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CRÍTICAS Cine

Hombres al agua – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 3
Calificación usuarios: 5
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04-05-2019

Hombres al agua es una feel good movie que entremezcla comedia con el arco del "underdog" deportivo.

Título original: Le grand bain
Año: 2019
Director: Gilles Lellouche
Actores: Guillaume Canet, Mathieu Amalric, Benoît Poelvoorde
Fecha de estreno:03 de May de 2019 (MX)

Todos sabemos que una figura circular no embona en una cuadrada y viceversa, que es una hazaña imposible por más que el ser humano, a lo largo de su historia, haya demostrado que es capaz de rebasar limitantes. No obstante, Hombres al agua, la hilarante feel good movie de Gilles Lellouche, invita a esperar lo inesperado, a cambiar mentalidades y abrir panoramas. Claro que, en una completa paradoja, lo hace valiéndose de algunas fórmulas preestablecidas.

Mathieu Amalric, un rostro popularizado en Estados Unidos gracias a El gran hotel Budapest y 007: Quantum of Solace, es un hombre promedio de nombre Bertrand; un padre de familia deprimido y desempleado que encuentra en una actividad inesperada un poco de consuelo espiritual. Decide unirse a un atípico grupo de nado sincronizado varonil sin tener la más mínima preparación. No importa. Los otros miembros tampoco la tienen. Cada uno usa esa especie de santuario equiparable a un grupo de apoyo de AA para escapar de sus vidas, sus deudas, su soledad o dolor. En carne propia experimentarán la idea de que, si no nadan, se hundirán –literal y metafóricamente–.

Virginie Efira interpreta a la entrenadora del equipo de nado sincronizado, pero ella también tiene sus propios miedos y problemas.

En en el intento de realizar este deporte peculiar y prejuiciosamente calificado como “femenino”, Bertrand y compañía –entre quienes se encuentran actores como Guillaume Canet y Benoît Poelvoorde– asisten puntualmente a la alberca comunitaria pese a ser el hazmerreír de los jóvenes jugadores de Waterpolo y, en ocasiones, hasta de su propia familia. Sin embargo Hombres al agua hace una transición sutil de ser una comedia pura a impregnarse de rasgos propios de las cintas deportivas en las que el «underdog«, aquí un equipo con escasas posibilidades de triunfo, se mide ante «tiburones».

En este trayecto para demostrarse a sí mismos su valor y escapar del olor a hastío y fracaso que los persigue, los protagonistas de Hombres al agua tratan de huir de los clichés. Incluso mediante la elipsis cinematográfica se eluden escenas clásicas vistas en argumentos similares –piensen en todas aquellas películas sobre equipos de futbol, beisbol, americano o el deporte de su preferencia– cuando un grupo desarticulado se mide ante gigantes de su disciplina.

Philippe Katerine es el corazón de la película y una de sus muchas aristas cómicas; mientras que Leïla Bekhti encarna a una mujer con fuerza que infunde terror en el equipo.

No obstante, la historia se topa con situaciones genéricas a las cuales salpimenta con ráfagas de humor extravagante o “políticamente incorrecto” que podrían escandalizar. Pero cuando tienen lugar, la exposición de cada personaje es tan sólida y cada uno es tan entrañable gracias a sus imperfecciones y manías que el escándalo queda a un lado para abrirle paso al encanto. De hecho, uno de los momentos más evidentes en este sentido involucra a una entrenadora en silla de ruedas.

Desde su trinchera –y pese a los convencionalismos creativos– Hombres al agua propone un discurso sobre la apertura de mente y sacude los prejuicios, no sólo en torno al deportivismo, sino a cualquier actividad humana. No deberían existir aficiones exclusivas de hombres o mujeres, sino un infinito libre albedrío que potencie las posibilidades de ser de cada individuo. De lo contrario, si dejamos que la vida se rija por la geometría y la incompatibilidad de los círculos y los cuadrados, nunca podríamos sorprender a los demás, pero mucho menos a nosotros mismos.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • La magia de los sentidos (Éric Besnard, 2015)
  • El gran Hotel Budapest (Wes Anderson, 2014)
  • La oportunidad de mi vida (Nicolas Cuche, 2011)

No soy la Madre de los Dragones, pero sí de @Enlabutaca; desde ahí y en Cine PREMIERE estoy en contacto con las buenas historias. Melómana, seriéfila, cinéfila, profesora universitaria, y amante de las bellas artes. Algún día escribiré una novela de ciencia ficción. ¡Unagui!

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