportunidad de realizar grandes bandas sonoras, el italiano siempre admitió que su gran favorita fue la compuesta para La misión de Roland Joffé. Esto porque la naturaleza de la trama le motivó a combinar elementos como guitarras españolas, instrumentos prehispánicos y corales litúrgicas, lo que resultó en una obra fascinante por sí sola, pero también que funge como una acompañante perfecta para toda la película. A esto sumemos la suavidad de su melodía, palpable en la mítica Gabriel’s Oboe que acompaña una de las secuencias más memorables del filme. Fue nominada al Premio de la Academia, pero su derrota frente a Round Midnight resultó en una gran decepción porque el score elegido no era completamente original. El tiempo hizo que la estatuilla pasara a segundo término, pues más allá de cualquier galardón, nada ha podido evitar que La misión se mantenga entre las bandas sonoras más celebradas en toda la historia del cine.

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mm Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.
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