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Cine CRÍTICAS

Hermia y Helena

Calificación Cine PREMIERE: 3.5
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20-07-2017

La grandiosidad de las pequeñas historias.


  • Título original: Hermia & Helena

  • Año: 2016

  • Director: Matías Piñeiro (La princesa de Francia)

  • Actores: Agustina Muñoz, María Villar, Mati Diop

  • Fecha de estreno: 10 de agosto de 2017

El cineasta Matías Piñeiro (Viola, La princesa de Francia) abreva del universo shakesperiano para montar una historia original a la que, por cierto, no le ha ido nada mal en los circuitos de cine independiente. En El sueño de una noche de verano, una de las obras míticas del dramaturgo inglés, Hermia y Helena son los personajes femeninos principales de una comedia de enredos en la que finalmente el amor acaba por imponerse. En la película del argentino, sin embargo, la cuestión se torna bastante más compleja, pues aunque el enamoramiento forma parte de su trama, no es ni por asomo el tema alrededor del cual orbita el relato. Éste, si acaso, parece más bien una suerte de viaje iniciático, uno en donde el combustible no son los sentimientos destinados al otro sino los factibles de proyectarse a uno mismo. Eso es al menos lo que parece ocurrir en el interior de Camila (Agustina Muñoz), veinteañera bonaerense que viaja a Nueva York por unos meses para aprovechar una residencia artística a la que ha sido invitada. Allí conocerá a gente nueva y se enfrentará a la soledad, ambos factores que la orillarán a tomar decisiones importantes para su vida presente y futura.

Gracias a los saltos geográficos –entre Buenos Aires y Nueva York– y aquellos otros que suceden en el tiempo, el espectador accede poco a poco a los elementos que permiten armar no sólo la historia sino también la personalidad de Camila. Por fortuna, ni la una ni la otra son definidas con absoluta claridad, como suele ocurrir en los filmes del género rodados en los Estados Unidos. Contrario a ello, lo que Piñeiro concede son más bien sugerencias, pistas sutiles que permiten que vayamos uniendo las piezas más importantes de la película conforme a nuestra lógica y criterio. Eso, por supuesto, no quiere decir que no exista una línea narrativa clara: la hay, pero la poética se halla tan presente en el conjunto que en momentos éste adquiere cierta atmósfera onírica, misma que no es para todos los gustos. Habrá quienes, por ejemplo, recelen de la sobreposición de textos en la imagen –sin duda un paso riesgoso– o encuentren cansinos e inútiles algunos volantazos argumentales, como la aparición –y desaparición– a cuadro de ese extraño personaje llamado Gregg, alguna vez novio de Camila. En todo caso, tales “atrevimientos” son nivelados con recursos que no por convencionales son menos eficaces. Así lo evidencia el tejido de secuencias que exponen la relación entre Camila y su padre, acaso el momento más conmovedor y logrado de la película y a la vez la mejor oportunidad de constatar las enormes capacidades interpretativas de Muñoz. Ella, de hecho, es más que convincente como mujer joven latinoamericana que tiene consciencia de lo que está o no dispuesta a aceptar de los demás y del modo en el que puede influir en su propia circunstancia.

Ciertamente la película no versa sobre la emancipación femenina, pero queda claro que Camila funciona como espejo de un sector femenino de la población latinoamericana muy actual –en cuanto a la visión de su profesión; de su familia; de su pareja o lo que espera de ésta; de sí misma– impensable de esbozarse hace apenas diez años. Gracias a su carácter tozudo, pero también a su gran sensibilidad, Camila es el vivo ejemplo de que no hay búsqueda sin cambio, de que el único camino sin retorno es el que acontece en la psique y el espíritu. Tal canto a la transformación –o al viaje como elemento transformador– es sin duda lo más valioso de la película. Por fortuna, Piñeiro tuvo la virtud de no caer en juicios morales ni en cursilerías, cosa que nunca es fácil, y además logra mantener un tono homogéneo a lo largo del metraje. Gracias a ello Hermia & Helena es una cinta que podrá disfrutarse por cualquiera que esté familiarizado no sólo con el llamado “nuevo cine argentino” sino con el tipo de cine que en general se está haciendo en Sudamérica, en donde lo que parece imperar es el retazo de la historia, aquel pequeño detalle de la pintura, esos momentos de vida que funcionan como destellos, parpadeos de una existencia aun mayor.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:

  • La princesa de Francia (Matías Piñeiro , 2014) 

  • Viola (Matías Piñeiro , 2012)

  • Rosalinda (Matías Piñeiro, 2011)  

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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