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Cine CRÍTICAS

La posesión de Verónica – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 3.5
Calificación usuarios: 4
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Por:

06-10-2017
La posesión de Verónica

Paco Plaza intenta emular lo hecho en Rec para explorar la historia de una joven madrileña aquejada por entidades sobrenaturales.

Título original: Verónica
Año: 2017
Director: Paco Plaza ([Rec])
Actores: Sandra Escacena, Bruna González, Claudia Placer
Fecha de estreno:06 de octubre de 2017 (MX)

¿Quién podría temer al demonio en pleno siglo XXI? Después de todo, nos encontramos en una época donde nuestros miedos deberían enfocarse exclusivamente en el crimen, la violencia o la muerte. Sin embargo, el cine opina lo contrario y cada año nos presenta nuevas historias protagonizadas por el infernal personaje. Eso sí, casi todas se ubican en el pasado, como si la propia industria quisiera convencernos de que estos horrores pertenecen a tiempos y lugares remotos.

El exorcismo de Emily Rose (Dir. Scott Derrickson, 2005) nos adentró en una América rural donde la fe se enfrenta directamente contra la lógica jurídica; El conjuro (Dir. James Wan, 2013) abrió los expedientes Warren para guiarnos por un territorio aquejado por una antigua bruja; incluso El exorcista (Dir. William Friedkin, 1973) nos mostró un padre Karras que atribuía la condición de Regan a causas psiquiátricas y que manifestaba abiertamente sus dudas espirituales asegurando que un exorcismo sólo sería factible en el siglo XVI.

Cualquiera pensaría que La posesión de Verónica no tiene mucho que aportar al género: la historia de una joven aquejada por el demonio tras la utilización de una ouija. Quizá así habría sido con otro director, pues la trama se torna realmente interesante bajo la batuta de Paco Plaza.

En su momento, el español revolucionó el subgénero zombie con Rec (2007), que extrajo al no muerto del terreno apocalíptico para ubicarlo en una posición cotidiana. Ahora el cineasta intenta hacer lo propio con el cine demoniaco.

Es así como conocemos a Verónica, una joven completamente ordinaria y sin las características tantas veces reflejadas por Hollywood para justificar una posesión: no habita una casa maldita; no posee objetos antiguos; no es extremadamente religiosa; no hace daño a nadie. Su único pecado: intentar comunicarse con su padre fallecido.

Esta situación garantiza la pronta identificación con el personaje titular, así como la buena interpretación de Sandra Escacena. La complicidad con el público también se ve favorecida por la inclusión de muchos otros elementos comunes que terminan convirtiéndose en el aspecto más sólido de la película. Y es que Paco Plaza se olvida completamente de las viejas posesiones para explorar un caso parcialmente documentado por la policía española, desarrollado en la cercana década de los 90 y ubicado en un barrio ordinario de Madrid. El nerviosismo es inmediato, incluso para quienes se jactan de no creer en el demonio.

Tampoco podemos olvidarnos de aspectos técnicos como la fotografía de Pablo Rosso, quien deja atrás el agresivo found footage de Rec para adentrarnos sutilmente por un entorno cada vez más oscuro. Mención aparte para la selección musical que incluye algunos de los temas más importantes de Héroes del silencio, cuyas letras funcionan como un perfecto narrador de las acciones, al tiempo que agregan otro elemento familiar para los espectadores.

A pesar de estas buenas decisiones, La posesión de Verónica nunca logra ser completamente original, pues en varias ocasiones sucumbe ante los muchos otros clichés del género: pesadillas que se combinan con la realidad, monjas tenebrosas y esos bien conocidos espantos sencillos que logran hacernos saltar en la butaca, pero son inmediatamente olvidados en cuanto abandonamos la sala. Finalmente tenemos la decepcionante presencia de Ana Torrent, quien lucía como una actriz de reparto de lujo, pero termina perdiéndose con un personaje mal desarrollado.

Al final La posesión de Verónica queda muy lejos de los grandes clásicos del subgénero, pero tiene elementos destacables que la convierten en una buena alternativa para quienes disfrutan de estas películas. Resulta difícil anticipar si vivirá por siempre entre los peores miedos del público, pero garantizamos que tiene lo necesario para quitar el sueño a algunos.

 

mm

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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