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FICM 2019: Sanctorum, el apocalipsis del campo mexicano

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21-10-2019
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Conversamos con Joshua Gil sobre el campo mexicano, la criminalización de jornaleros y el fin del mundo visto desde un pequeño pueblo de México.

El retrato del fin del mundo en Sanctorum se produce en medio de un contexto rural con su propia cosmogonía, donde el sonido de las armas de asalto del ejército y el narcotráfico se confunde con suma facilidad con el rugir del cielo que presagia el apocalipsis. Se trata de un ensayo híbrido entre documental y cine fantástico, en la que convergen la alarmante situación del campo en México y un discurso metafísico sobre la desesperanza de la humanidad. Así es la nueva película de Joshua Gil, una de las nueve producciones que son parte de la Sección Oficial de Largometraje Mexicano de la 17ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Pareciera ser que el campo es un tema trillado a veces para el cine [mexicano], igual que el narcotráfico, igual que la violencia. Un tema que es recurrente en muchos directores y en muchas generaciones de cineastas. Sin embargo, me parece que los enfoques son completamente distintos”, nos comenta el cineasta poblano, quien finalizó su segundo largometraje 15 días antes de clausurar con elogios la Semana de la Crítica de La Mostra de Venecia, en septiembre pasado.

La película se desarrolla en una pequeña comunidad indígena del sureste del país, acorralada por la guerra entre los soldados y los miembros del crimen organizado. Como consecuencia de este conflicto, un niño ha perdido a su madre y su abuela le dice que la única manera para recuperarla es pidiendo un milagro a las fuerzas de la naturaleza. Una noche, ambas tramas convergen cuando el pequeño se dirige al bosque a suplicar por su madre, mientras el pueblo se prepara para la librar una batalla final por su libertad contra los uniformados.

“Sin duda el fin del mundo era un tema que merecía tres años de trabajo. Era importante abordarlo de una manera inteligente, sensible, para poder brindarle al espectador una versión diferente a lo que nos dice Hollywood que es el fin. Para mí era muy importante que fuera en un pequeño pueblito en México donde se presenciara el inicio del fin de todo”, aseveró.

Joshua Gil tiene una relación cercana con el campo debido a su historia familiar, como pudimos explorar en su ópera prima La maldad, estrenada en la sección Forum de la Berlinale en 2015. Ésta última se trata de una docuficción con tintes biográficos, protagonizada por su abuelo Rafael Gil Morán, un campesino que se enfrenta a una enfermedad terminal y quien arriesga todo para llevar hasta la Ciudad de México un guion compuesto por 12 canciones escritas por él mismo, donde narra su vida.

Con Sanctorum, el realizador continúa explorando temas como el olvido y la marginación de la población procedente de las zonas rurales, dejando un testimonio fílmico sobre la desigualdad, la explotación e impunidad contra los campesinos. Gil relata que la idea surgió cuando se encontró con un par de reportajes acerca de la situación actual del campo, donde se hacía hincapié en el hecho de que existe una generación de niños indígenas que está siendo criada en las parcelas de mariguana y amapola, con las figuras del narcotráfico como únicos modelos de vida.

Sanctorum FICM

Cuando el campo ya no da más para la subsistencia del campesino, el campesino tiene que encontrar otras formas de salir adelante. Entonces, a la hora de que están buscando el cómo diversificar lo que pueden sembrar se encuentran con ofertas que a veces tienen que tomar. No es que sea un asunto de voluntad. Es una necesidad a la que ellos se enfrentan”, afirma.

Criminalización de inocentes

Tras completar un boceto del guion de aproximadamente 20 páginas, el director decidió recorrer los estados de Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero buscando cautelosamente comunidades inmersas en esta problemática. Durante su investigación, Gil se percató de la grave criminalización de la cual son víctimas los jornaleros, así como de los fuertes prejuicios existentes entre el grueso de la población general

Es un tema tabú porque son familias que han encontrado la subsistencia a través de ese sistema de siembra ilegal, pero funciona y esa es la mejor opción que ellos tienen para tener acceso a alimento, educación y a cierta estabilidad, porque tampoco es que sea gente millonaria”, explica Gil. “Lo único que hacen es sembrar, cosechar y entregarle a alguien más, que ese ‘alguien más’ sabemos quién es, y ese ‘alguien más’ se queda realmente con las ganancias de ese producto”. 

El director volvió a apostar por la autenticidad de las locaciones e interpretaciones orgánicas. Sanctorum fue filmada en auténticos campos de mariguana con verdaderos campesinos y narcotraficantes. La cinta está hablada parcialmente en español y en mixe, lengua nativa de la región donde realizó el rodaje. “Antes de iniciar [una película] debo averiguar si realmente existe alguien que pueda funcionar en la vida real para filmar lo que yo quiero. Y la sorpresa fue que había gente que estaba dispuesta y había manejado perfectamente las emociones que yo necesitaba”, refirió.

Las negociaciones con los dueños de las tierras para poder filmar fueron largas y pese a la constante vigilancia de gente armada, Gil afirma que el ambiente del rodaje fue seguro. El principal reto provino de las condiciones climatológicas y la accesibilidad a la zona. El director describe caminatas de hora y media todos los días hasta la punta de la sierra con el equipo cinematográfico a cuestas, en temperaturas bajo cero con lluvias y neblina, lo cual obligó a cambiar al crew en un par de ocasiones.

Cinefotógrafo de formación, Joshua Gil trabajó en los inicios de su carrera como asistente de cámara en Japón (2003), la ópera prima de Carlos Reygadas. Para Sanctorum, él sabía que necesitaba a alguien que supiera manejar la luz natural y resolver los problemas espontáneos de producción a nivel técnico. Su elección fue Mateo Guzmán, quien fotografío La tierra y la sombra (2015), ganadora de la Cámara de Oro en Cannes. El paquete audiovisual lo completó el diseñador de sonido, Sergio Díaz (Roma), con quien colaboró en La maldad.

El desafío final se derivó de los elementos fantásticos presentes a lo largo de la película. “El universo de los efectos especiales es muy delicado porque pareciera que mientras estás filmando todo se puede, pero la realidad es que si no está bien ejecutado después te topas con una infinidad de problemas”, describe Gil. “El cine mexicano hasta recientemente no se había familiarizado tanto con el CGI y nosotros tenemos personajes completamente creados con efectos visuales por computadora y en el universo indígena donde estábamos filmando era complicado imaginarse cómo iba a ser el resultado”.

Sanctorum comenzó su desarrolló bajo la administración de Enrique Peña Nieto, cuyo historial político quedo marcado por la represión de campesinos de Atenco en 2006, cuando era gobernador del Estado de México. Su tiempo como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas solo sumaría nuevos casos de posibles violaciones a los derechos humanos contra gente de las comunidades menos favorecidas. Aunque Gil admite que hay “esperanza” de que la situación del campo pueda mejorar con el nuevo Gobierno federal, afirma que nada está dicho.

En algún momento cuando se hizo el cambio de Gobierno estábamos terminado Sanctorum y decíamos: ‘¿cómo va a impactar esto a esta historia?’ Y ahora te puedo decir que esta historia viene como anillo al dedo en este contexto. Estamos en periodo de transición. Veamos qué tan profunda y trascendental puede ser la obra [del Gobierno]. Eso solamente el tiempo lo dirá”, reflexionó el cineasta.

Tener su premiere nacional en Morelia tiene un significado simbólico para Sanctorum. La película recibió el Premio Next del Tribeca Film Institute en Impulso Morelia 2 en el marco de la 14ª del FICM en 2016, siendo el primer apoyo económico que recibieron para iniciar con la producción. Dos años más tarde, obtendría el Premio Estudios Splendor Omnia en Impulso Morelia 4 con el cual pudieron financiar el proceso de postproducción. Joshua Gil se declara entusiasmado por presentar su proyecto en tierras aztecas.

Espero que [Sanctorum] sea una bomba. Que la gente me diga: ‘¿qué estabas pensando?’, ‘¿por qué hiciste esto?’ Que me cuestionen todo lo que quieran. Eso es lo que estoy esperando”, concluyó.

Sanctorum FICM

El director Joshua Gil durante el rodaje de Sanctorum

Colaborador en Cine PREMIERE y Otaku-shi | Cinéfilo y lector ecléctico | Entusiasta del anime, el manga y las novelas ligeras.

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