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FICM 2019: Muerte al verano. Entre violencia, sueños y música

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26-10-2019
FICM 2019: Muerte al verano: Entre violencia, sueños y música

Una ciudad putrefacta, un amor no correspondido y la música metal son los ingredientes principales de Muerte al verano.

Muerte al verano (Heridas de verano), ópera prima de Sebastián Padilla, no es una película autobiográfica del director, según dice Alexandro Aldrete –guionista–. Pero sí es una experiencia personal sobre la adolescencia, el primer amor imposible y la pasión por el heavy metal.

La cinta gira en torno a Dante (Yojath Okamoto) un adolescente quien vive –según sus palabras–, en una ciudad “grande, gris aburrida” donde “la gente puede salir a disfrutar del progreso, las fábricas, las huelgas, el aire sucio y la guerra”, nos dice en entrevista.

Dante proviene de una familia fracturada con un padre ausente, un hermano mayor en coma y una madre que encuentra su vocación en la venta de zapatos por catálogo. Sin embargo, más allá de ese panorama nebuloso, el protagonista encuentra refugio en sus amigos, en su banda de heavy metal, en el patinaje y en Lucy (Ana Valeria Becerril), la novia de su hermano mayor y quien se convertirá en su amor imposible.

Muerte al verano

“La idea es muy vieja», explica Aldrete. «Fue en 2003 cuando hablamos por primera vez de la película. La idea original era nada más sobre metaleros adolescentes y poco a poco fue convirtiéndose en una cosa más romántica. Pero siempre partiendo de la idea de que son un grupo de puertos, metaleros medio raritos”, nos cuenta el guionista Alexandro Aldrete.

Uno de las inquietudes principales de Sebastián Padilla y Alexandro Aldrete era contar esta historia de chicos metaleros envueltos en una ciudad industrial con escenarios distópicos que claramente aluden al halo de violencia que se padece en todo el país. “Desde el inicio había una inquietud que compartimos los dos: que la ciudad donde tuviera lugar la historia fuera medio apocalíptica. Eso que al principio resultaba era muy exagerado como casi de cómics se fue convirtiendo en algo que reflejaba nuestras vivencias adolescentes”.

En la cinta, Dante no sólo debe lidiar con los dramas que aquejan su vida, sino que también tiene que coexistir en un lugar donde la muerte es parte del paisaje. No obstante, la música y la inocencia del primer amor parecen ser lo único que lo alejan de su turbia existencia.

“Queríamos combinar esos elementos con la historia de un niño que se enamora por primera vez, porque nos parecía que el contraste de eso era interesante. Porque cuando estás chavo y te enamoras, todo lo demás por más grave que sea, se nubla o se borra. La idea viene de contrastar la inocencia de un niño que no está viendo lo que realmente pasa a su alrededor. La violencia está tan viva que ya a nadie le molesta”.

Muerte al verano

“Creo que siempre como persona tienes que buscar lo mejor para ti, independientemente de lo que esté pasando”, nos dice Yojath Okamoto, sobre lo que experimenta Dante, su personaje. “Me identifiqué con mi personaje porque yo soy una persona cerrada que trata de aparentar que las cosas no lo afectan, pero en realidad sí le afectan y en algún punto quiebra el personaje. No me refugio en la música, pero sí en otras cosas”.

Sentirse como en casa

Aunque una de las complicaciones más grandes a nivel producción fue enfrentarse a las altas temperaturas de Monterrey, así como adentrarse a filmar “a lugares loquísimos” como lo define la actriz Ana Valeria Becerril (Lucy). La recompensa, al final del día fue poder colaborar con Sebastián Padilla, quien les dio una amplia libertad creativa en Muerte al verano.

“A nivel set lo que siempre agradezco es que todos tengamos la misma película en la cabeza. Entre toda la producción íbamos descubriendo poco a poco la película y los personajes, eso a mí me gustó mucho. Si bien, a veces trabajar con directores que ya tienen cola que les pise son muy claros en lo que quieren ver, pero aquí sí había más terreno para experimentar”, nos dijo Ana Valeria Becerril.

Joshua Okamoto (Román) –hermano de Yojath Okamoto– nos comentó al respecto: “Creo que cuando trabajas con directores nuevos, hay una especie de ceguera, no sabes hacia dónde vas pero confías en que estás en las manos correctas y creo que el resultado se alcanza a ver reflejado en la película”.

Muerte al verano (Heridas de verano) habla sobre la pérdida de los sueños y la inocencia. Una cinta donde su protagonista debe vencer su propio caos, causado por los nervios de su primer concierto y la desilusión del primer amor, al mismo tiempo que se enfrenta a una ciudad putrefacta donde todavía existe un poco de esperanza gracias a la música.

La historia es protagonizada por Yojath Okamoto, Joshua Okamoto, Ana Valeria Becerril (Las hijas de Abril) y Diego Lavalle. La dirección corre a cargo de Sebastián Padilla –quien debuta en la silla de dirección después de consolidar una amplia carrera en la industria creativa y del diseño gráfico con ANAGRAMA–. Por su parte, Alexandro Aldrete (La Casa de las Flores) es el responsable del guion, todos bajo la batuta de Bengala.

La ópera prima de Sebastián Padilla forma parte de la Selección Oficial de la 17° edición del Festival Internacional de Cine de Morelia en la Sección de Largometraje Mexicano. Este Coming of Age mexicano competirá con Esto no es Berlín de Hari Zama, Mano de obra de David Zonana, Polvo de José María Yazpik,  La paloma y el lobo de Carlos Lenin, entre otras.

Disfruto del cine, fan de Laura Pausini, siempre pienso en comida y no me quito las gafas de sol ni para dormir.

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