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NOTICIAS

Guillermo del Toro

Por:

22-12-2008

Platicamos con él sobre Hellboy II: El ejército dorado, disponible ya en DVD.

El mexicano Guillermo del Toro platicó con nosotros acerca de su más reciente filme, Hellboy II: El ejército dorado, que este mes se estrenó en DVD. Y sí, logramos que nos hablara un poquito de The Hobbit.

¿Cuáles fueron los desafíos más grandes en Hellboy II, comparados con el primer filme?
Cuando hicimos la primera película, yo estaba impresionado con el mundo que Mike Mignola había creado, y le prometí a Dios que haría una interpretación fiel de ése mundo en la pantalla grande. Pero ahora, pensándolo en retrospectiva, no lo fue. La película difirió del cómic en mucho, Abe Sapien era diferente, Cronie también, Hellboy era ligeramente diferente al del cómic. Sentí que la primera película no era exacta al cómic y que no fue el tipo de filme por el que me volvería loco. Ese tipo de auto censura fue lo primero que se fue en la segunda. Dije: “Seamos fuertes y hagamos la mejor película que podamos, sin que nos preocupemos por ser totalmente fieles”. Fuimos muy deliberados en el hecho de que estábamos narrando una historia que no dependía tanto de lo que nos basáramos en el cómic, así que eso cambió. Y ése fue el gran desafío, mantenernos libres.

Desafortunadamente mi vida ocurrió en reportes de progreso de dos años. Hice Mimic y tuve una experiencia horrible. Hice Blade II y tuve una experiencia increíble. Esencialmente estaba haciendo una película de la forma en que yo pensaba que los filmes de acción deberían ser. Rompí todas las reglas que estaban frente a mí, pero finalmente estoy muy feliz y satisfecho… Quería hacer como un El mago de Oz masivo, loco y épico. Nos fuimos a Hungría y a la costa de Inglaterra y trabajamos seis días a la semana durante 130 días, y la película salió justo como queríamos.

Doug Jones ha declarado que si pudiera escoger el momento de su muerte, lo haría el último día de filmación de una de tus películas…
Y en verdad creo que sí lo haría –ríe–. Haré lo mejor que pueda para que se haga realidad.

Considerando este tipo de lealtad, ¿qué tanta lealtad le tienes a tus actores?
Soy muy leal, pero también demando mucho. Bertolt Brecht dijo una vez: “Hay hombres que son heroicos y buenos. Hay hombres que la mayoría de las veces son heroicos y son mejores. Pero los que son heroicos el 100% del tiempo, ellos son los indispensables”. Yo creo que si un colaborador está contigo el 99.99% del camino, que se vaya a la fregada. Debe estar en un 100%. Y yo lo estoy en un 100%, siempre y cuando ellos también lo hagan. Por ejemplo, si todos se están despertando a las 6 de a mañana y durmiendo a la 1 AM, entonces yo debo despertarme a las 4 y dormirme a las 3. Siempre he creído que debes de ser líder dando el ejemplo. En las películas yo doy el 110% y espero que me den mínimo su 100. Pero la lealtad ahí está, y la gente puede tener su mes de debilidad, y lo entenderé, pero esas son excepciones, porque yo creo en el compromiso.

¿Cómo es tu relación con Mike Mignola?
Amo al tipo y soy su fan más grande, creo que es un genio y realmente pienso que su mente es única. Leemos los mismos libros, amamos el mismo arte, y en la mayor parte nuestros gustos son iguales, estamos conectados en un 95% diría yo. Y ese otro 5% en el que no concordamos es muy profundo. Así que nunca estamos en desacuerdo muy grande, aunque sí hay gritos y chantajes, pero él sabe que yo sé y viceversa. Creo que la armonía está sobrevalorada, es aburrida, y un gran conflicto es bueno en la vida. Significa movimiento, la armonía está congelada mientras que el conflicto es fuego, hace que las cosas sucedan. Con Mike, tuviste que haber estado en esa conversación con Mike, porque cuando leyó la escena de la canción de Manilow –donde unos borrachos Abe y Hellboy cantan “I Can’t Smile Without You”–, él dijo: “¿Qué demonios estás pensando?” y yo sólo le dije que confiara en mí, que esos personajes no eran tal cual son en el cómic y que funcionaría con ellos. Y creo que lo mejor fue que él dijera “mira, te daré la oportunidad, prueba que estoy en lo incorrecto”. Y yo lo admiro tanto, en la vida encuentras a personas que son tu hermanos, espiritualmente, y Mike es uno de ellos.

Háblanos un poco de tu inspiración e influencias al crear las criaturas de este filme…
La única influencia del anime que podría encontrar en esta película es con los trajes de Abe Sapien, y ese traje de cuero funciona. De hecho, cuando tuvimos la primera junta acerca de las criaturas, yo le dije a todos: “No se basen en ningún monstruo que hayan visto en películas, animaciones o cualquier cosa que ya se haya hecho”. Les pedí que se fueran a los grabados medievales, a Hieronymus Bosch, a Peter Doyle, a las influencias mundiales antiguas al momento de crear y diseñar estos monstruos, o tráiganme a un escultor futurista, no regresen al cómic. Quise que nos volviéramos completamente locos pero en un modo que la criatura se viera exquisita. Y así fue como salieron tantos buenos diseños.

¿Qué tanto de tu trabajo está influenciado por los maestros del viejo mundo?
Depende del día, por ejemplo Blade II vino del anime y de los videojuegos. Creo que todo ese tipo de arte son muy válidos y poderosos. Depende de qué estés preparando, depende de los ingredientes que tengas. Algunos días estoy influenciado por los pintores simbolista. Otro, soy influenciado por Jack Kirby. Depende del humor y del día.

¿Puedes platicar un poco de Selma Blair y de lo que trajo al rol de Liz Sherman?
Creo que Selma fue muy valiente en el primer filme porque su papel era mucho más pasivo hasta casi el final. Ella interpretaba una versión mucho más abatida de la chica y yo sentía que el rol estaba justificado porque cuando ya estuviéramos en la segunda película, ella tendría un personaje mucho más activo. Ella no es solamente activa en términos de Hollywood por estar en una película de acción, ella es activa porque la primera película se trata de la decisión que tiene que tomar Hellboy. Y la segunda se trata de que Liz tome una decisión. El Ángel de la Muerte le dice: “El mundo o él” y ella lo escoge a él. Y ese momento para mí es el momento mas poderoso que el personaje puede tener. Si yo tuviera que decidir entre el destino del mundo o mi esposa, hijas o papá, yo los escogería a ellos. Estoy convencido que diría “de lo demás me encargo después”. Emocionalmente podría ser la decisión incorrecta, existencialmente podría ser la decisión incorrecta, pero es el tipo de decisión que hablaría del tipo de persona que eres. Porque aunque Hellboy rompa sus cuernos y diga “Soy humano”, la segunda película es acerca del mundo preguntándole “¿y lo eres? ¿o eres un monstruo?”. Y el diciendo “Nadie me ve en el mercado troll, soy uno de ellos”. Es acerca de no repetir la primera película, sino llevar las escenas más allá. Y Selma fue crucial.

Hay muchas películas basadas en cómics, pero Hellboy tiene un humor único, ¿cómo encuentra el filme su audiencia?
Yo creo que lo que sucede es que si somos suertudos, cada una de esas películas reflejan a sus creadores. El hecho de que Christopher Nolan hiciera El caballero de la noche es un privilegio, pues él también hizo Memento. Ahí tienes a una persona que hizo lo que llamarías una película de autor, y él está preocupado por su protagonista, por hacer preguntas con el personaje. Y tienes a gente como Jon Favreau (Iron Man) que realmente entiende el mundo de los cómics. Tienes a Sam Raimi a cargo de Spiderman. Así que mientras tengas a gente que ame a os personajes y mientras las secuelas se hagan para continuar la historia y no sólo por dinero, todo está perfecto.

¿Cuándo comenzarás a filmar en Nueva Zelanda?
Yo veo a Nueva Zelanda como un paraíso, no sólo la isla en sí, que lo es, sino que lo que Peter creó con Fran (Walsh) y Philippa (Boyens), es Hollywood de la manera que Dios lo quería. Durante los primeros días, en una junta con Peter (Jackson) me dijo: “Me encantaría que vieras el almacén de miniaturas”. Los dos compartimos una fascinación con las miniaturas y de verdad me encantaría robarme todas las que tiene. Cuando le pregunté que cuándo iríamos, me contestó “ahorita”, así que bajamos a la cocina, nos subimos a su carro manejamos al almacén, salió del carro, abrió el candado, después la reja, avanzamos y regresó a cerrar con seguro. Después ya me dio el tour.

Y no vimos ningún guardia ni seguridad ahí…
Y esa noche tuvimos una junta por El Hobbit y ordenamos curry. Cuando llegó la comida, Peter bajó sin zapatos, la pagó, y comimos. Después lavamos los trastes. Y esa es la forma cómo debería de ser ¿sabes? Somos humanos después de todo, somos dos hombres haciendo películas. Otras personas construyen carros, otros ropa, nosotros hacemos películas y me encanta ese aspecto tan sencillo y sin pretensiones de Nueva Zelanda.

¿Hay alguna película que le recomendarías a aquellos que aspiran ser cineastas?
Realmente creo que las películas son iguales que la religión. Como poner a un Musulmán dando consejos acerca del Budismo. Es muy difícil para mí decir qué películas deberían ver. Cuando David Goyer iba a dirigir su primera película, le di un viewfinder y la película The Conversation (1974) de Coppola. Y le dije: “Aprende a usar los dos y ve a dirigir”. Cuando hice Blade II, fui con James Cameron y le pregunté: “Jim, ¿qué hago? Nunca he filmado una escena grande de pura acción” y él me contestó: “¿Has filmado una conversación?”, le dije que sí y me dijo: “Es lo mismo, sólo pon la cámara y corta en el momento correcto y ya”.

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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