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Entrevista con Olivier Assayas por Fantasmas del pasado

Por:

21-03-2017

Personal Shopper, la más reciente película del cineasta francés, confirma que este realizador sigue explorando nuevos terrenos en el cine.

Olivier Assayas es uno de los más importantes referentes del cine francés actual. Su relevancia no se limita a las reacciones que provocan sus películas a través de ciertos temas o tramas. Durante la década de los 80, fue también un prestigioso crítico de cine y ensayista en la revista Cahiers du Cinema. Ah, y claro, su padre es el icónico escritor y director Jaques Rémy.

En su nuevo filme, Fantasmas del pasado, Assayas continúa con una exploración de nuevas formas de contar historias, en este caso, el cómo incorporar en una trama de suspenso elementos metafísicos que ofrecen una incertidumbre al espectador sobre qué está pasando, qué es real y qué no, y a dónde nos quiere llevar el filme. 

Durante el pasado Festival de Cine de Nueva York, Assayas habló sobre estas características de su trabajo, así como de las intenciones y experiencias particulares de Fantasmas del pasado, donde vuelve a trabajar con Kristen Stewart. 

 

Sobre lo que busca ofrecer con su cine en esta etapa de su carrera.

Creo que el cine ahora no debe ofrecer opiniones, sino experiencias, ideas o sugerencias. No es necesario que haya un punto al que quieras llegar, es válida la provocación simplemente para dejar al espectador en un estado de dilema sobre cómo asimilar un filme así, que el espectador participe en qué se lleva y hace con la historia que vio, cuando la repasa en su mente. No hay un destino definido, y eso es lo atractivo.

Sobre los retratos fílmicos en sus películas. 

El tema de mis películas no es el cine en si mismo, porque lo que me interesa es la realidad y el mundo. Ese es el objetivo de toda representación artística: representar al mundo y a la percepción humana del mundo. Para mí, esa es probablemente la fuente de inspiración. Desde joven tomé la decisión de que iba a comprometer mi vida al cine. Y desde entonces nunca ha habido un momento de duda al respecto. Es algo de lo que nunca me he arrepentido. Y quizás esa total fascinación y dedicación al cine, a su realidad, a sus contextos y cambios, me ha llevado a utilizarlo como escenario o medio ambiente en el que desarrollo algunas de mis películas. Pero el cine no es el centro en esos casos, a pesar de mi obsesión y amor por el, el cine es el pretexto para hacer otros señalamientos sobre el mundo y nuestra realidad.

Sobre lo esotérico, fantasmal y metafísico en Fantasmas del Pasado

Se trata de una película que quiere explorar la tensión entre el mundo material y el mundo espiritual, el de nuestras creencias e imaginación personal y privada. Creo que nuestra realidad está filtrada por nuestra propia subjetividad. Lo que nos rodea, eso que llamamos realidad o exterior, no es más que una entidad mental en la que viven nuestros sueños, fantasías, pesadillas, miedos y ansiedades. Respecto a lo fantasmal, yo lo podría definir como un diálogo que nosotros tenemos entre el inconsciente y el exterior. No creo en la vida después de la muerte, pero sí en el diálogo que uno tiene con los muertos. Ese diálogo nos constituye, forma parte de nosotros, es parte de la naturaleza humana del duelo y de la pérdida.

De un modo u otro, creo que todas mis películas, son sobre fantasmas, solo que esta vez decidí ser más explícito. Los grandes directores que han hecho o hacen cine de género, como Dario Argento, Wes Craven o David Cronenberg, con lo que realmente están fascinados es el subconsciente humano y la forma en que exteriorizamos lo que nos sucede por dentro. Los fantasmas aparecen en esa delgada frontera entre lo consciente y lo subconsciente. Y me parece que la búsqueda por retratar esa particular experiencia humana se ha perdido en el cine que es más interesante.

Sobre Kristen Stewart

La verdad es que mientras escribía el guion de Fantasmas del pasado pensaba en ella, quizás porque es la única actriz estadounidense de su edad que conozco bien, y cuyo talento me parece que apenas se está dejando mostrar. Es una mujer fascinante, y una actriz y cómplice maravillosa.

Ella está muy contenta y agradecida porque nuestro anterior filme, Clouds of Sils Maria, le abrió las puertas de nuevas rutas en la actuación.  Esto le permitió sentirse más segura de su potencial artístico, pero ese crédito no es mío sino de la interacción con una extraordinaria e inspiradora actriz como Juliette Binoche.

¿Qué curiosidad satisface al hacer Fantasmas del pasado?

Quería asomarme y explorar esa tensión subyacente entre un mundo cada vez más materialista, una sociedad que ha perdido la fe, y la necesidad de encontrar en nuestra vida interior un consuelo para soportar la vida, la cotidianeidad, el trabajo, e incluso la tristeza o la pérdida. Creo que hoy nos faltan palabras para definir correctamente esa vida interior de la que hablo. El personaje de Kristen en la película vive un duelo, y se ve forzada a buscar en la espiritualidad o lo esotérico, que muchos automáticamente descartan como algo a considerar, el amparo necesario para soportar la muerte de su hermano gemelo. 

Sobre su interés en explorar distintos géneros fílmicos.

Tenemos a los directores que siempre hacen el mismo tipo de películas, y muchos de ellos son grandes cineastas, mantienen una misma constante, las mismas preguntas de fondo, una curiosidad constante alrededor de un tema o idea, pero también el mismo tipo de personajes, el mismo tipo de género, y de esa manera llegan a representar lo universal. También hay otro tipo de cineastas, que son con los que yo me identifico, que quieren abordar la diversidad y complejidad del mundo. Cada quien experimenta el mundo de una forma diferente. A mí me gusta permitirme la libertad de buscar nuevos puntos de vista para cada historia, y eso me lleva a pensar en distintos ejercicios de estilo, de género, de formato o de duración. Mi pasado como crítico, me permiten hacer esto y reconocerme en ese constante estado de adaptación y evolución que es la historia del cine. Experimentar está en el DNA del cine, y el cine está en mi ADN. No creo que podría hacerlo de otra forma. 

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