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La furia de Tres anuncios por un crimen

Por:

04-03-2018
Tres anuncios por un crimen

Frances McDormand es una actriz como ninguna otra en Hollywood. Alejada de la farándula, la autopromoción y el artificio, ha dedicado su carrera a interpretar el papel más difícil de todos: ser auténtica. Su más reciente filme, Tres anuncios por un crimen, es prueba fehaciente de ello.

Cuando Martin McDonagh se sentó a escribir el guion de Tres anuncios por un crimen, él sabía que estaba creando a un personaje femenino muy fuerte. Lo que no se imaginó es lo profético que sería. Y es que esta historia sobre una mujer que lucha contra un sistema tradicional y sordo, al cual parece no importarle su voz, llega justo en una época en la que las denuncias de agresiones sexuales –y las mujeres cuyas voces están al fin siendo escuchadas– están agitando a la industria desde adentro.

En la nueva cinta del realizador de En Brujas (2008), Frances McDormand personifica a Mildred, una mujer –con un mapa de desesperación y determinación en el rostro– que entra a una oficina de publicidad local para negociar la renta anual de los tres espectaculares olvidados que se encuentran en la carretera afuera de Ebbing, Missouri. Después de pagar por ellos, los anuncios son rápidamente pintados de rojo, cada uno con un mensaje diferente: “Violada mientras moría”, “¿Y todavía no hay arrestos?” y “¿Por qué, jefe Willoughby?”.

Mildred es un personaje que desafía todo lo que se considera deseable en una mujer. No le interesa ser conciliadora ni maternal: es una madre afligida, sí, pero dura y áspera, que tiene el objetivo de humillar al sheriff del pueblo (Woody Harrelson) para que éste reinicie la investigación en torno al hombre u hombres que violaron, asesinaron y quemaron terriblemente a su hija adolescente. Sobre todo, es una mujer que se enorgullece de su ira y no se disculpa por ella, a diferencia de lo que se espera usualmente del género femenino. “Creo que hay algo importante acerca de la furia que Martin ha creado en Mildred,” nos dijo la actriz, cuatro veces nominada al Oscar (se llevó sólo uno en 1996 por Fargo). “Ella no está enojada, el enojo puede manejarse e incluso puedes ir a terapia por ello. La furia, sin embargo, es algo de la tragedia griega. Yo he estado enojada, soy una mujer de 60 años y crecí en Estados Unidos un tanto molesta. Pero no creo que debamos ver su reacción a lo que sucede como enojo. Decidí interpretarla como si fuera John Wayne, orgullosa de su actitud inflexible y agresiva. Si le echas un vistazo a mi filmografía, he interpretado a muchas mujeres que son víctimas, aunque en mi opinión, creo que he añadido algo extra a todas ellas, porque así soy yo. No obstante, Mildred no es una víctima. Creo que ése es el gran regalo de este guion: que una vez que toma cartas en el asunto, no hay duda de que ella va a seguir adelante”.

McDonagh, quien creó al personaje con McDormand en mente, tiene una larga historia escribiendo roles que luchan contra fuerzas opresivas, pero sus películas anteriores han estado centradas en hombres: desde su cortometraje ganador del Oscar Six Shooter, hasta sus dos largometrajes En Brujas y Siete psicópatas y un perro. “En esta ocasión quería escribir a una mujer muy fuerte,” nos dijo sobre sus motivaciones para crear esta historia. “Además, hace 17 años vi algo muy similar a los tres anuncios que pone Mildred, en un camión que circulaba por el sur de Estados Unidos. Toda la rabia y el dolor del mensaje se quedaron en mi mente por más de diez años. Cuando decidí juntar esas dos cosas, Mildred de pronto apareció en la página: imaginé que aquellos mensajes habían sido escritos por una madre expresando toda esa ira. Después de eso simplemente dejé que ella forzara el asunto y permití que otros personajes reaccionaran a su motivación y a su indignación. Y creo que es por eso que el filme toma muchos giros inesperados, porque nunca fue planeado y nunca realmente supe qué era lo que iba a pasar de una escena a otra”.

Considerada una de las mejores actuaciones de su carrera, la actriz al inicio dudó en tomar el papel. A los 58 años de edad, tuvo dificultad para creerse una mujer sureña de clase baja con una hija adolescente. “Dije: ‘Lo siento, estoy muy vieja. Estoy interesada en interpretar a alguien de mi edad. Me gusta mi edad. Es algo muy político lo que siento al respecto’”.

Afortunadamente, al final ella dijo que sí y de ello da crédito a su esposo, Joel Coen (quien la dirigió en Fargo). “Me di cuenta de que ella no puede ser discriminada por su edad,” nos confesó. “No se trata de que ella no aparente su edad. Creo que la diferencia más importante entre Mildred y el resto de nosotros es que ella ha perdido a una hija, algo que espero nosotros nunca vivamos de primera mano. Y cuando eres madre está el imperativo biológico de no dejar que eso suceda. Es probable que nunca sepamos cómo se siente eso, pero es fácil entender que una pérdida así debe ser inconsolable. Al mismo tiempo, no queríamos que ella se disculpara”. El genio de McDormand está en transmitir toda esa complejidad sin decir una palabra y, en su lugar, revelar el dolor debajo de esa rabia usando el lenguaje interno de su rostro, con la curvatura de su boca o la mirada rápida que hace. McDonagh agregó: “Hablamos sobre no hacerla más adorable de lo que ella era en papel y de no tratar de ser indulgentes con la audiencia o dejarlos entrar. De no tratar de hacerla más maternal y de mantenerla en desacuerdo con casi todos en el pueblo”.

Mildred aparece en la televisora local parada enfrente de los anuncios: conforme avanza la historia, el interés de los medios locales por los mensajes despierta otro tipo de descontento, especialmente por parte del sádico, racista y consentido oficial Dixon (Sam Rockwell), quien toma esta equivocada interpretación del trabajo de un policía y lo lleva a extremos violentos. Sin embargo, sin alguna pista en absoluto que pueda ayudar a resolver el asesinato, y en un pueblo lleno de familias disfuncionales, no hay un final feliz a la vista. No hay héroes ni villanos definidos, especialmente conforme la hostilidad de Mildred contra la comunidad se pasa de la raya.

Aun así la vitoreamos, incluso cuando agrede verbalmente a su hijo (Lucas Hedges). Como su exesposo golpeador (intepretado por John Hawkes) le dice: “Todo este enojo sólo engendra más enojo”. ¿Pero cómo canalizas tu enojo contra la injusticia? No hay respuestas simples y McDonagh no pretende darlas.

Para McDormand, es como si todo en su carrera la hubiera traído a este punto. Ahí está ella en la pantalla grande, sin maquillaje, sin efectos especiales, únicamente haciendo lo que sabe hacer mejor. “De cierta manera he construido toda mi carrera alrededor de eso”, dice. “Desde que era una joven actriz me dijeron que no era esto y que no era aquello y que no tenía un talento natural. Entonces hice listas de todas las cosas que dijeron que no era y decidí que en cierto punto ellos iban a necesitar de todo eso y yo iba a ser muy buena en todas ellas. Parte del gran regalo que representó este papel es que a los 60 años tengo la posibilidad de mostrar el rango de mis capacidades profesionales y también de retratar a una persona que es diferente a la mayoría de las mujeres que ves en pantalla”.

De acuerdo con la actriz, esto es la respuesta a algunas de las injusticias de su profesión. “Durante mi primer encuentro con un agente de casting, ella me dijo que necesitaba arreglar mis dientes y aprender a usar maquillaje. Lo intenté. Pero también aprendí muy temprano que mi rostro es como el de un hombre en pantalla. Uno no debe tratar de ocultar las sombras, tienes que trabajar con las sombras. Y si el director llama al encargado de maquillaje, digo no; porque si cubres esto, entonces no vas a conseguir nada. Y creo que alguien dijo que ver mi rostro en este filme es como visitar un parque nacional. ¡Amo eso! Montañas y valles y grietas, ¡siempre tienes a dónde ir!”.

(Una versión de este artículo fue publicada en Cine PREMIERE #280)

Es escritora, fotógrafa, cineasta y vive en Hollywood con su esposo y su traviesa cachorrita Airedale. Promete estar más activa en Twitter y espera que el guión que escribió con su hermano se convierta en película.

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