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CRÍTICAS Cine

Gran terremoto 9 grados – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 3.5
Calificación usuarios: 2
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22-03-2019

Gran terremoto 9 grados es un ejemplo magnífico de cómo hacer una secuela no solamente para seguir explotando el éxito de la primera, sino con la ambición de que sus personajes evolucionen sin perder su esencia.

Título original: Skjelvet (The Quake)
Año: 2018
Director: John Andreas Andersen
Actores: Kristoffer Joner, Ane Dahl Torp, Kathrine Thorborg Johansen
Fecha de estreno:22 de March de 2019 (MX)

Es como cualquier otra película de desastres naturales, pero al mismo tiempo no lo es. Tiene la magnificencia de La última ola (2015), aquel filme noruego de 2015 que era el primero en abordar el tema en el cine de su país y del que de hecho es continuación, pero también tiene mayor contundencia y mayor pesimismo.

Los efectos especiales, contenidos en el último tercio de Gran terremoto nueve grados, son tan atractivos como emocionantes y aterradores. Esas escenas de destrucción masiva, con una familia tratando de reencontrarse y reconstituirse en medio del desastre que implica un terremoto que hace añicos la ciudad de Oslo, son una manera sencilla y eficaz de hacer una película sobre la soledad, la incomunicación, el ocultamiento de información y los traumas sin dejar de lado el sentido de este tipo de filmes.

terremoto 9 grados

De hecho, es también un ejemplo magnífico de cómo hacer una secuela no solamente para seguir explotando el éxito de la primera, sino con la ambición de que sus personajes evolucionen sin perder su esencia. Incluso, el filme dirigido por John Andreas Andersen retoma sus personajes a partir de una exploración psicológica más profunda. Por lo menos eso ocurre en el caso del geólogo Kristian Eikjord (Kristoffer Joner), el eje de la saga, un hombre atribulado por el sentimiento de culpa después de la tragedia del pueblo de Geiranger, desaparecido por un tsunami y que es el eje narrativo de La última ola.

Siguiendo el esquema de aquella –las acciones son básicamente las mismas: la lucha contra la incredulidad del aviso del desastre inminente, el rescate de la familia y la imposibilidad de combatir los efectos devastadores de los desastres naturales–, la historia escrita por John Kåre Raake y Harald Rosenløw-Eeg, también autores del filme de 2015, se convierte en sus primeros dos tercios en un relato sobre los traumas y las consecuencias que tienen en el entorno del afectado, como por ejemplo el resquebrajamiento familiar debido a la incapacidad de superar los sentimientos de culpa que le provocan inestabilidad emocional, la cual es puesta en claro con close-ups de sus manos temblorosas.

Esta obsesividad por tratar de predecir los desastres, mostrada con inteligencia en esa escena de su cuarto tapizado de recortes, hace que Kristian parezca un desequilibrado al que ni su familia ni los expertos pueden creerle a pesar de considerársele héroe nacional luego de haber hecho hasta lo imposible por tratar de salvar a la gente de Geiranger.

terremoto 9 grados

Ahora, separado de su esposa Ilbe (Ane Dahl Torp), incapaz de cuidar a su hija pequeña Julia (Edith Haagenrud-Sande) cuando lo visita y de explicar las razones por las que está convencido de que la ciudad de Oslo está bajo amenaza de un movimiento telúrico, Kristian está solo, acompañado a medias por Marit (Kathrine Thorborg Johansen), la hija de un científico recién fallecido que había hecho hallazgos importantes sobre el desastre inminente.

Cuando Gran terremoto nueve grados se sitúa en el hotel donde trabaja Ilbe, en específico en el piso 34, entonces las cosas se ponen aterradoramente emocionantes. El paisaje de una Oslo convertida en escombros por un movimiento arrasador es visualmente poderoso, como también esa secuencia que ocurre en el bar que ha quedado inclinado cuando un edificio caído arranca la mitad del hotel y no se diga aquella otra en el hueco del elevador. Acá la única esperanza es la sobrevivencia, pues todo indica que no ha quedado mucho ni muchos, que la naturaleza simplemente es feroz e impredecible.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • La última ola (Roar Uthaug, 2015)
  • Terremoto (Mark Robson, 1974)
  • The Earthquake (Sarik Andreasyan, 2016)

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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