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James Cameron: Ranking de todas sus películas

Por:

16-08-2019
James Cameron Avatar

Desde máquinas asesinas hasta barcos inhundibles, la visión creativa de James Cameron nos ha dado algunas de las historias más fascinantes del cine.

James Cameron, mejor conocido por muchos como «El Rey del Mundo», se ha ganado este mote con creces. Dirigió algunos de los grandes clásicos en la historia, impulsó las carreras de auténticas leyendas histriónicas, revolucionó la industria cinematográfica con sus elaborados efectos visuales, además de que su obra incluye dos de las tres películas más taquilleras de todos los tiempos.

Con un legado tan completo, sólo queda preguntarse cuál es la mejor película en su haber. Repasamos la filmografía completa de James Cameron para resolver la interrogante.

Piraña II (Dir. James Cameron, 1981)
(Vía)
Muchos de los grandes directores de todos los tiempos tuvieron debuts de auténtica pesadilla. Tal fue el caso de James Cameron, quien incursionó en la realización con Piraña II, una película que nunca ha considerado plenamente suya al argumentar que el mando le fue arrebatado por el productor Ovidio G. Assonitis a los pocos días de haber comenzado la filmación. El tortuoso proceso de producción está plagado de mitos, entre los que destaca la incursión secreta de Cameron a la sala de edición para hacer su corte, lo que años después fue negado por el propio creativo. Lo que sí es cierto es que el realizador llegó a un acuerdo para distribuir su corte en formato casero en algunos países del mundo, lo que fue determinante para el éxito del proyecto y la continuidad de la franquicia. Más importante aún es que esta amarga experiencia le representó una importante lección sobre el manejo de la industria en sus años formativos, lo que explica su obsesión con el control. En cualquier caso, se trata de una película sin pretensiones, por lo que el propio cineasta ha admitido que se disfruta mejor en un autocinema y con algunas cervezas.
El secreto del abismo (Dir. James Cameron, 1989)
(Vía)
La idea de El secreto del abismo surgió cuando James Cameron era un joven de tan solo 17 que empezaba a sentir una gran fascinación por los secretos ocultos en el fondo del mar y que disfrutó enormemente con la lectura de In the Abyss de HG Wells sobre un alienígena submarino. Sus ideas evolucionaron con el paso de los años, lo que finalmente resultó en la película que todos conocemos, sobre un equipo de recuperación en busca de un submarino hundido y que resulta en el descubrimiento de una criatura fascinante. Nunca fue la cinta más memorable en la obra del realizador, pero pasó a la historia por su revolucionaria utilización de los efectos visuales CGI para la construcción del famoso tentáculo acuático, en una secuencia tan desafiante que su redacción en el guion le hacía fácilmente removible del corte final si no era convincente. El proceso fue tan elaborado que motivó al creativo a trabajar directamente con el equipo de VFX para supervisar absolutamente cada movimiento, una práctica clave para el perfeccionismo extremo en la estética de sus obras posteriores y que le convirtió en un auténtico maestro de las superproducciones.
Mentiras verdaderas (Dir. James Cameron, 1994)
(Vía)
Tercera colaboración entre James Cameron y Arnold Schwarzenegger tras ambas entregas de Terminator, la cual fue propuesta por el actor tras ver la cinta francesa La Totale! (1991) sobre un agente secreto cuya familia cree que labora como un simple empleado en una agencia de telecomunicaciones. El realizador aceptó la idea por el gran entusiasmo de su actor estelar, aun cuando los tintes cómicos de la historia le generaron un enorme nerviosismo, al grado que decidió alejarse completamente del guion para dejar que un equipo de escritores especializados se ocupara del asunto. Una vez concluida la labor, el director se percató que el texto no era gracioso, lo que le llevó a tomar cartas en el asunto para realizar incontables correcciones en el humor: el experimento funcionó, lo que resultó en una película de acción que, sin brindar grandes aportaciones al género, supo ganarse el aprecio del público. Cameron y Arnie trabajaron en una secuela por años, pero el proyecto se canceló tras los atentados del 9/11, pues el creativo consideró que el concepto había perdido su encanto tras el infame suceso.
Avatar (Dir. James Cameron, 2009)
(Vía)
James Cameron empezó a trabajar en Avatar en 1994 y tenía la firme intención de rodarla inmediatamente después de Titanic. Sin embargo, el creativo tuvo que hacer una pausa obligada de 15 años al considerar que la tecnología necesaria para capturar su visión no era la adecuada. La espera valió la pena en el aspecto técnico, con efectos digitales impecables que aunados a un novedoso sistema tridimensional resultaron en una estética virtualmente perfecta. La verdadera controversia llegó en el aspecto narrativo, pues algunos sectores del público y la crítica consideraron que su mensaje ecologista era demasiado simplista. Esto no le impidió hacerse con una recaudación cercana a los $2,800 mdd que la convirtieron en la película más taquillera de la historia por casi diez años, pero sí que afectó a su legado hollywoodense, pues son pocos los que recuerdan Avatar con el cariño de otros filmes hechos por el mismo director. Pero todavía hay esperanza para los Na’vi, pues su apreciación podría cambiar tras la reciente inauguración de un área temática en Animal Kingdom de Walt Disney World, así como con el estreno de sus cuatro secuelas programadas para 2021, 2023, 2025 y 2027.
Aliens (Dir. James Cameron, 1986)
(Vía)
Ridley Scott realizó una estupenda combinación de terror y sci-fi con Alien: El octavo pasajero. Siete años después, James Cameron sumó una buena dosis de acción a la fórmula con Aliens, que mostró el retorno de Ellen Ripley a una LV-426 colonizada y posteriormente devastada por una colmena extraterrestre que utilizó a la gente como incubadora para su reina. No tiene la grandeza de la original, pero posee todo lo necesario para ser considerada una digna continuación del clásico estrenado en 1979: una estupenda actuación de Sigourney Weaver que la consolidó como una de las actrices más populares de su tiempo y una de las mujeres más rudas del celuloide; las atinadas incorporaciones de Michael Biehn, Bill Paxton y Lance Henriksen que ampliaron de manera importante este universo cinematográfico; una reina temible que refrendó a la especie alienígena entre los grandes monstruos del cine; y una gran espectacularidad visual con la que James Cameron demostró que estaba destinado a convertirse en uno de los grandes exponentes del blockbuster.
Titanic (Dir. James Cameron, 1997)
(Vía)
Es bien sabido que James Cameron siempre ha sido un apasionado de la exploración submarina, pero pocos saben que también tiene un gran interés en los naufragios, lo que le llevó a sentir una especial fascinación por el Titanic: el barco inhundible que terminó en el fondo del mar en apenas su primer viaje. El cineasta nunca visualizó su adaptación como una simple narrativa del hundimiento, sino como una épica romántica que trasladara a Romeo y Julieta a la mitad del desastre. Este anhelo requería de una pareja estelar virtualmente perfecta, la cual llegó con Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, quienes aprovecharían la oportunidad para impulsar sus respectivas carreras para convertirse en dos de los mejores actores de su generación. A esto sumemos la espectacular captura de la tragedia marítima, que implicó la construcción de gigantescos escenarios, miniaturas que se fracturaban a placer, sofisticados efectos digitales y un tanque de filmación que soportaba hasta 19 millones de litros de agua. Su primera corrida comercial recaudó más de $1,800 mdd que le convirtieron en la cinta más taquillera de la historia por más de diez años; sus 14 nominaciones al Premio de la Academia igualaron el récord de All About Eve (1950); sus once estatuillas empataron el de Ben-Hur (1959); mientras que los galardones a Mejor película y director convirtieron a James Cameron en el auténtico Rey del Mundo.
Terminator 2: El juicio final (Dir. James Cameron, 1991)
(Vía)
Hay quienes dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero existen algunas películas que han desafiado esta premisa con un nivel de calidad tan elevado que hay quienes las colocan por encima de su original. Tal es el caso de Terminator 2: El juicio final, que mostró a Arnold Schwarzenegger de vuelta como el T-800, sólo que ahora con la misión de proteger a John Connor de un nuevo exterminador. La cinta consolidó al austriaco entre los mayores referentes de la acción, así como a su robot entre los mejores personajes en toda la historia del cine. Caso similar para Linda Hamilton y Edward Furlong, quienes se tornaron virtualmente irremplazables para la franquicia. La cinta obtuvo seis nominaciones al Premio de la Academia, todas en categorías técnicas y de las cuales cosechó cuatro estatuillas, destacando Mejor efectos visuales por la concepción del mortífero T-1000, que casi 20 años después se mantiene entre los VFX más memorables de todos los tiempos. Podría ocupar el primer lugar de esta lista, pero se fue al segundo por el gran legado del filme que lo empezó todo.
Terminator (Dir. James Cameron, 1984)
(Vía)
No es la película más taquillera de James Cameron, ni tampoco la más galardonada, pero esto no evita que Terminator siga siendo la máxima joya de la corona en la filmografía del Rey del Mundo. No sólo es uno de los mayores clásicos en la historia del cine, sino que marcó el inicio de una exitosa, pero muy turbulenta franquicia que ha logrado mantenerse vigente en el gusto del público a pesar de sus numerosos tropezones. Su éxito puede atribuirse a la estupenda construcción de sus personajes principales: una máquina implacable, dispuesta a todo para aniquilar a Sarah Connor y así garantizar la victoria de Skynet en un conflicto venidero; un guerrero futurista físicamente inferior a su adversario pero que no vacila en dar su vida por la mujer que ha jurado proteger; y la inocente joven en cuestión cuyas temibles vivencias le convertirán en uno de los personajes femeninos más icónicos del celuloide. Mención aparte para su espectacularidad visual, lograda a partir de complejos efectos prácticos y mucho ingenio que resultaron en un rodaje desafiante, pero dieron un resultado virtualmente perfecto.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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