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CRÍTICAS Cine

La aparición (L’apparition) – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 3
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26-10-2018

La pérdida y el duelo son los temas que enmarcan La aparición, filme de temática religiosa para nada militante que además ahonda en las cuestiones de la fe y la manipulación de las creencias.

Título original: L'apparition
Año: 2018
Director: Xavier Giannoli
Actores: Vincent Lindon, Galatéa Bellugi, Patrick d'Assumçao
Fecha de estreno:26 de October de 2018 (MX)

La pérdida y el duelo son los temas que enmarcan La aparición, filme de temática religiosa para nada militante que además ahonda en las cuestiones de la fe y la manipulación de las creencias. La historia tiene como personaje principal a Jacques Mayano (Vincent Lindon), veterano periodista que atraviesa por un mal momento, pues su colega y amigo fotógrafo con el que ha cubierto conflictos armados por el mundo ha muerto en una explosión. Al borde del colapso, recibe una llamada del Vaticano para proponerle un trabajo de investigación al frente de una comisión para comprobar la veracidad de las supuestas apariciones de la virgen María, en un pueblo francés, a una joven huérfana llamada Anna (Galatéa Bellugi), personaje que reafirma los temas de la pérdida y el duelo.

A un ritmo parsimonioso, Xavier Giannoli, director y guionista del filme, va urdiendo un relato rico en matices acentuados por el trabajo del departamento de diseño de producción y el fotógrafo Eric Gautier (Diarios de motocicleta), que consigue mostrar el fervor que despiertan en la gente las supuestas apariciones, ocasionando peregrinaciones en tropel en un tono que hasta podría pasar por documental. Alejado de la socarrona alienación buñueliana, sin embargo sí muestra el invasivo intento de la masa por acercarse y tocar el pedacito de beatitud que tienen enfrente, sin importar si han trastocado la tranquilidad de un pueblito o la de la supuesta mensajera de lo divino que soporta impasible las manos que se le amontonan en cada aparición pública.

Para llevar a cabo su trabajo, Jacques se reúne con un equipo que incluye una psicóloga, un teólogo cínico, un exorcista, un representante de la diócesis y otro del Vaticano que se encargarán de reunir pruebas, entrevistar a la chica y convencerse de la veracidad del relato o, más bien, de su verosimilitud.

Pero Jacques quiere pruebas tangibles y, convencido de antemano del engaño, pronto hace una minuciosa investigación que va teniendo conexiones incluso con la muerte de su amigo. Y su encuentro con Anna, cuya fragilidad está cubierta por una férrea voluntad, va transformando al propio Jacques. No para convertirlo, sino para hacerlo comprender ese proceso de duelo que lo ha dejado en una profunda soledad que solo alguien como Anna puede entender y que el cineasta subraya en escenas donde las metáforas son muy claras, como aquella en la montaña, dejando el thriller religioso y existencialista en mera posibilidad.

Sin embargo, Giannoli sabe hilvanar el relato para que la duda sobre la veracidad del testimonio de Anna sobre su encuentro con la virgen se mantenga en una duda posible. Bajo la sombra del párroco local, que se ha distanciado de la iglesia con tal de aparentemente protegerla, y de las estrategias mercantiles de uno de sus allegados, Anna se mantiene en su dicho.

Es una lástima que este personaje quede en segundo plano, pues la joven Bellugi le impregnó una fortaleza formidable, un encanto temerario, un silencio dubitativo que hace pensar en diversas posibilidades, que van de un abuso sistemático a una cínica mentira. Esa duda, que carcome a Jacques y consume a la misma Anna, era la herramienta más sólida durante casi todos los seis capítulos que conforman el filme de casi dos horas y media. Pero Giannoli, cuya película anterior, Margueritte (2015) había sido poco menos que formidable, decidió dejarnos sin la duda en un filme que, más allá de su temática crítica sobre la fe y a la elaboración de los milagros modernos, habla sobre el duelo y su superación. Habría sido más efectivo si sólo Jacques lo hubiera sabido.

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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