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TV CRÍTICAS

Game of Thrones «The Iron Throne»

Por:

20-05-2019

Tal y como la producción prometió hace tiempo, el final de Game of Thrones resultó agridulce.

ADVERTENCIA: La siguiente crítica incluye spoilers

La ficción nos ha acostumbrado a los finales felices. Por ello, cada que un proyecto de cierta naturaleza rompe con el molde, suele generar una sensación de malestar. Tal fue el caso de Game of Thrones, pues muchos soñaban con los Siete Reinos gobernados de manera conjunta por Daenerys Targaeryen y Jon Snow, aun cuando la producción advirtió en incontables ocasiones que el proyecto tendría un desenlace agridulce. Como era de esperarse, el cumplimiento de esta promesa generó opiniones encontradas, lo que no significa que fuera un mal desenlace, pues como dijera Tyrion Lannister, “nadie está muy contento, lo que significa que debió ser un buen acuerdo”.

Aunque la historia se desarrolló en un mundo habitado por dragones y caminantes, Game of Thrones siempre hizo todo lo posible por plasmar la lucha por el poder con el mayor realismo posible. Para ello, George RR Martin no sólo se apoyó en incontables sucesos históricos, sino en estudios políticos sobre el idealismo y el realismo. Esto mismo hizo que la victoria final de Stark, Lannister y Targaryen resultara improbable desde el inicio: las dos primeras casas siempre representaron las diferentes caras de la moneda, mientras que la última era referida como un volado de los dioses.

La caída de la dragona, que comenzó con la destrucción de Desembarco del Rey vista en “The Bells”, fue acentuada de una manera brillante. No sólo con el discurso en el que apela a continuar la guerra, sino con una estética que aludió a las disertaciones de Hitler y las banderas de su casa emulando los estandartes del nazismo. No fue una decisión improvisada, pues en la sexta temporada, el director Jack Bender arrojó la primera comparación de la fémina con el líder germano.

Estas acciones sellaron su destino, al grado que ni siquiera cumplió su objetivo de sentarse en el Trono de Hierro, pues su sueño fue interrumpido por Jon Snow, quien terminó con ella al percatarse que era una amenaza para todos. Su muerte no fue espectacular, pero esto no la hizo menos meritoria, pues el deceso realmente perseguía la reflexión de un personaje cuyas buenas intenciones se perdieron cuando alcanzó el poder.

Esta difícil decisión parecía convertir al lobo en el gran aspirante a la corona, un cargo que nunca quiso y en el que muy probablemente no habría funcionado. Era un buen soldado, pero nunca fue un buen político. Su coronación habría sido predecible, con el bastardo que ascendió hasta convertirse en rey, y habría dejado la sensación de que cualquier personaje medianamente astuto le habría traicionado, tal y como sucedió con Ned Stark.

Algunos podrían pensar que su destino fue injusto, pero era un personaje sin cabida en este mundo, por lo que su partida con los salvajes representó una liberación de las políticas del mundo para darle un merecido descanso. En este sentido, destaca que su andar revelara una pequeña planta germinando entre la nieve, demostrando que este es el sueño de primavera que dará título al último libro de la saga impresa. Así terminó su guardia.

El resto de los cierres fueron atinados, con Tyrion como Mano, Davos como un importante aliado, Sansa como Reina en el Norte y Sam como Maestre; Gusano Gris cumplió la promesa que hizo a Missandei; Brienne aprovechó su posición entre los Capas Doradas para plasmar la redención de Jaime, mientras que Arya se mantuvo fiel a sí misma. Podría pensarse que la historia de esta última quedó inconclusa al no cerrar los ojos verdes de la profecía, pero lo cierto es que su destino cambió gracias a la intervención del Perro en el episodio anterior, demostrando así que los dioses no marcan el destino, sino las acciones que uno toma durante su vida. Incluso Bromm, cuyo ascenso parece inmerecido, resulta idóneo para un personaje que siempre supo moverse entre los poderosos.

Más polémica fue la elección de Bran Stark como soberano de los Siete Reinos, pues nunca figuró entre los grandes favoritos de las audiencias. Lamentablemente, el dramatismo de esta secuencia clave se quiebra cuando Edmure Tully se autoproclama candidato a la corona, o cuando los nuevos líderes de las grandes casas se ríen de Samwell por sus deseos de instaurar una democracia. Más desafortunado aún fue que una de estas escenas mostró una botella de agua, un descuido común en cualquier proyecto, pero imperdonable al ser el tercero de este tipo en la temporada final.

El momento fue rescatado por el siempre brillante Tyrion, mientras que la decisión salomónica se sintió atinada para un mundo harto de la guerra, ansioso por una tregua y consciente de que un nuevo conflicto sería catastrófico para todos. Su ascenso como el Cuervo de Tres Ojos le alejó de la manada para convertirle en algo más, mientras que sus habilidades lo convertían en un símbolo de experiencia y sabiduría humana cosechada tras siglos de convivencia y tan necesaria para alcanzar la paz. Quizá no era lo que muchos esperaban, pero era lo que este mundo necesitaba.

Finalmente, la destrucción del Trono de Hierro, el objeto más codiciado de los Siete Reinos, tuvo una importante carga simbólica. Siempre se dijo que los dragones eran criaturas tan sabias como poderosas, por lo que Drogon era consciente que, si bien Jon había ejecutado la sentencia, era el poder el que había corrompido y aniquilado a su madre.

Los cinco mejores momentos

El  nuevo consejo

Tyrion, Davos, Brienne y Bromm integran el primer consejo del Rey Bran, en una secuencia ideal para atar cabos, pero también para demostrar que la vida sigue adelante.

La muerte de Daenerys

Por años fue la gran favorita al Trono de Hierro, pero sus ansias de poder la convirtieron en la peor amenaza para Westeros. Un final doloroso y muy controvertido, pero necesario para preservar la esencia de esta historia.

La elección de Bran Stark

A pesar de su enorme poderío, pocos lo consideraban una verdadera opción para ser el nuevo rey de Westeros. No tuvo coronación, pues no la necesitaba, pues su sabiduría iba más allá de las banalidades que tanto preocupan a los hombres.

El adiós de la manada

El lobo solitario muere, pero la manada sobrevive. Aunque los supervivientes de la casa Stark terminan en puntos geográficos diferentes, su colaboración fue clave para tratar de construir un mundo mejor: Bran como rey de los Siete Reinos, Sansa como reina en el norte, Arya como aventurera decidida a ampliar el mundo y muy especialmente Jon, quien alcanza la paz al lado de los salvajes y de su huargo Fantasma.

La destrucción del Trono de Hierro

Cuando todo apunta a que la sangre Targaryen de Jon Snow será puesta a prueba ante las llamas de Drogon, el dragón lanza su llamarada al Trono de Hierro para destruir al objeto que marcó la caída de su madre.

La destrucción del Trono de Hierro
(Vía)
Cuando todo apunta a que la sangre Targaryen de Jon Snow será puesta a prueba ante las llamas de Drogon, el dragón lanza su llamarada al Trono de Hierro para destruir al objeto que marcó la caída de su madre.
El adiós de la manada
(Vía)
El lobo solitario muere, pero la manada sobrevive. Aunque los supervivientes de la casa Stark terminan en puntos geográficos diferentes, su colaboración fue clave para tratar de construir un mundo mejor: Bran como rey de los Siete Reinos, Sansa como reina en el norte, Arya como aventurera decidida a ampliar el mundo y muy especialmente Jon, quien alcanza la paz al lado de los salvajes y de su huargo Fantasma.
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Por años fue la gran favorita al Trono de Hierro, pero sus ansias de poder la convirtieron en la peor amenaza para Westeros. Un final doloroso y muy controvertido, pero necesario para preservar la esencia de esta historia.
El nuevo consejo
(Vía)
Tyrion, Davos, Brienne y Bromm integran el primer consejo del Rey Bran, en una secuencia ideal para atar cabos, pero también para demostrar que la vida sigue adelante.
La elección de Bran Stark
(Vía)
A pesar de su enorme poderío, pocos lo consideraban una verdadera opción para ser el nuevo rey de Westeros. No tuvo coronación, pues no la necesitaba, pues su sabiduría iba más allá de las banalidades que tanto preocupan a los hombres.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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