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La magia de Kyoto Animation

17-07-2020, 8:30:00 PM Por:
La magia de Kyoto Animation

A un año de la tragedia, rendimos tributo a un estudio que ha cautivado al mundo con su deslumbrante animación caracterizada por una voz sincera e inspiradora.

El 18 de julio de 2019 representa el día más oscuro en la historia del anime. Alrededor de la 10:30 de la mañana, Shinji Aoba –un ex convicto con problemas de salud mental– forzó su entrada dentro de las instalaciones del Estudio 1, un emblemático edificio amarillo de tres pisos ubicado en el suburbio sereno de Uji, donde tenía lugar la mayor parte del trabajo de producción de Kyoto Animation. Con 40 litros de gasolina, el hombre de 41 años desató un incendio que derivó en el asesinato masivo más grande registrado en Japón desde la Segunda Guerra Mundial.

Informes periciales señalan que el destino de los 70 empleados presentes en ese momento se definió dentro de los 30 segundos posteriores a la explosión inicial. Las llamas ardieron sin descanso durante cinco horas y no se extinguieron por completo hasta la mañana siguiente, convirtiendo el inmueble que algún día fue sinónimo de vitalidad, gracias a la imaginación desbordante de sus artistas, en un cascarón inerte. Aquella noche, los rescatistas recuperaron los cuerpos de 33 empleados fallecidos a causa de las quemaduras y/o de intoxicación por monóxido de carbono; otros 36 empleados resultaron heridos, varios de ellos de gravedad. Tres personas más perderían la vida en el hospital durante las semanas y meses subsecuentes. Un total de 36 decesos: 22 mujeres y 14 hombres, la gran mayoría entre 20 y 30 años de edad.

Kyoto Animation

La noticia tuvo repercusión global. A las condolencias externadas por Shinzō Abe, primer ministro de Japón, pronto se unieron las de figuras como Justin Trudeau, primer ministro canadiense, o Tim Cook, CEO de Apple. En unas horas, millones de fanáticos y miembros de la industria del anime convirtieron el hashtag #PrayForKyoAni en tendencia mundial, manifestando un genuino desconcierto por el retorcido atentado, expresando sus oraciones por las víctimas y compartiendo historias acerca de la marca indeleble que sus producciones han dejado en nuestras vidas. Al mismo tiempo, la comunidad emprendió distintas campañas de recaudación y otras modalidades para externar su apoyo a un estudio célebre por su ambiente laboral progresivo, que se ve reflejado en uno de los portafolios más pulcros en la historia de la animación.

«KyoAni ayudó a convertir el anime en una forma de arte para el gran público», dijo el director Makoto Shinkai (Your Name) a THR. «Su trabajo tiene esa clase de poder».

Una utopía artística

¿Qué hace a Kyoto Animation tan especial? La respuesta corta puede dividirse en dos elementos. Desde el punto de vista estrictamente narrativo, las obras de KyoAni siempre han brillado por su naturaleza humanista y un deseo continúo por empujar los límites de la animación hasta niveles revolucionarios. En el ámbito profesional, KyoAni se ha ganado una reputación a lo largo de cuatro décadas por construir un ambiente laboral idílico dentro de una industria que no suele tratar a sus artistas con el mismo respecto y cuidado con el que ellos desempeñan su labor, a la par de abrir espacios y ver oportunidades en lugares donde pocos se atreverían. Sin embargo, como toda historia que merece ser contada, el camino para llegar hasta allí ha sido largo.

De orígenes humildes, los inicios de Kyoto Animation se remontan hasta 1981. Yoko Hatta, una pintora con experiencia en el mítico estudio Mushi Production, acababa de mudarse a Kioto tras contraer matrimonio con Hideaki Hatta. Ella y su esposo decidieron emprender un pequeño negocio de coloración de celdas de animación, junto a otras amas de casa del vecindario, con el nombre: Kyoto Anime Studio. Su objetivo era absorber aquellos trabajos que los grandes estudios en Tokio delegan a empresas en otros países. Tras un inicio exitoso trabajando en diversas obras de Tatsunoko Production y Sunrise, el matrimonio Hatta tomó una decisión trascendental: establecer formalmente una compañía. Hideaki tomaría el cargo de presidente, lo cual liberaría a Yoko para actuar como la verdadera jefa de operaciones detrás de bambalinas.

Kyoto Animation Co. Ltd. nació oficialmente en 1985. Paulatinamente, la compañía sumó a sus filas a una escuadrilla de animadores, un equipo de arte y un departamento de fotografía, iniciando así una nueva etapa de autoaprendizaje en toda clase de tareas menores de producción para títulos y franquicias como Neon Genesis Evangelion, Cowboy Bebop, InuYasha, Gundam, Pokemón, Crayon Shin-chan, Doraemon e incluso algunos filmes como Akira (1988) o Kiki: Entregas a domicilio (1989) y Porco Rosso (1992) de Studio Ghibli. Su trabajo ganó notoriedad por su elevada calidad, con una combinación entre artistas experimentados y la búsqueda constante de nuevos talentos sin mayor experiencia que radicasen en un territorio virgen para la industria como Kioto.

Pero a inicios del siglo XXI, el anime comenzó a abandonar las celdas tradicionales y, con ello, la compañía vio la oportunidad de adelantarse a otras productoras en el mercado y ser uno de los pioneros de la próxima revolución de la industria: del papel a la animación digital. Listos para encabezar sus propias producciones, KyoAni estrenó la OVA original de fantasía y aventura Munto en marzo de 2003, que hasta nuestros días se sostiene como uno de los debuts más prodigiosos para cualquier estudio. Ese mismo año, ellos recibieron el voto de confianza de Fuji TV y la editorial Kadokawa para producir su primera serie: Full Metal Panic? Fumoffu, un spinoff de la popular franquicia Full Metal Panic! El resultado fue una extraordinaria carta de presentación, que incluso les valió hacerse cargo más adelante de la segunda temporada de la saga principal.

El buen recibimiento del público les trajo la confianza de la desarrolladora Key para adaptar sus novelas visuales: Air, Kanon y Clannad; mientras que Kadokawa les confirieron títulos como The Melancholy of Haruhi Suzumiya y Lucky Star. Todas estas series adquirieron un éxito masivo en territorio nipón y a nivel internacional, pero la consolidación de su sello visual aún estaba por venir. El estudio confirió la responsabilidad de adaptar el manga K-On! a una talentosa animadora de apenas 24 años llamada Naoko Yamada. Aquella producción perfeccionó la estética moe y narrativa del género “recuentos de la vida” que ha caracterizado a todos los trabajos de KyoAni, convirtiéndose en un auténtico fenómeno cultural, siendo la primera franquicia anime en vender más de 500 mil discos en Blu-ray.

Kyoto Animation

Apoyado en su prestigio, KyoAni tomó su mayor riesgo en 2009, al celebrar la edición inaugural de los Kyoto Animation Awards, un concurso anual de novelas ligeras que ofrece a los ganadores la publicación de su obra y una potencial adaptación anime. Este modelo revolucionario les permitió volverse autosuficientes como dueños de propiedades intelectuales de las cuales fungen como editorial y productora. Algunos títulos que ya dieron el salto a la pantalla incluyen: Amor, Chūnibyō y Otros Delirios; Más Allá del Límite; Free!; Myriad Colors Phantom World; Tsurune y Violet Evergarden. Desde luego, el estudio aún adapta materiales externos, pero sus elecciones son motivadas por pasión, como lo demuestran: Nichijō; Hyōka; Amagi Brilliant Park; Sound! Euphonium; Miss Kobayashi’s Dragon Maid o la aclamada película Una voz silenciosa.

En muchos sentidos, KyoAni representa una maravillosa anomalía en el ecosistema del anime. La mayoría de los estudios operan con esquemas de outsourcing, esto quiere decir que todo el trabajo –dirección, guiones, animación– se encomienda a freelancers, quienes, en muchos casos, deben trabajar en múltiples producciones al mismo tiempo sólo para poder subsistir ante las deplorables compensaciones económicas y el elevado costo de vivir en Tokio. En contraste, la nómina de KyoAni se compone por cerca de 200 empleados quienes perciben un salario digno en lugar de comisiones, trabajan en horarios sensatos y les son garantizados sus derechos laborales. ¡Incluso tienen una escuela para entrenar a futuros animadores! El estudio también conserva la voz primordialmente femenina que le ha caracterizado desde sus albores, contratando usualmente a más mujeres y promoviéndolas a posiciones de poder a nivel creativo y administrativo. Algo atípico dentro de cualquier industria audiovisual.

Todo esto se ve reflejado en las diversas series y películas que han desarrollado para 21 propiedades intelectuales. Con su personal bajo el mismo techo, una voz claramente definida y el control de su cronograma, sus producciones son sinónimo de calidad y consistencia temática. La obra de KyoAni sirve como antítesis a aquellos anime que ofrecen vastos universos narrativos y tramas intrincadas como una vía de escapismo para los espectadores. En su lugar, el estudio opta por regalarnos viajes introspectivos a un periodo particular en la vida de sus personajes, con relatos de amor, amistad y compromiso con nuestras pasiones, entre familiares, amigos y compañeros de vida. Aquí KyoAni brilla por su método inversivo de narración audiovisual caracterizado por una dirección impecable y animación expresiva que explota toda herramienta disponible –composición, color, iluminación, actuaciones de voz, diseño de sonido, música– para capturar la emoción de un instante, creando secuencias que se sienten genuinamente reales. Los artistas KyoAni son guiados por un deseo simple: destacar la belleza y la magia de lo cotidiano, atesorando los pequeños momentos que nos hacen humanos.

Un legado que vivirá

Un pequeño milagro ocurrió en las semanas posteriores. Aunque la mayoría del arte en papel y ordenadores se perdieron durante el incendio, el personal logró rescatar de entre los escombros miles de horas de trabajo en un servidor de datos aislado en una habitación rodeada completamente por concreto. En tanto, las múltiples campañas de recaudación a nivel global obtuvieron fondos por casi $31 MDD. Hideaki Hatta, presidente de Kyoto Animation, ha insistido en que todas las donaciones serán destinadas a las víctimas y sus familias. Finalmente, la demolición del Estudio 1 concluyó el pasado 28 de abril, con el plan de edificar un memorial para las víctimas.

Pese a los esfuerzos del estudio para mantener en secreto los nombres de las víctimas, la policía de Kioto dio a conocer eventualmente todos los nombres de directores, animadores, productores, diseñadores de personajes, artistas de fondos, entre otros empleados, que perdieron la vida durante el ataque. Desde Megumi Ōno, una talentosa pintora de 21 años recién contratada y formada en la escuela de KyoAni; pasando por el director Yasuhiro Takemoto de 47 años, responsable por producciones como Lucky Star, Miss Kobayashi’s Dragon Maid y La desaparición de Haruhi Suzumiya; hasta llegar a Yoshiji Kigami de 61 años, una leyenda en la industria, responsable por dar vida a algunas de las escenas más icónicas de la historia del anime, siendo uno de sus últimos trabajos la secuencia “¡Quiero mejorar!” con Kumino corriendo entre lágrimas de frustración a través del Puente de Uji en el episodio 12 de Sound! Euphonium.

Por su parte, el autor material del incendio fue atrapado a 100 metros de la escena del crimen. Shinji Aoba tuvo que ser ingresado en un hospital a causa de las quemaduras que sufrió en 90 por ciento de su cuerpo. Tras recuperarse de sus lesiones, el hombre fue arrestado finalmente por las autoridades el pasado 27 de mayo, es decir, 10 meses después del atentado. El móvil del atentado fue el supuesto plagio a una obra suya presentada en el concurso anual de Kyoto Animation; acusación que ya ha sido refutada. Si bien, Aoba presentó una novela durante la última edición, ésta no superó la primera ronda de selección. El manuscrito se encuentra en manos de la policía. El multihomicida aún se encuentra a espera de recibir una sentencia.

Para el personal de KyoAni retomar su arte es la mejor forma de honrar a sus colegas y amigos, de hecho, fueron pocos los sobrevivientes que optaron por renunciar. El estudio tiene pendiente el estreno de Violet Evergarden: The Movie –previsto para el próximo 18 de septiembre en Japón–, así como retomar su trabajo en un nuevo largometraje de la saga Free!, que se estrenaría en el marco de los Juegos Olímpicos de Tokio; una segunda temporada Miss Kobayashi’s Dragon Maid; la adaptación de la novela ligera 20 Seiki Denki Mokuroku de Hiro Yuki, acreedora a una mención honorifica en los Kyoto Animation Awards en 2017; y un proyecto recién anunciado de Sound! Euphonium.

El arte tiene una profunda habilidad para inspirar a la gente y la obra de Kyoto Animation continuará cautivando los corazones de las generaciones por venir. Hablamos del estudio que nos enseñó a valorar los pequeños momentos, aquellos que compartimos junto a aquellos que más amamos; que nos recordó que a veces hacer “cosas divertidas, simplemente es divertido”; que nos dijo que no importa quien seas, tarde o temprano, “todos nos enamoramos de alguien”; que nos motivó a “ser especiales”; y que, con cada obra, encuentra más razones para “ayudarnos a vivir”.

“Deseamos expresar nuestra más profunda gratitud a todos aquellos que siempre nos han apoyado», expresó Kyoto Animation en un conmovedor video memorial emitido con motivo del primer aniversario del ataque. «Continuaremos produciendo animaciones que nutran las esperanzas y los sueños y muevan las emociones de todos alrededor del mundo. Por favor, manténganse pendientes de nosotros”.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente en Otaku-shi No. 13, dentro de Cine PREMIERE No. 310, en julio de 2020.

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mm Escribo sobre cine, televisión y anime en Cine PREMIERE
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