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Macabro 2016: Se proyectó El eslabón podrido, ganadora en Sitges

Por:

31-08-2016

El cineasta argentino, Javier Diment, presentó El eslabón podrido, ganadora del premio del público en Festival de Cine de Sitges.

“Los mejores momentos de mi vida los he pasado leyendo libros y mirando películas, como que siempre fue el mejor de los refugios posibles”. Son las palabras de Javier Diment, cineasta argentino que dirigió, coescribió y produjo El eslabón podrido, una de las películas en competencia en el Festival Macabro.

En una breve entrevista antes de que charlara con los asistentes a la función de su película en la Casa del Cine, el cineasta que ganara con esta película el premio del público en Sitges, dijo que ha encontrado gente divina en Macabro, y que como hay buenos invitados, se generan buenos encuentros. 

Uno de los favoritos para llevarse el premio principal, Diment entrega una historia ubicada en el pueblo ficticio de La Escondida, donde viven Ercilia (brillante Marilú Marini), una mujer mayor, y sus dos hijos, Raulo (Luis Zimbrowski), deficiente mental, y Roberta (Paula Brasca), la prostituta del desolado pueblo de 20 habitantes.

El realizador recurre a los silencios porque quería que El eslabón podrido tuviera un “horror que no sea el objetivo, sino que devenga directamente de la realidad de estos personajes, para lo cual quería entrar a su clima, lo cual implicaba obligatoriamente mucho tiempo de silencio”.

Y aunque la película parece ubicarse en un pueblo remoto, Diment comparte que no fue así. Él quería filmar en un pueblo serrano de la provincia de Córdoba, pero no le alcanzó el presupuesto. “Entonces terminamos alquilando una especie de casco de estancia abandonada, un campo abandonado, y reconstruyendo allí los ámbitos en los que transcurre la historia”. Para dar la idea de pueblo, recurrieron a un mapa dibujado que lleva Raulo, el cual “nos permitió dar una idea de espacio real”.

Y a pesar de que la película tiene sus dosis de brutalidad, recurre al humor negro, explica el cineasta, “como una cuestión de sacarle solemnidad porque la solemnidad me aleja de la historia. Además, reconozco que hay una mirada de uno que convierte en cómicas cosas que pueden ser horribles”. 

Diment prefiere tener el control total de sus películas. Por eso, aunque no le guste esa labor, las produce y, si ocurren una serie de coincidencias, incluso hasta actúa en ellas. En El eslabón podrido interpreta a un sacerdote.

Por la noche, en la misma sede, se presentó Testigo íntimo, del cineasta argentino Santiago Fernández. Se trata de un thriller en el que dos hermanos intentan deshacerse de un cadáver en medio de una atmósfera densa entre ellos. 

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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