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Escenas más traumáticas en películas para niños

11-09-2020, 12:16:27 PM Por:
Escenas más traumáticas en películas para niños

Porque, además de Bambi y El rey león, hay otras escenas en las películas animadas que nos han sacado lágrimas.

¿Cuántas cintas los hicieron llorar de pequeños? No los culpamos, pues además de divertido, algunas de estas obras pueden contener escenas traumáticas incluso siendo películas para niños y puede ser altamente doloroso. Después de todo, muchos de estos proyectos están diseñados para transmitir toda clase de importantes mensajes en las audiencias jóvenes.

Pero algunos realizadores exageraron en sus lecciones y construyeron secuencias tan increíblemente trágicas y/o atemorizantes que nos siguen impactando como adultos. ¿Siguen sufriendo por la mortandad en Bambi y El rey león? Quizá deberían evitar nuestra lista con escenas más traumáticas en películas para niños.

La revelación final ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, 1988)

¡Pobre Eddie Valiant! El astuto detective tiene peores traumas animados que nosotros, luego de que un brujo asesinara a su hermano al más puro estilo de las caricaturas: ¡tirando un piano sobre su cabeza! No nos sorprende que el antihéroe recuerde continuamente al asesino, lo que sí nos impactó fue descubrir su verdadera identidad: ¡el juez Doom! La revelación comenzó con el personaje sucumbiendo ante una aplanadora, para luego levantarse tan plano como una hoja de papel, retomar su forma con un poco de aire y retirarse una máscara que le reveló su horripilante rostro. Mención aparte para sus hirientes ojos, su perturbador peinado y su demencial voz chillona, que sigue resonando fuerte en nuestras peores pesadillas.

¿Y el resto de la película?

¡Diversión absoluta! Después de todo, la cinta incluye toda clase de disparatados dibujos animados: un conejo locuaz, un bebé fumador, una sensual femme fatale y toda clase de cameos con nuestros personajes favoritos. Sí, esto incluye una aparición simultánea de Mickey Mouse y Bugs Bunny, ¡supera eso Stan Lee! Pero cuidado, que tanta locura podría matarlos de risa.

El tratamiento de Dorothy (El regreso a Oz, 1985)

Pensábamos que todo sería felicidad para Dorothy tras su regreso a Kansas pues, ¿qué podría salir mal tras derrotar a la infame bruja del oeste? Lamentablemente la familia de la joven heroína no comparte nuestro entusiasmo y decidió someterla a una tortuosa terapia de electrochoques para terminar con sus absurdos sueños de brujas, hechiceros, espantapájaros, hombres de hojalata, leones parlantes y –lo peor de todo– un camino amarillo que conduce hasta una tal Ciudad Esmeralda. Si así fue el tratamiento de Dorothy, no queremos ni imaginar qué pasó con Alicia tras su regreso del País de las Maravillas.

¿Y el resto de la película?

El tratamiento de Dorothy es verdaderamente perturbador, pero el resto de la película tiene todos los elementos que caracterizan al cine fantástico que tanto nos gusta: una joven elegida viaja al reino mágico para salvar a sus habitantes de la aniquilación absoluta. Eso sí, les advertimos que el filme es divertido, pero muy alejado al clásico de 1939.

Muerte materna (Pie pequeño en busca del Valle Encantado, 1988)

Una obra más del célebre Don Bluth, ¿alguien más le quiere agradecer por su torturada infancia? La cinta destaca por su historia llena de aventuras prehistóricas, que inician con el braquiosaurio Piecito gozando una vida feliz, pero todo se desvanece cuando su madre pelea contra un fiero T-Rex que la hiere fatalmente. Cuando la dupla finalmente logra reencontrarse, la malherida fémina le recomienda buscar a sus abuelos en el valle y finalmente le dice que siempre le acompañará. Así el pequeño deambula buscando el contacto con su madre en las huellas que ve en el barro o las sombras que proyecta su cuerpo para después darse cuenta que sólo era su propia sombra.

¿Y el resto de la película?

Las añoranzas de Piecito resultan desgarradoras, pero la película se torna mucho más agradable tras este insuperable trago amargo. Nuestro protagonista se topa con otros dinosaurios de su misma edad, que también están perdidos y en busca de sus respectivos padres. Cada uno tiene diferentes personalidades, pero Piecito sabe liderarlos para iniciar una serie de aventuras y peligros que les llevarán hasta el valle encantado.

El accidente (Cars 3, 2017)

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Un joven automóvil adelanta a sus competidores en una intensa carrera y en un esfuerzo desesperado por recuperar terreno, el viejo Rayo McQueen sufre un desperfecto que le impulsa por los aires, convirtiéndose en víctima del más estrepitoso accidente animado que jamás hayamos visto. ¿Cuál será el destino de nuestro velocista?

¿Y el resto de la película?

¡Los aficionados de la franquicia se preguntan exactamente lo mismo! Aquéllos que han crecido con Cars confían que la historia madurará junto con su público, pero los más pequeños confían en que las aventuras de Rayo McQueen continuarán con el tono amable que siempre les ha caracterizado. Nosotros somos de pronósticos reservados: Pixar es un maestro del cine familiar, pero también del sufrimiento de sus audiencias, ¿o acaso ya olvidaron la cuasi incineración de Woody en Toy Story 3? ¡Tendremos que esperar al 16 de junio 2017 para conocer la respuesta!

Los ataques entre conejos (El príncipe de los conejos, 1978)

Se dice que la novela que le inspira, Watership Down de Richard Adams, figura entre los grandes clásicos de la literatura infantil, pero hay quienes prefieren compararla con textos animales mucho más maduros como Rebelión en la granja de George Orwell. El filme sigue perfectamente esta polémica, al grado de que muchos padres aún se preguntan si realmente es una historia para niños. El príncipe de los conejos es una historia violenta y cuya secuencia más fuerte incluye varios de estos animales peleando entre ellos, para luego concentrarse en un brutal ataque individual compuesto por arañazos, mordidas que arrancan trozos de carne y que terminan convirtiéndose en una feroz embestida contra nuestra víctima. ¿Quieren más? La película también incluye conejos baleados por humanos, atacados por perros, arrollados por trenes y siempre con buenas dosis de sangre. Les aseguramos que su visión de estos simpáticos animales cambiará drásticamente después de ver esta película…

¿Y el resto de la película?

El príncipe de los conejos es una película imperdible para los amantes de la animación, aunque desafortunadamente tiene mala fama por estar clasificada para el público erróneo. ¿Cuándo aprenderemos que las películas animadas no son sinónimos de infantiles? La historia toca una gran diversidad de temas sociales y los conejos proyectan todos esas problemáticas de manera cruda y veraz.

El escape de Blanca Nieves (Blanca Nieves y los siete enanos, 1937)

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Blanca Nieves y los siete enanos fue la primera película animada de Disney, pero esto no impide que la secuencia del bosque siga generando pesadillas entre las audiencias de todas las edades. La damisela se aleja aterrada del cazador, a la espera de que éste no se arrepienta de haberla dejado con vida y despavorida se interna en el oscuro bosque encantado. Es ahí donde cae víctima de su desesperación, convirtiendo los sonidos, sombras y siluetas en toda clase de espantosos seres: los árboles tienen rostros abominables, sus ramas parecen garras que la atrapan, los troncos caídos en aguas pantanosas lucen como fieros cocodrilos que esperan atacarla, cualquier recóndito agujero oculta enormes telarañas y al final, cientos de rostros infrahumanos con fauces temibles hacen desfallecer a la princesa y uno que otro espectador. Si a esto agregamos agresivos efectos sonoros y un dramático score, no nos sorprende que la secuencia siga siendo tan impactante como durante su estreno en 1937.

¿Y el resto de la película?

Los animadores de Blanca Nieves guardaron otras secuencias tenebrosas para el resto de la película –todavía sufrimos con la espeluznante transformación de la bruja–, pero ninguna tan tormentosa como el escape del bosque. Al final, el suave despertar de la princesa tras esta noche de pesadilla resulta igual de dulce para el público, quien empezará a disfrutar de momentos muy agradables en compañía de incontables animalitos y los simpatiquísimos –y muy melodiosos– siete enanos. ¡Heigh hooo!

Maternal reencuentro (Dumbo, 1941)

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Algunos piensan que Dumbo es el personaje más tierno en la historia de Walt Disney y quizá por ello nos atormente tanto su sufrimiento. El dolor llega desde los primeros minutos del filme, con el pequeño elefante sufriendo toda clase de burlas por sus enormes orejas. Sobra decir que su madre no reacciona bien ante estos abusos y desata su lado salvaje, por lo que termina encerrada en un jaula alejada de su bebé. ¿Todavía no están llorando? Quizá deberían recordar el reencuentro entre la progenitora y el crío, quien es arrullado suavemente para luego derramar nostálgicas lágrimas ante la inminente separación.

¿Y el resto de la película?

Se dice que Dumbo está entre las películas más tristes del estudio, ¿será? No lo dudamos, pues las burlas al pequeño son incómodas, el maltrato animal es insoportable y algunas secuencias pueden generar lágrimas. Quizá por ello apreciemos tanto la presencia de Timoteo, quien resulta fundamental para rescatar las esperanzas en el corazón de nuestro silente protagonista y garantizar las sonrisas finales del maltrecho público.

Los experimentos (La ratoncita valiente, 1982)

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Don Bluth va más allá de los ratones rusos para explorar la tragedia de los roedores sometidos a todo tipo de experimentación. El filme incluye varias secuencias traumatizantes, pero sólo una sigue generándonos pesadillas: la ratita Brisby sale en busca de Nicodemus, el sabio líder en una comunidad de ratas de campo y quien le cuenta diversas historias vinculadas con el conocimiento humano. Es entonces cuando apreciamos todo tipo de animales que son capturados por el hombre y metidos en pequeñas jaulas del NIMH (el National Institute of Mental Heatlh de Estados Unidos, que existe realmente) para realizarles diferentes tipos de experimentos. Así se muestran a las pequeñas ratas siendo inyectadas con burbujeantes sustancias en sus suaves y peludas barrigas, para después exponer el sufrimiento de los roedores mientras los químicos les hacen efecto, todo ello proyectado a través de luces verdes, rojas y toda clase de dibujos perturbadores en la pantalla.

¿Y el resto de la película?

¿Qué le hicimos a Don Bluth en otra vida? Una ratoncita valiente incluye numerosas secuencias traumatizantes para cualquiera, pero al menos nos deja un doloroso consuelo: no importa lo mal que luzca nuestra situación, siempre podemos obtener algún aprendizaje de la tragedia. Nuestra recomendación: no la vean cuando estén siquiera medianamente tristes.

La conversión (Pinocho, 1940)

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Los aficionados de Pinocho recordarán que sus aventuras animadas nos transportan por diferentes lugares, siendo la Isla del Placer uno de los más recordados con sus juegos de feria, dulces e incontables atractivos. Pero el sitio también oculta numerosas aficiones prohibidas, luego de que Polilla invita a nuestra marioneta a participar en juegos de apuesta, emborracharse, fumar y realizar todo tipo de actos vandálicos. Es entonces cuando Pinocho se da cuenta que a su amigo le está saliendo una cola y aunque al inicio culpa a las cervezas por su alucinación, pronto confirmará sus horrores al descubrir que al joven truhán le aparecen largas orejas peludas, un enorme hocico, así como poderosas pezuñas. El joven implora por ayuda, hasta que ya no puede emitir palabras puesto que ha dejado de hablar para comenzar a rebuznar, para luego gritar, chillar y patear como presa del pánico. ¡Pero no es el único! Todos los niños del lugar se han convertido en asnos que son metidos en pequeñas cajas de madera para ser vendidos al circo! Algunos mantienen la palabra y buscan desesperadamente a sus madres, pero son golpeados brutalmente con la furia de numerosos látigos. El propio Pinocho empieza su transformación, hasta que el siempre oportuno Pepe Grillo le ayuda a escapar del lugar.

¿Y el resto de la película?

Entre la Isla del Placer, la locura de Stromboli, la ferocidad de Mostro, los gritos desesperados de Gepetto y la aparente muerte de Pinocho, no nos sorprende que muchos adultos aún sufran ante el recuerdo del clásico animado. Nosotros les recomendamos darle otra oportunidad y centrarse en sus caras más amables: la inocencia de Pinocho, la bondad de Gepetto, la lealtad de Pepe Grillo –nuestra eterna conciencia oficial–, la sabiduría del Hada azul e incluso la ternura de Fígaro y Cleo. El filme es tan emotivo, que al final todos los miedos desaparecen y sólo quedan esperanzas de que una estrella lejana convierta todos nuestros sueños en realidad.

La desaparición de Fievel (Un cuento americano, 1986)

Fievel Ratonowitz es un tierno ratoncito ruso que, acompañado por toda su familia, emigra en barco hacia Estados Unidos para escapar de los horribles gatos. Pero jugando en el navío, el pequeño roedor monta una barra de jabón que le lleva ante una puerta azotada por una brutal tormenta que sacude el océano. Nuestro diminuto protagonista se impresiona al ver la salida a cubierta, pero también es atraído por el atronador ruido del mar y los peces lanzados por una gran ola, por lo que arroja su gorra deliberadamente para salir en su búsqueda. Su padre desesperado le grita que regrese, pero Fievel se aterroriza ante el oleaje, los rayos y el mar embravecido. Todo empeora cuando el agua comienza a arrastrarle y aunque padre intenta tomarle de la mano, los violentos movimientos del barco impiden el rescate. Unos segundos después, el indefenso roedor se suelta tras ser golpeado por un pez que lo sumerge y casi lo ahoga, pero logra sujetarse de una cuerda que lo zarandea en el aire. Es entonces cuando ve el horror ante sus infantiles ojos y grita con la cara desencajada ante las olas que se convierten en un demonio que azota la nave sin tregua, tratando de hundir el navío y –lo peor de todo– ahogarle al fondo del mar. Al final, Fievel es arrastrado en el agua mientras implora por su padre.

¿Y el resto de la película?

¡Don Bluth se consolida como el gran maestro de nuestros traumas infantiles! Admitimos que Un cuento americano incluye altísimas dosis de sufrimiento, pero tampoco podemos evitar las sonrisas ante el simpático baile donde todos los ratones rusos celebran su partida de territorio europeo o la diversión proporcionada por Tigre, gato bonachón que ayudará a Fievel en la búsqueda de su familia. ¿Y qué hay del sueño americano? Después de todo, las leyendas indican que no hay gatos en América y las calles de queso son. Mención aparte para el anticipado reencuentro entre nuestro simpático protagonista y su desesperada familia. Sí, también se nos metió un pelo de gato en el ojo.

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mm Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.
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