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Parodias de Hitler en cine y televisión

Por:

24-01-2020
Hitler parodias cine series

Los especialistas de la comedia creen que la risa podría dar la victoria definitiva contra Adolf Hitler.

La II Guerra Mundial es un tema recurrente en el cine y la televisión, pero la brutalidad del conflicto bélico y del Holocausto han provocado que la gran mayoría de las películas y series se centren en el drama de los acontecimientos o el heroísmo de algunos implicados. Sin embargo, algunos títulos han recurrido al humor para mofarse abiertamente de los nazis y muy especialmente de Adolf Hitler, en un esfuerzo directo por desafiar su ideología a través de la risa.

Desde inusuales cortometrajes hasta las más recientes películas, estos son los proyectos que han parodiado a Hitler a lo largo de la historia. Los títulos son presentados en orden cronológico para apreciar la evolución de las sátiras.

Advertencia: La siguiente lista puede incluir spoilers

You Nazti Spy! (Dir. Jules White, 1940)
(Vía)
El código Hays fue sumamente rígido con las sátiras políticas en el cine, pero nunca prestó mucha atención a las vistas en televisión, lo que permitió que los Tres Chiflados fueran los primeros en parodiar a Hitler con You Nazti Spy!. El célebre episodio nos traslada al país ficticio de Moronika, donde los desesperados fabricantes de municiones planean la destitución del pacífico rey y la imposición de Moe como un atolondrado dictador, quien complementado por Curly y Larry como sus excéntricos ministros, resultarán en un gobierno fácilmente manipulable. Además de las evidentes referencias a Adolf Hitler, Hermann Göring y Joseph Goebbels y la mofa directa al eslogan nazi Alemania para los alemanes con Mornika for Morons (Moronika para los tontos), el proyecto fue famoso por su ironía, pues aunque los orígenes judíos de la tercia estelar los motivaban a incluir referencias culturales en diálogos de algunos proyectos, la decisión se vio acentuada en este caso particular. Destaca además que, al ser presentado en época de neutralidad norteamericana, algunos políticos temían que el público se viera influido por su temática y presionara al gobierno para incursionar al conflicto bélico.
El gran dictador (Dir. Charles Chaplin, 1940)
(Vía)
Estrenada en los primeros años de la II Guerra Mundial, la aprobación de El gran dictador sólo fue posible porque se realizó cuando Estados Unidos todavía no entraba en conflicto con Alemania. La cinta sigue los esfuerzos de un barbero judío del ghetto que perdió la memoria durante la Gran Guerra y que batalla por sobrevivir en un país dominado por un atolondrado dictador ansioso por expandir sus fronteras. La película sobresalió por sus continuas burlas a Hitler, logradas por la doble interpretación de Charles Chaplin como los dos personajes centrales, una decisión determinante para los enredos de la trama, pero también para externar las similitudes internas que nos unen como especie. El comediante recurrió a El triunfo de la voluntad (1935) para capturar lo mejor posible los movimientos y las expresiones del gobernante germano, lo que resultó en una de sus mejores interpretaciones y más importante aún, en la parodia definitiva. La película fue prohibida en Alemania y los territorios ocupados, lo que no evitó que el líder nazi la viera en un par de ocasiones, aunque desafortunadamente no existen reportes de su reacción, Chaplin dijo que “daría todo por saber qué pensó de ella”.
Der Fuehrer’s Face (Dir. Jack Kinney, 1942)
(Vía)
Los estudios Disney ya eran un símbolo norteamericano al iniciar la II Guerra Mundial, lo que motivó a Walt a realizar toda clase de proyectos con fines propagandísticos, siendo Der Fuehrer’s Face uno de los más importantes. El cortometraje animado nos adentra a una pesadilla de Donald, quien imagina su vida bajo las órdenes de Hitler y lejos de las libertades que le garantiza su país. El título, que en español significa El rostro del führer, se debe a que el líder germano no funge como un personaje dentro de la historia, sino como una presencia recurrente mediante fotografías ilustradas que se burlan de algunas prácticas impuestas por los nazis. Pasó a la historia por ser la primera y única vez que un personaje central de Disney apareció con el uniforme militar alemán y realizando el ‘heil hitler’, así como por ser el único cortometraje protagonizado por Donald que ganó el Oscar de nueve nominaciones. Fue enlatado en cuanto terminó el conflicto bélico al considerarse que ya no era necesario, pero eventualmente resurgió como un importante legado histórico de la animación en tiempos de la guerra.
Ser o no ser (Dir. Ernst Lubitsch, 1942)
(Vía)
Si Ernst Lubitsch es considerado uno de los mejores directores de todos los tiempos es gracias al talento demostrado en cintas como Ser o no ser, donde combina ingenio y humor para cuestionar el intelecto nazi. Para ello, el cineasta recurre a un grupo de actores teatrales de la Varsovia ocupada y que terminan implicados en una misión clave en beneficio a la resistencia polaca, la cual intentarán completar haciendo gala de sus cualidades histriónicas y de caracterización, siendo el propio Hitler uno de los imitados. Lubitsch siempre se sintió especialmente orgulloso de su trabajo en esta película, al asegurar que “lo que he satirizado son los nazis y su estúpida ideología. También la actitud de los actores que siempre permanecen como tal a pesar de los peligrosa que sea la situación […]. Se puede debatir si la tragedia de Polonia realísticamente capturada puede fusionarse con la sátira. Creo que sí, al igual que la audiencia a la que observé durante un screening; pero esto es objeto de debate y todos tienen derecho a su punto de vista”.
Los productores (Dir. Mel Brooks, 1967)
(Vía)
Mel Brooks participó activamente en la II Guerra Mundial, dedicándose sobre todo a la desactivación de minas terrestres, pero también a desafiar la propaganda germana con temas del músico judío Al Jolson a todo volumen. Sin embargo, el creativo siempre dijo que su mayor intención era hacer que el mundo se burlara de Hitler, de modo que su ataque definitivo llegó poco más de 20 años después de terminado el conflicto con Los productores, sobre un fraude que implica un espectáculo teatral que se convierta en el peor fracaso de todos los tiempos. El guion elegido para lograr la misión es Primavera para Hitler, una carta de amor y admiración al líder germano tan absurdamente escrita y producida que termina siendo confundida por una brillante sátira. Es considerada una de las obras cumbre de Brooks, quien tiempo después confesó que “la única manera en que podía quedar a mano con Hitler y compañía era derribándolos con la risa”. Vaya que lo logró.
¿Dónde está el frente? (Dir. Jerry Lewis, 1970)
(Vía)
El famoso comediante abordó su primer acercamiento a la II Guerra Mundial con humor en ¿Dónde está el frente?, donde interpreta a un excéntrico millonario rechazado por el ejército, pero tan ansioso por contribuir a la causa norteamericana que decide emplear su fortuna para abrir paso a una excéntrica misión privada que consiste en hacerse pasar por un militar alemán de alto rango que para sorpresa de todos tiene su propio plan secreto que afecta directamente al propio Adolf Hitler. A pesar de la popularidad del comediante y su participación en algunos clásicos del género, la película recibió críticas primordialmente negativas, lo que dos años después le motivó a retomar el conflicto bélico desde una perspectiva netamente dramática con The Day the Clown Cried, sobre un payaso enviado a un campo de concentración por burlarse de Hitler frente a un grupo de agentes de la Gestapo y que decide emplear sus dotes para alegrar al menos un poco las vidas de los niños encerrados. El creativo se avergonzó tanto de su trabajo que él mismo decidió enlatarla y entregarla a la Biblioteca del Congreso bajo la presunta condición de que sea estrenada en 2024.
Bastardos sin gloria (Dir. Quentin Tarantino, 2009)
(Vía)
Quentin Tarantino nunca ha dudado en incluir un poco de humor en sus películas, siendo Adolf Hitler una de sus principales víctimas en Bastardos sin gloria, con un retrato caricaturizado que exagera sus expresiones, así como sus frustraciones. El director tampoco vaciló en burlarse Joseph Goebbels y su búsqueda de aceptación del líder germano, la cual llega cuando este último aplaude su trabajo al frente de Stolz der Nation (El orgullo de la nación), lo que resulta en una lágrima del conmovido ministro de propaganda. Finalmente el sorpresivo desenlace con el que Tarantino reinventa la historia con el asesinato de ambos personajes a cargo de los Bastardos. El cineasta recordó en entrevista con Jimmy Kimmel que estaba trabajando en el guion durante la madrugada, hasta que se detuvo porque no sabía qué hacer con el líder nazi: no quería recurrir al truco de un doble ni dejar cabos sueltos con el grupo norteamericano llevándoselo del teatro y se le ocurrió que matarlo podría ser una buena idea, pero prefirió descansar para tomar la decisión. A la mañana siguiente decidió que “¡era una gran idea!” y no podríamos estar más de acuerdo.
Ha vuelto (Dir. David Wnendt, 2015)
(Vía)
Mucho se ha especulado sobre las razones que motivaron las acciones de Hitler y las consecuencias de sus actos en la sociedad contemporánea. David Wnendt, inspirado en la obra de Timur Vermes, llevó estos cuestionamientos aún más lejos con Ha vuelto, que muestra el despertar del führer en una Alemania actual muy distinta a la que visualizó, lo que lejos de desmotivarlo, le inspira a utilizar las nuevas tecnologías para terminar su labor. El líder germano convertido en estrella de YouTube, los desafíos de algunos jóvenes y los ataques que sufre a manos de neonazis enfurecidos resultan en burlas más que evidentes, mientras que las reflexiones sobre el pueblo que le llevó al poder resultan en una temible advertencia sobre la situación del mundo actual.
Jojo Rabbit (Dir. Taika Waititi, 2019)
(Vía)
Buena parte del éxito de Taika Waititi radica en su capacidad para capturar la humanidad en historias primordialmente cómicas, siendo Jojo Rabbit una de las más arriesgadas muestras de ello. La película nos introduce con un niño cuya idolatría por Adolf Hitler le lleva a convertirlo en su excéntrico amigo imaginario, así como en la voz de su confundida conciencia al descubrir que hay una joven judía oculta en su casa. El propio Waititi, de ascendencia judía y maori, decidió interpretar al führer al considerar que “qué mejor manera de joder al tipo”, lo que conduce a una estupenda mofa del líder germano, así como de todos aquellos que aceptaban ciegamente sus absurdas palabras, convirtiéndose además en una crítica directa a numerosos líderes políticos del mundo contemporáneo.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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