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REVISTA Entrevistas de revista

Gary Oldman habla de Las horas más oscuras

Por:

04-03-2018
Gary Oldman Darkest Hour

Después de Beethoven, Sid Vicious y Lee Harvey Oswald, Gary Oldman suma otro ícono a su repertorio de personajes en Las horas más oscuras… y éste podría darle (al fin) su Oscar.

Con Las horas más oscuras –película de Joe Wright que recuenta las semanas previas al rescate de Dunkerque que vimos en la cinta de Christopher Nolan hace unos meses–, Gary Oldman transformó su cuerpo, rostro y voz para darle vida a uno de los grandes íconos del siglo XX: Winston Churchill. Al ver al actor personificado como el líder británico, es difícil creer que al día de hoy sólo cuenta con una nominación al Oscar (por El espía que sabía demasiado); sin embargo, es fácil ver su absoluta devoción a su arte, un hecho que comprobamos en definitiva cuando platicamos con él.

Como británico creces con cierto conocimiento acerca de Churchill, ¿qué nuevo entendimiento de él obtuviste al interpretarlo?

Bueno, él es realmente incomparable. Estás hablando de un hombre que escribió 50 libros; que escribió más palabras que Shakespeare y quien además ganó el Premio Nobel de Literatura. Él realizó más de 544 pinturas, expuso 16 veces en la Royal Academy; permaneció más de 50 años en la política en muchas de las posiciones más importantes del ámbito, y fue reconocido en cuatro guerras… y la lista continúa. Él era conservador, pero también liberal. Él planteó muchas de las garantías sociales que gozamos hoy. Fue el hombre que ganó la guerra y que nos salvó de la Alemania Nazi. Mi madre, Dios la bendiga, sigue viva, tiene 98 años de edad y todavía recuerda a Churchill; ella alcanzó a verlo en una ocasión. Mi padre peleó bajó las órdenes de Churchill y se unió a la Marina Británica en 1935; él estuvo en el Atlántico, luchó en la Batalla de Okinawa y regresó a finales de 1948. Es imposible no sentir la conexión. Cuando nací, en 1958, todavía se podían percibir las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial: en mi calle había tres casas de pie y una derrumbada, luego, cuatro habitadas y dos espacios vacíos. Aún se vivían las repercusiones del blitz.

En la escena donde Churchill sale del baño desnudo frente a su secretaria es imposible no pensar que eso no ocurriría actualmente. ¿Hubo alguna conversación al respecto?

Esa fue una decisión del director porque en lo que yo investigué, nunca supe que saliera así. Sé que estuvo desnudo enfrente de Roosevelt, quien se sorprendió de verlo sin ropa. Como todo el mundo sabe, Churchill dijo: “No tengo nada que esconder del Presidente de los Estados Unidos”. Pero hay algo que debes tomar en cuenta. Él odiaba a Hitler con toda su alma y tenía la misión de erradicar todo lo que Hitler construyó. Si alguien no estaba de acuerdo al 100% con él, aunque fuera un poco menos que eso, él le daba una severa reprimenda. Él era reservado y podía amar de inmediato, pero quería perfección, excelencia y que uno estuviera comprometido con la causa tanto como él. Su cerebro iba a mil por hora y para muchas personas era muy difícil seguirle el paso. Él y su equipo trabajaban exhaustivamente. Incluso tenía dos secretarias que se turnaban durante su jornada porque él trabaja hasta las tres o cuatro de la mañana. A como diera lugar, él iba a ganar la guerra. La civilización occidental estaba literalmente en riesgo. Así que quizá podría perdonarlo por ser un poco gruñón y tener poca paciencia con las personas. ¿Hoy consideraríamos eso como un abuso o inapropiado? Supongo que sí, pero a veces tienes que ver las cosas desde el contexto y la perspectiva de la época. Definitivamente hemos evolucionado desde 1940. O desde Adán y Eva (ríe).

¿Llevaste a este personaje contigo a casa?

Sí. Cuando realmente estaba tratando de entenderlo, mi esposa me dijo que ella se iba a la cama con Winston Churchill, pero despertaba con Gary Oldman, lo cual supongo es mejor que la situación inversa (ríe).

La película nos deja ver sus dificilísimos primeros días como Primer Ministro, como reemplazo de Neville Chamberlain, ¿qué te sorprendió de esos momentos?

Yo le puedo perdonar a los estadounidenses que no supieran de lo que sucedió en aquellas tres o cuatro semanas en 1940, pero me sorprendí mucho de ver que los británicos e ingleses a quienes les presentamos la película tampoco sabían nada al respecto. Ellos no estaban al tanto de lo cerca que estuvimos de un tratado de paz con Hitler. Una de las personas en esta historia que tiene toda mi compasión es Chamberlain. Porque dicen que así como viene la hora, viene el hombre y Winston era el hombre indicado para ese momento. Chamberlain era el hombre indicado en el momento equivocado. Lo que Chamberlain quería para Europa y para el mundo era maravilloso. Él quería paz y amor. Ése iba a ser su legado y Hitler se lo robó. Y él es uno de los personajes por los que siento lástima. Él no era un hombre de guerra, era un tipo que estaba a favor de la paz y le robaron su momento.

Al hablar con sus palabras, ¿llegaste a sentir que Winston era un poco como un actor?

Muchísimo. Sus grabaciones populares, aquellos famosos discursos, fueron registrados después del evento. Es probable que la BBC sólo le haya puesto un micrófono enfrente mientras él estaba en su cama con su brandy y su cigarro, diciendo: “Vamos a luchar contra ellos en las playas y pelearemos”. Escuché el ritmo, el movimiento y las inflexiones, pero lo usé sólo como una plantilla porque sentía que él no habría hablado de esa manera en esa casa durante el día. Y conociendo su historia, es fácil ver que era un hombre muy peculiar. Vivía en 1940, pero usaba botines y ropa victoriana, construyó su propia marca. Él sabía de branding antes de que se volviera un concepto popular. Era un gran promotor de su imagen, la V de victoria, el cigarro, el sombrero de Homburg y el bastón, era un dandy y tenía cierta teatralidad. Entonces di ese salto en mi imaginación y me vi ahí en la Cámara de los Comunes enfrente de 600 personas. Sí, sin duda era un poco como un actor. Imagino que él se hubiera puesto a la altura de las circunstancias. Entonces tomé la decisión de darle un poco de la personalidad de Enrique V.

(Una versión de esta entrevista fue publicada en Cine PREMIERE #280)

Es escritora, fotógrafa, cineasta y vive en Hollywood con su esposo y su traviesa cachorrita Airedale. Promete estar más activa en Twitter y espera que el guión que escribió con su hermano se convierta en película.

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