Revsita del Mes Suscríbete
Podcast de Cine PREMIERE #192 – Especial TIFF

Toronto International Film Festival y Midsommar.

September 2019

Suscríbete a la revista Media Kit

Síguenos Social

Suscríbete al Newsletter Newsletter

Recibe las mejores noticias de cine, series, trailers y críticas

Listas TOPS

25 mejores películas de la II Guerra Mundial

Por:

01-09-2019
La caída Downfall II Guerra Mundial

El cine ha jugado un papel fundamental para que el mundo nunca olvide los horrores de la II Guerra Mundial.

La gran mayoría de los historiadores coinciden en que la II Guerra Mundial fue el evento más importante en todo el siglo XX, tanto por la magnitud del conflicto, como porque marcó un cambio radical en el panorama global. Un suceso de esta magnitud no podía pasar desapercibido para el cine, que lo ha trasladado a la pantalla en centenares de ocasiones: desde los más espectaculares blockbusters hasta los intensos dramas que buscan capturar sus distintos horrores. 

A continuación las 25 mejores películas de la II Guerra Mundial.

El día más largo del siglo (Ken Annakin, Andrew Marton & Bernhard Wicki, 1962)
(Vía)
Una de las cintas bélicas más ambiciosas en toda la historia, por su técnica que buscó emular los valores del documental, su ensamble internacional que incluyó actores como Robert Ryan, John Wayne, Richard Burton, Sean Connery y muchos otros, pero sobre todo por sus deseos de capturar el Desembarco de Normandía desde la perspectiva de todos los bandos implicados, lo que requirió el apoyo de consultores de los distintos países que se vieron involucrados en la Operación Overlord. Estos esfuerzos dieron un filme tan épico como crudo, que plasmó como pocos los horrores suscitados durante una de las batallas más importantes de la II Guerra Mundial, que si bien cambió el curso del conflicto, no dejó ganadores en ningún lado. Un mensaje que ha sido alabado por muchos, pero también incomprendido por otros tantos.
Bastardos sin gloria (Dir. Quentin Tarantino, 2009)
(Vía)
Muchos directores han explorado la II Guerra Mundial desde distintas perspectivas, pero ninguno con la genialidad de Quentin Tarantino. La cinta nos trasladó hasta la Francia ocupada, no para relatar la historia como sucedió, sino para reinventarla con su característica brutalidad. Es así como conocemos a un grupo militar norteamericano cuyos persuasivos métodos han inspirado el pavor entre las filas germanas y cuyos sangrientos planes les harán cruzar caminos con una joven local que busca su propia venganza. No sólo es considerada una de las mejores producciones de Quentin Tarantino, sino que además nos dio uno de los personajes más memorables en toda su obra: el coronel Hans Landa, brillantemente interpretado por Christoph Waltz en el papel que le lanzó a la fama.
Donde las águilas se atreven (Dir. Brian G. Hutton, 1968)
(Vía)
Más que una película bélica como tal, Donde las águilas se atreven es catalogada como una película de acción, donde Richard Burton y Clint Eastwood interpretan a dos agentes aliados en una misión suicida por liberar a un general norteamericano retenido en un castillo alemán. El filme es recordado como el último gran éxito hollywoodense del actor también, pero también por tener el conteo de víctimas más alto en toda la filmografía de la leyenda norteamericana. Esta combinación de elementos le han dado el título de clásico cinematográfico, aun cuando está muy lejos de la carga dramática que caracteriza la filmografía de la II Guerra Mundial.
El gran escape (Dir. John Sturges, 1963)
(Vía)
Una de las películas más disfrutables de la II Guerra Mundial al inspirarse en el llamado Gran Escape de 1943, en el que numerosos prisioneros aliados huyeron del campo alemán de Stalag Luft III. Buena parte de su encanto radica en su talentoso elenco encabezado por Steve McQueen, mientras que su popularidad se vio fortalecida por el hecho de que algunos de los actores involucrados fueron prisioneros de guerra en distintos puntos del conflicto. Su legado fue determinante para el desarrollo del cine bélico casi medio siglo después, al inspirar a Quentin Tarantino en la realización de Bastardos sin gloria (2009) y ser referida en la posterior Érase una vez en Hollywood (2019).
El pianista (Dir. Roman Polanski, 2002)
(Vía)
La película que mejor ha capturado los horrores del Holocausto desde La lista de Schindler (1993), al aprovechar la figura del pianista Władysław Szpilman para capturar las vivencias enfrentadas por millones de judíos: las humillaciones nazis, el traslado a los guetos, la resistencia y la lucha solitaria por sobrevivir durante los últimos días del conflicto. Esto no habría sido posible sin la estupenda actuación de Adrien Brody, cuya preparación le llevó a dominar el piano y a bajar 14 kilos para capturar la debacle de su personaje, una labor que no pasó desapercibida para la Academia que le convirtió en el ganador más joven de la terna a Mejor actor. No fue el único galardón del filme, que también fue reconocido con el Oscar a Mejor guion adaptado y muy especialmente director, convirtiéndose así en la primera y única estatuilla en la obra de Roman Polanski.
Cartas desde Iwo Jima (Dir. Clint Eastwood, 2006)
(Vía)
La gran mayoría de las producciones norteamericanas sobre la II Guerra Mundial se centran en los frentes europeos, siendo Cartas desde Iwo Jima una de las pocas excepciones. Lo cinta dirigida por Clint Eastwood aborda la batalla titular desde la perspectiva del ejército nipón, lo que resulta en una interesante exploración de su tradición, ideología y honor que le llevaron a pelear hasta las últimas consecuencias. La cinta funge como hermana de la también bélica Banderas de nuestros padres, estrenada el mismo aña e igualmente dirigida por Eastwood, pero menos efectiva al abordar el mismo enfrentamiento desde el más conocido punto de vista americano.
De aquí a la eternidad (Dir. Fred Zinnemann, 1953)
(Vía)
El ataque contra Pearl Harbor fue uno de los momentos más importantes de la II Guerra Mundial, pues resultó en la incorporación de los Estados Unidos en el conflicto bélico, lo que resultó determinante para la victoria aliada. De aquí a la eternidad fue la primera gran película en abordar el suceso desde la perspectiva de tres soldados norteamericanos en Hawái. A pesar de sus ocho Premios de la Academia, incluyendo Mejor película, su presencia entre las mejores filmes del conflicto suele ser debatido, ya que algunos no le consideran bélico, sino un drama centrado en sus personajes principales que fueran brillantemente interpretados por Burt Lancaster, Montgomery Clift y Frank Sinatra. Sin embargo, muchos otros alegan que esta construcción reflejó perfectamente la situación de las tropas norteamericanas en Pearl Harbor, lo que permitió enfatizar la sorpresa del ataque. A pesar de su temática, suele ser recordada por su beso entre el ya mencionado Lancaster y Deborah Kerr, uno de los más famosos en la historia del cine.
Rescatando al soldado Ryan (Dir. Steven Spielberg, 1998)
(Vía)
Muchas películas han mostrado los horrores del Desembarco de Normandía, pero ninguna con la crudeza de Rescatando al Soldado Ryan, lo que le llevó a ser considerada la versión cinematográfica definitiva de la batalla. La trama del filme no gira alrededor de este suceso en particular, pero su brutalidad fue clave para que Steven Spielberg enviara un importante mensaje de humanidad, con un batallón que intenta salvar al soldado titular en un esfuerzo por salvar su propia humanidad tras vivir en carne propia la guerra más mortífera de toda la historia. O como dijera el Sargento Horvath, brillantemente interpretado por Tom Hanks, “algún día podremos mirar atrás y decir que salvar al Soldado Ryan fue lo único decente que pudimos hacer en este maldito desastre”.
El hijo de Saúl (Dir. László Nemes, 2015)
(Vía)
El Holocausto es uno de los temas más recurrentes del cine de la II Guerra Mundial, pero pocas películas lo han explorado con la crudeza de El hijo de Saúl. La ópera prima de László Nemes nos lleva a lo más profundo de los campos de exterminio para introducirnos con Saúl, un miembro del Sonderkommando responsable de retirar los cadáveres de las cámaras de gas y en preparación para el siguiente grupo. Su brutal labor se ve interrumpida cuando contempla a un joven agonizante que fallece pocos minutos después, lo que le hará buscar la manera de hacerle un entierro digno en medio del caos. Su trama se ve fortalecida por un estupendo uso de técnicas inmersivas, como la cámara subjetiva, los escasos cortes de edición y una iluminación en tonalidades cálidas y tan plagadas de contrastes que acercan al espectador al auténtico infierno que fueron los campos de concentración. Una película fundamental para comprender los horrores vividos por millones de personas, lo que le valió el Oscar a Mejor película extranjera.
El puente sobre el río Kwai (Dir. David Lean, 1957)
(Vía)
Casi todas las películas occidentales sobre la II Guerra Mundial se desarrollan en Europa o Pearl Harbor, siendo El puente sobre el río Kwai una de las pocas en trasladarnos a territorio asiático, donde un grupo de prisioneros de guerra es obligado a construir el puente titular, al tiempo que un comando aliado busca destruirlo por su importancia estratégica para las tropas japonesas. La cinta, inspirada en la novela Le Pont de la Rivière Kwai de Pierre Boulle, ha sido motivo de polémica desde su estreno, tanto por su inexactitud histórica, como por una aparente glorificación de la cultura occidental. Esto no le ha evitado convertirse en uno de los grandes clásicos de la II Guerra Mundial por demostrar la manera en que muchos hombres siguieron luchando hasta en las condiciones más adversas. Ganó siete Premios de la Academia, incluyendo Mejor película, director y actor, este último para Alec Guinness, convirtiéndose así en el proyecto más importante de toda su carrera junto con Star Wars (1977).
Escalera al cielo (Dir. Michael Powell & Emeric Pressburger, 1946)
(Vía)
Mientras la gran mayoría de las películas de la II Guerra Mundial se caracterizan por su elevada dosis de realismo, la creatividad de Michael Powell y Emeric Pressburger se decantó por un camino netamente fantástico. Su visión nos presentó a un piloto de la RAF que debió morir al saltar de su avión en paracaídas, pero su deceso no se concretó porque la entidad responsable de trasladar su alma al otro mundo no pudo encontrarlo entre la niebla inglesa. Esto desemboca en un juicio celestial, donde el acusado debe enfrentar un jurado compuesto por toda clase de personajes fascinantes –todos fallecidos, claro está- para explicarles las razones por las que merece seguir viviendo. Una cinta cuya prioridad era dar esperanza al pueblo británico al año de haber terminado las hostilidades y que, si bien no cuenta con la popularidad de otros clásicos, fue elegida como la segunda mejor película inglesa de todos los tiempos por una encuesta entre críticos locales realizada por Total Film.
Doce del patíbulo (Dir. Robert Aldrich, 1967)
(Vía)
Su falta de autenticidad histórica de la novela que le inspira no le impidió ser una de las películas más exitosas de la II Guerra Mundial gracias a la originalidad y espectacularidad de su trama, sobre un batallón norteamericano integrado por una docena de ex convictos cuya oportunidad de redención consiste en la aniquilación de altos mandos germanos que podrían entorpecer los planes de invasión de los aliados posteriores al Día D. Inspiró varias secuelas entre las que destacó Next Mission (1985) donde parte de la docena original se reencuentra con la intención de asesinar a Hitler; también sirvió como fuente directa de inspiración para múltiples entre los que destaca Bastardos sin gloria (2009) de Quentin Tarantino. Su legado llegó más allá del cine bélico cuando David Ayer definió su Escuadrón suicida (2016) como una versión de Doce del patíbulo con supervillanos.
La caída (Dir. Oliver Hirschbiegel, 2004)
(Vía)
El cine siempre ha mostrado una gran renuencia a la figura de Adolph Hitler, temeroso de que una exploración más profunda pueda considerarse una justificación de sus acciones. El director Oliver Hirschbiegel aceptó el reto con La caída, que dejó atrás la culpa histórica germana para abordar con enorme destreza los últimos días del Führer previo a la derrota del Tercer Reich. Para ello, el cineasta recurrió a valiosos documentos, entre los que destacó una de las pocas grabaciones privadas del líder alemán, lo que garantizó un reflejo más certero del personaje verídico. Su labor sólo pudo ser completada gracias a una brillante interpretación de Bruno Ganz, quien no tardó en convertirse en Hitler cinematográfico definitivo. La cinta generó polémica por la humanización del personaje: unos lo criticaron, pero otros lo consideraron una gran virtud, al considerarlo un recordatorio importante de que la mayor crisis de todos los tiempos fue comenzada por un hombre como cualquier otro.
Más allá de la gloria (Dir. Samuel Fuller, 1980)
(Vía)
Martin Scorsese declaró hace tiempo que las películas bélicas de Samuel Fuller son “las más honestas, las menos sentimentales y más duras que he visto”. Más allá de la gloria hace honor a esta reputación con El Sargento, un estricto líder de una joven unidad y que termina convirtiendo a sus integrantes en mortíferos soldados que salen adelante en numerosas batallas europeas. La cinta es protagonizada por un brillante Lee Marvin, aunque hoy en día también es recordada como una de las apariciones más destacadas de Mark Hamill fuera de Star Wars. Hay quienes piensan que la brutalidad de su historia se debe al contexto en que fue estrenada, cuando lo cierto es que Fuller escribió el guion inspirándose en sus propias vivencias, lo que incluyó estar presente en la liberación del campo Falkenau.
Roma, ciudad abierta (Dir. Roberto Rossellini, 1945)
(Vía)
Algunos cineastas procedentes del Eje no tardaron en aprovechar sus respectivos talentos para reflejar la culpa histórica de sus países y que no todos coincidían con los ideales de sus gobernantes. Tal fue el caso de Roberto Rossellini con Roma, ciudad abierta, que muestra la ocupación de la capital italiana y los esfuerzos germanos por capturar al líder de la resistencia local. La calidad de su historia, así como su estreno a dos años del armisticio italiano y poco más de un mes de terminado el conflicto, le dio enorme prestigio internacional, lo que se reflejó con el Gran Premio de Cannes, la nominación al Oscar a Mejor guion y el reconocimiento como uno de los mayores exponentes del neorrealismo italiano.
Kanal (Dir. Andrzej Wajda, 1957)
(Vía)
Segunda película dentro de la trilogía bélica de Andrzej Wajda, además de la primera cinta en toda la historia en abordar el Alzamiento de Varsovia de 1944. La trascendencia histórica, temática e incluso informativa de su trama se ve fortalecida por un guion tan poderoso, que no vacila en anunciar el destino de los personajes centrales desde los primeros minutos, pues sabe que su brillante construcción garantizará la empatía del público. Buena parte de su grandeza radica en que estrenó unos años después de la muerte de Stalin, lo que le permitió evitar la incorporación de propaganda comunista gracias a que la censura local había aligerado sus revisiones. Esto fue clave para su buena aceptación en el panorama europeo, donde fue nominada al BAFTA y galardonada con el Premio Especial del Jurado en Cannes.
Dunkerque (Dir. Christopher Nolan, 2017)
(Vía)
Una de las batallas más importantes de la II Guerra Mundial, pero también una de las menos exploradas por el cine a causa de sus múltiples significantes: una derrota gloriosa que forzó la retirada británica de territorio francés, pero que unificó a la isla y rescató a su ejército, lo que resultó determinante en el desarrollo del conflicto. Su mayor riqueza radica en que, como ya es una costumbre en su obra, Christopher Nolan no se conformó con una construcción ordinaria, sino con una narrativa entrecruzada que permitió explorar las distintas caras del suceso: la desesperación de las tropas varadas en las playas, los esfuerzos aislados de la RAF por resguardarlas y el compromiso del pueblo británico por acudir en auxilio de sus hombres. La película también ha sido relevante en el contexto actual, pues se dice que su intención fue aprovechar el suceso histórico para fortalecer la identidad británica en tiempos del Brexit.
La tumba de las luciérnagas (Dir. Isao Takahata, 1988)
(Vía)
El cine de la II Guerra Mundial ha dado visibilidad a incontables inocentes que padecieron sus consecuencias. Ejemplo de ello es La tumba de las luciérnagas, adaptación a la obra homónima semiautobiográfica de Akiyuki Nosaka sobre dos huérfanos nipones que luchan por sobrevivir durante los últimos días del conflicto bélico. Se le considera una de las películas más dolorosas de todos los tiempos, una de las mayores declaraciones antibélicas en toda la historia del cine y una de las principales pruebas de que la animación no debe verse como una técnica exclusiva para el público infantil. Una de las joyas más relucientes en la corona de Ghibli Studio, además de su cinta más importante fuera del dominio de Hayao Miyazaki.
The Cranes Are Flying (Letyat zhuravli; Dir. Mikhail Kalatozov, 1957)
(Vía)
Muchas películas han abordado el romance en la II Guerra Mundial, pero pocas con la elegancia de Letyat zhuravli, al introducirnos con un romance abruptamente separado cuando el hombre es reclutado para pelear en el frente. La cinta es considerada entre las mayores obras maestras del cine soviético por su brillante combinación de elementos técnicos y narrativos para plasmar la situación de los ciudadanos euroasiáticos durante los ataques germanos, su influencia en la renovación de la industria local tras el deceso de Stalin con una historia femenina brillantemente protagonizada por la mítica Tatiana Samoilova, así como por ser la única película de la extinta unión en hacerse con la Palma de Oro. Hay quienes le consideran propagandística, aunque otros consideran que más bien tenía fines motivacionales en un país sumido en una dura transición sociopolítica.
Horas de angustia (Dir. Alberto Cavalcanti, 1942)
(Vía)
La adaptación a la obra de Graham Greene es vista como una exploración de los peores miedos británicos durante la II Guerra Mundial, al trasladarnos a un pueblo inglés que ha sido tomado por un batallón alemán para iniciar una invasión a toda la isla, así como los esfuerzos de los lugareños por alertar al resto del país sobre la inminente amenaza. Hoy en día se le considera uno de los mayores esfuerzos propagandísticos del cine británico, pues si bien los temores sobre la llegada del enemigo habían disminuido considerablemente en el año de su estreno, invitaba a la población a estar siempre alerta ante cualquier situación sospechosa y más importante aún, a dar su vida por el país en caso de ser necesario.
Das Boot (Dir. Wolfgang Petersen, 1981)
(Vía)
Aunque la II Guerra Mundial también se caracterizó por su brutal conflicto marítimo, son pocas las películas que han abordado el enfrentamiento desde esta perspectiva. La más importante es Das Boot, cuyas acciones al interior de un submarino alemán capturan perfectamente las distintas emociones de una tripulación condenada al encierro acuático: el hastío, la incertidumbre, la claustrofobia y los horrores ante los fieros ataques enemigos. Todo esto resulta en un potente mensaje antinazi, el cual cobra mayor fortaleza al venir directamente del bando germano. No ganó ningún Oscar de sus seis nominaciones, pero garantizó un lugar de honor en la historia del cine bélico por su destreza técnica y narrativa, que resultó en una de las cintas más intensas de todos los tiempos.
Casablanca (Dir. Michael Curtiz, 1942)
(Vía)
No todas las cintas de la II Guerra Mundial se desarrollan en el campo de batalla. Tal es el caso de Casablanca, que nos transporta a la ciudad marroquí para introducirnos con un astuto americano que deberá decidirse entre sus sentimientos o la causa antinazi, al enterarse que un viejo amor requiere de su ayuda, al igual que un importante líder de la resistencia checa. Su estreno en pleno conflicto bélico le llevó a ser considerada una cinta propagandística, pero la calidad de su historia, sus elevados valores técnicos y las estupendas actuaciones de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman le han convertido en uno de los grandes clásicos de toda la cinematografía mundial.
La delgada línea roja (Dir. Terrence Malick, 1998)
(Vía)
Luego de 20 años de ausencia, Terrence Malick regresó a la dirección por todo lo alto con La delgada línea roja, adaptación a la novela homónima de James Jones que relata una versión ficticia de la Campaña de Guadalcanal. A pesar de su naturaleza bélica, la cinta se olvidó casi completamente de la batalla para los conflictos más internos de las tropas, como el miedo a enfermedades, la desesperación ante la incertidumbre y las diferencias ideológicas entre los jóvenes reclutas y los militares de carrera, una labor que se vio favorecida por su magnífico ensamble por Jim Caviezel, Sean Penn, George Clooney, John Travolta, Woody Harrelson, John C. Reilly y Nick Nolte, entre otros. A pesar de sus siete nominaciones al Oscar, la acogida inicial del público no fue tan favorable ante las comparaciones con Rescatando al Soldado Ryan, estrenada ese mismo año. El tiempo le ha hecho justicia y le ha convertido en una cinta imprescindible para la adecuada exploración del conflicto.
La lista de Schindler (Dir. Steven Spielberg, 1993)
(Vía)
El cine norteamericano había perdido buena parte de su interés en la II Guerra Mundial, hasta que Steven Spielberg demostró que todavía quedaban muchas historias que merecían ser contadas. Una de las más destacadas era la de Oskar Schindler, empresario alemán y miembro del partido Nazi que aprovechó sus influencias para contratar a centenares de judíos en sus empresas y así salvarles la vida. Los esfuerzos por llevar sus acciones al cine comenzaron en los 50, pero el proyecto sólo logró concretarse gracias a la novela escrita por Thomas Keneally en 1982 y cuyos derechos de adaptación fueron adquiridos por Steven Spielberg apenas un año después. A pesar de su enorme deseo por llevarla a la pantalla grande cuanto antes, el creativo aguardó una década para estar listo profesional y emocionalmente para un proyecto de este calibre. La espera valió la pena, no sólo por sus siete Premios de la Academia, incluyendo Mejor director y película, sino porque fue el perfecto recordatorio de una tragedia humana que no debe olvidarse nunca.
Ven y mira (Dir. Elem Klimov, 1985)
(Vía)
Su origen soviético le impidió tener el impacto mediático de muchos otros filmes sobre la II Guerra Mundial, pero la brutalidad de los sucesos relatados, muchos de los cuales fueron vividos en carne propia por el guionista Ales Adamovich, le convirtieron en uno de los grandes clásicos del cine bélico y en una de las películas que mejor han capturado los horrores del conflicto. La cinta sigue la transición de un chico bielorruso cuya vida cambia con el encuentro de un rifle, que coincide con la aniquilación de su pueblo por los Nazis y su incorporación a la lucha como parte de la resistencia. Su dramatismo y violencia le ha valido comparaciones con las posteriores La tumba de las luciérnagas (1988) y Rescatando al Soldado Ryan (1998), aunque casi todos coinciden en que éstas se quedan cortas ante lo mostrado por el filme europeo. Mención aparte para su potente simbología, que aprovecha el arma mencionada para aludir al poder destructivo de la guerra, cuyos demonios siguen acechando por siempre, aun cuando los conflictos hayan terminado.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

Notas relacionadas

También podría interesarte:

Comentarios