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CRÍTICAS Cine

La vida secreta de tus mascotas

Calificación Cine PREMIERE: 3.5
Calificación usuarios: 2
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26-07-2016

Aunque falla en originalidad, la propuesta de Illumination es divertida y su tema, irresistible.


  • Título original: The Secret Life of Pets

  • Año: 2016

  • Directores: Yarrow Cheney, Chris Renaud (Mi villano favorito 2)

  • Voces en inglés: Louis C.K., Eric Stonestreet, Kevin Hart

  • Fecha de estreno: 29 de julio de 2016

Esta vez ya no son Minions: son mascotas. Illumination Entertainment, el estudio de animación que rompió récords en la taquilla 2015 con sus disparatados personajes amarillos, ahora apuesta por una aventura veraniega que, más que cualquiera de sus películas anteriores, deja en claro cuál es –y de cierta forma oficializa–  su sello característico: una mezcla de diversión, ligereza, bobería y animación eficiente, más cercana en objetivos, tono y agilidad a los clásicos de Hanna-Barbera o Cartoon Network, que a las de Pixar.

Dirigida por Chris Renaud (Mi villano favorito) La vida secreta de tus mascotas es una animación que privilegia y perfecciona el dinámico recurso de los gags consecutivos (disparados como balas a la audiencia) y de secuencias que se suceden unas a otras a grandes velocidades, por encima de la profundidad, la humanización de sus personajes (al estilo de Disney) o incluso la originalidad. La historia, de hecho, es una mezcla de Toy Story y Volviendo a casa, aquella cinta entrañable de 1993 en la que dos perros y una gatita deben encontrar el camino de regreso a sus dueños. En esta ocasión, el protagonista es Max, un terrier consentido que vive feliz en un departamento de Nueva York, hasta que un día sucede lo peor: su dueña trae a casa a un nuevo perro llamado Duke, quien, tal como lo hizo Buzz Lightyear en su momento, enciende los celos de nuestro héroe.

Uno de los momentos más atractivos –incluso diríamos que el más ingenioso– es el inicio, aquél que se volvió viral cuando se lanzó el primer teaser de la cinta: los dueños cierran las puertas para irse a trabajar e inmediatamente vemos a las mascotas disfrutar su tiempo a solas de formas bastante peculiares y entretenidas. Esta secuencia inicial sirve para introducir a los amigos y vecinos de Max: una gatita llamada Chloe, una perrita pomeranian llamada Gidget, el pajarito Sweet Pea y el pug (porque no podía faltar uno) Mel. Sin embargo, el carismático inicio tan sólo dura unos cuantos minutos. Lo cierto es que la mayor parte de la historia ocurre en las calles neoyorquinas, a las que Max y Duke son condenados después de un desafortunado incidente. Ahí deberán enfrentarse a Control Animal y solucionar sus conflictos con un grupo de animales urbanos antidueños, liderado por un conejito de apariencia dulce, pero personalidad dura y casi psicótica (en voz de Eugenio Derbez) llamado Snowball.

Sin llegar a los niveles de tramas ráfaga como la que existe, por ejemplo, en Los pingüinos de Madagascar, La vida secreta de las mascotas compensa su falta de originalidad y situaciones predecibles con un ritmo veloz, ligero y un guion que no parece pedir disculpas en ningún momento por estas carencias: los creadores saben que hay un gran mercado para aventuras animadas alegres y familiares, cuyo objetivo es quedarse contigo mientras estás en la sala y soltarte una vez que sales. Es entretenimiento puro, con calidad visual que, como dijera el fundador de Illumination Chris Meledandri, está enfocada a ser asertiva y eficiente, dedicando esfuerzos a lo relevante de la escena (“no vamos a gastar mil horas en animar una hoja de pasto”, dijo alguna vez). De todas formas, los creativos del estudio elevan la vara para esta cinta, y dotan a sus animales del pelaje y texturas necesarias para hacerlos creíbles pero caricaturizados al mismo tiempo.

Y aunque, a la hora de la aventura, la trama ponga a la eficiencia y la diversión por encima de la profundidad de sus personajes (que en Disney suelen tener grandes dosis de humanidad, por ejemplo), la película cuenta con una ventaja que le permite ser irresistible y emotiva: se trata, precisamente, sobre las mascotas, y tan sólo con eso logra hablarle a la audiencia de sus propias experiencias. La parte humana y sentimental, que generalmente no se logra en animaciones cuya prioridad son los gags,no está en el guion sino en el tema, y se manifiesta en esta batalla ganada desde el inicio, incluso antes de que la aventura de Max comience. Es la idea de lo que hacen nuestros perros y gatos cuando no estamos lo que nos abre el corazón a esta historia y lo que nos ronda la cabeza mientras reímos con Max, aunque la cinta no se quede con nosotros (como lo hizo en su momento Toy Story) una vez que salimos de la sala.

Nota: En esta crítica no tratamos el tema del doblaje, ya que tuvimos oportunidad sólo de verla en su idioma original. ¿Qué les pareció el trabajo de los actores de doblaje latinos?

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:

  • Zootopia (Dirs. Byron Howard, Rich Moore, 2016)

  • Toy Story (Dir. John Lasseter, 1995)

  • Volviendo a casa (Dir. Duwayne Dunham, 1993)

mm

Periodista, editora en Cine PREMIERE y bailarina frustrada en sus ratos libres. Gustosa del cine, la literatura, el tango, los datos inútiles y de la oportunidad de desvelarse haciendo lo que sea.

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