Revsita del Mes Suscríbete
Podcast de Cine PREMIERE #124 – Luis Miguel, el podcast

Luis Miguel, la serie; Reencuentro; Verano 1993, y Yo soy Simón

Abril 2018

Suscríbete a la revista Media Kit

Síguenos Social

Suscríbete al Newsletter Newsletter

Recibe las mejores noticias de cine, series, trailers y críticas

CRÍTICAS Cine

Fausto

Calificación Cine PREMIERE: 1.5
Calificación usuarios: 2
Votar ahora:

Por:

20-06-2017

Una película de corte fantástico sobre un personaje que regresa a su pueblo natal luego de 40 años de haber salido de él.


  • Título original: Fausto

  • Año: 2017

  • Director: José Julián Vázquez (El silencio del Roble)

  • Actores: Juan Carlos Barreto, Pablo Astiazarán, Odalys Ramírez

  • Fecha de estreno: 23 de junio de 2017

Ubicada en los días previos al Día de Muertos, Fausto es una película sobre el duelo y la muerte. También es una historia romántica aparentemente de corte fantástico, pero que no es más que la puesta en imágenes de un onírico viaje al pasado en busca de la redención. El director, José Julián Vázquez, apuesta por trabajar las texturas para hacer una diferencia entre el presente, que nos ubica en el suicidio de Ana (Rosa María Bianchi) y el viaje que emprende el exitoso puntor Fausto Mendizabal (Juan Carlos Barreto) hacia su pueblo natal Cuetzalan luego de 40 años de haber salido de él, y el pasado. Los colores fríos y los tonos grisáceos dominan en la primera parte; los colores cálidos de tonos luminosos en la segunda.

Los movimientos pausados y la carencia de diálogos del principio apuntan hacia una película de corte reflexivo. Sin embargo, en el momento en que Fausto llega al pueblo, se instala en el hotel del pueblo que administraba su familia, se reencuentra con su amigo de la juventud y duerme, la historia da un viraje. Entonces, Fausto se halla ante una realidad alternativa que lo traslada a finales de los años 60, cuando él tiene 19 años (interpretado por Pablo Aztiazarán) y su romance con Ana (Odalys Ramírez) es un secreto. Son justo unos días antes de que él tome la decisión de irse del lugar.

Y aunque la historia mantiene ese halo reflexivo, incluso con ciertos elementos que se quieren filosóficos, pronto la musiquita y los movimientos de cámara (esos giros alrededor del personaje que intentan dar una pista de su estado emocional pero que son de verdad endebles) van dando al traste con esa idea y se encaminan hacia el lugar común. Además, la historia romántica se va llenando de clichés: Ana tiene un novio formal con quien sus padres quieren casarla. Él pide su mano y quiere una boda en un par de semanas porque tiene que irse a atender sus negocios a Veracruz. Eso apresura la decisión de la pareja.

Aun cuando la presentación de la protagonista tiene cierto encanto, pues durante unos minutos su presencia es casi etérea y el Fausto mayor no puede verla aunque lo desea tremendamente, pronto se diluye ese encanto. Odalys tiene un acento que la sitúa como una citadina contemporánea y no como una chica de pueblo. Está fuera de contexto. La pasión que según sienten ella y el Fausto joven no tiene nada de apasionante, pues los abrazos a los que se limitan sus escuetos encuentros no logran transmitir los sentimientos de dos amantes que no quieren dejar de verse y que sufren por ello.

Es cierto que la película tiene una ejecución técnica muy por arriba de la media, con una recreación más o menos cuidada (el calendario tendría que ser nuevo y no tener esas hojas amarillentas, ¿o no?), pero también es cierto que eso no es suficiente. La expresividad de Pablo Aztiazarán resulta exagerada. Por ejemplo, lejos de que en la escena en que está a punto de ser sorprendido por su padre cuando está por irse consiga manifestar la desesperación y el resentimiento que siente, se desbarranca hacia el melodrama acentuando sus emociones en una mirada de ojos bien abiertos que más recuerda los culebrones televisivos.

El tema de la soledad y la defensa de la institución familiar, parte nodal de la película, se resuelve en los diálogos (muchos de ellos de comicidad involuntaria) porque ninguno de los actores es capaz de transmitir alguna clase de emoción que aluda a ello. Las complejidades que podrían inferirse del argumento se quedaron en él y en una estética de apariencia interesante pero que al final acaba por repetir clichés, como esa voz en off que aparece para decirnos que o bien el director no confió en que su película se entendiera o bien que el director no confía en el espectador y tiene que explicarle las cosas.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:

  • Animal vertical (Alan Guiraude, 2016)

  • Recuerdos (Jean-Paul Rouve, 2014)

  • Días de otoño (Roberto Gavaldón, 1963)

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

Opinómetro

Opiniones de los usuarios

Notas relacionadas

También podría interesarte:

Comentarios