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CRÍTICAS Cine

Historias de miedo para contar en la oscuridad – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4.5
Calificación usuarios: 3
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20-08-2019

Producido por Guillermo del Toro, el tercer largometraje de André Øvredal no sólo logra hacernos parte de una historia de terror, sino que nos convierte en las víctimas de los monstruos que la protagonizan.

Título original: Scary Stories to Tell in the Dark
Año: 2019
Director: André Øvredal (La morgue)
Actores: Michael Garza, Austin Abrams, Zoe Margaret Colletti
Fecha de estreno:16 de August de 2019 (MX)

¿Qué ocurre cuando las leyendas de terror que has oído toda tu vida se convierten en realidad? ¿Qué pasa cuando las circunstancias del presente te convierten en la siguiente víctima de un ente macabro y aterrador? ¿Qué opciones tienes cuando ese peligro que solía existir únicamente en la ficción te ha acorralado sin dejarte escapatoria? 

Luego de dirigir el destacado filme La morgue (2016), el cineasta noruego André Øvredal retoma Historias de miedo para contar en la oscuridad, la famosa antología de terror de Alvin Schwartz escrita en 1981, para darle vida en la pantalla. Dejando a un lado la idea de construir un filme antológico –como las no tan exitosas V/H/S (2012) o Trick ‘r Treat (2007)– el guion creado por el mexicano Guillermo del Toro –quien también funge como productor– opta por retomar seis famosos relatos de Schwartz para construir una ficción protagonizada por monstruos que disfrutan perseguir a sus víctimas y acechar a su público. 

El mundo cinematográfico de Historias de miedo para contar en la oscuridad se sitúa en Mill Valley, Pennsylvania, un pequeño poblado de Estados Unidos donde un grupo de personajes –los típicos adolescentes inadaptados protagonistas del género– comienzan a vivir las consecuencias de haber estado en un lugar equivocado. La mansión abandonada de Sarah Bellows resguarda en su interior más que un tétrico lugar en donde celebrar Halloween. Ahí, las leyendas que han sido relatadas por generaciones en ese lugar son resguardadas en un libro que, aún al paso de los años, sigue con sed de venganza. 

Dicho manuscrito se convierte en el eje central de la historia y ayuda a consolidar los dos grandes aciertos de la cinta. Por un lado, la figura de Bellows –creada específicamente para la ficción– ayuda a mantener intacta la esencia de lo escrito por Schwartz y en darle a sus criaturas malévolas el lugar tan importante que merecen. Bajo el cobijo de Guillermo del Toro en la producción de la cinta, estos seres brillan como pocas veces ocurren en el género. 

Con el cuidado –y dedicación– que el mexicano le ha invertido a todos los monstruos de su filmografía –ya sea como director o como productor– aquellas inolvidables ilustraciones de Stephen Gammell que engalanan la primera edición de la antología de Schwartz dejan de ser unos dibujos aterradores en carboncillo para materializarse como auténticas pesadillas para la audiencia. 

Es a través de ellos –y de la atmósfera que los rodea– que la cinta se convierte también en un pequeño pero emotivo homenaje al cine de género. La cinefilia amante del terror encontrará guiños –que van desde una proyección en un autocinema de La noche de los muertos vivientes (1968) hasta un colorido lobby card de La hija de Frankenstein (1958)– que los hará sonreír y los hará recordar esas formas infinitas de disfrutar el terror, especialmente al lado de quien comparte la misma pasión. 

scary stories to tell in the dark stephen gammell ilustraciones

Por otro lado, a través de sus protagonistas adolescentes –donde destaca Stella Nicholls (Zoe Margaret Colletti)–, el filme acierta en mantener un nivel equilibrado entre terror y aventura, algo que ha distinguido al cine de Øvredal desde sus inicios. De la misma forma en que lo hizo con su largometraje pasado –así como en su ópera prima The Troll Hunter (2010)–, el realizador hace uso de todos sus recursos narrativos –donde destaca la fotografía de Roman Osin, su colaborador desde La morgue– para no sólo hacernos parte de una historia de terror, sino convertirnos en las víctimas de los monstruos que la protagonizan. 

Es interesante que, apoyada en la época en que la cinta es ambientada, Historias de miedo para contar en la oscuridad hace un paralelismo de sus historias de terror ficticias con aquellas reales que azotaban a EE. UU. a finales de los 60. Mientras que en el filme, el pequeño poblado de Pennsylvania ve con impotencia cómo sus habitantes más jóvenes van desapareciendo, el país en aquellos años sufría la pérdida constante de sus nuevas generaciones a causa de la Guerra de Vietnam. También, la inminente llegada de Richard Nixon a la presidencia de aquella nación auguraba tiempos complejos de los que nadie podría escapar. 

Pero, pese a sus deseos expresos por hacer vibrar a su público –particularmente con una escena no apta para los aracnofóbicos–, Historias de miedo para contar en la oscuridad no se olvida de la génesis de sus bases literarias: a través de sus jóvenes protagonistas, la cinta nunca deja de exaltar el poder del amor y la empatía, especialmente en los momentos más oscuros de la vida. Y especialmente que, en cualquier circunstancia, el terror siempre se disfruta más en compañía. 

scary stories to tell in the dark teaser

Apasionado de ver, escribir, leer, investigar y hablar sobre cine en todas sus formas. Soy fan de Star Wars, me sé de memoria todos los capítulos de Friends y si me preguntan de cine mexicano, no hay quien me calle. Editor en Cine PREMIERE.

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