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CRÍTICAS Cine

Leto: Un verano de amor y rock – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4
Calificación usuarios: 5
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Por:

12-07-2019

Con una exquisita fotografía en blanco y negro, Leto esgrime otra arista en el repertorio represivo de la Guerra Fría.

Título original: Leto
Año: 2018
Director: Kirill Serebrennikov (El discípulo)
Actores: Teo Yoo, Irina Starshenbaum, Roman Bilyk
Fecha de estreno:12 de July de 2019 (MX)

Leto: Un verano de amor y rock se ambienta en Rusia a principios de los 80. Un grupo de jóvenes “punk” viajan en tren. Otro hombre mayor reprende a uno de ellos por entonar un “himno” estadounidense. “No es mi grito, es el grito de los Sex Pistols”, responde el agraviado. “Estás cantando una canción de Estados Unidos, a nuestro enemigo ideológico”, replica el incitador, sin importar el verdadero origen de la banda. Inmediatamente la situación escala y se sale de control: el joven alevoso es levantado de su lugar por una autoridad y conducido por el pasillo, ahí recibe un golpe intempestivo. Un narrador “improvisado” mira directo a la cámara rompiendo la cuarta pared e incita al camarada, aún en el piso, a cantar «Psycho Killer«, de The Talking Heads.

Este episodio onírico-fantástico y de gran libertad creativa formal captura con nitidez el tono de la cinta: su aire rebelde en tanto esboza la escena del rock del Leningrado ochentero, los intentos de represión y control contra todo aquel que no comulga al 100 por ciento con el Estado. Manifiesta el acallamiento del más mínimo aire libertario, a la vez que los ímpetus juveniles combativos hacia el statu quo. Va más allá incluso, pues subvierte los estereotipos sociales: los rockeros rebeldes no son quienes inician los desmanes, sino las víctimas de provocaciones.

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El soundtrack de Leto revitaliza toda una oleada musical, la cual le imprime un aire juvenil y contestatario.

Con Leto: Un verano de amor y rock, el cineasta ruso Kirill Serebrennikov esgrime al rock como un peligro antisoviético a controlarse. Lo inserta en una escena musical donde tocar en un bar está prohibido, y formar parte del Club del Rock requiere de una sesuda revisión de las letras. Bajo este contexto, y apegándose a las formas del cine biográfico, presenta el surgimiento de la banda Kinó liderada por Víktor Tsoi (el modelo y actor alemán Teo Yoo, metódico y convincente), parteaguas en el escenario musical soviético y de amplia influencia en los 80.

Leto expone otra arista en el repertorio represivo de la Guerra Fría: la libertad artística mancillada. Estos discípulos del rock tratan de mantenerla viva dentro de sus limitaciones. De ahí que Serebrennikov también maneja una cercanía formal con el género musical y homenajea a las influencias –tanto rusas como anglosajonas– de Kinó y del mentor espiritual de Víktor, Mayk Vassilevitch (el productor Roma Zver, encargado del departamento musical de la cinta). David Bowie, Blondie, Led Zepellin, The Beatles, y más son algunos de los emblemas esparcidos a lo largo del argumento.

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Pareciera que la cinta se encaminará hacia el triángulo amoroso entre Víktor-Natacha-Mayk, pero éste se difumina hacia el acto final para retomar los apuntes biográficos.

Sin embargo, entre Víktor y Mayk además del nacimiento de una admiración y hermandad por ser combatientes de una misma causa, también surge una sutil rivalidad en terrenos creativos y amorosos. Aquí entra Natacha (la hermosa Irina Starshembaum, aún más embellecida gracias al melancólico y visualmente impactante blanco y negro que enmarca el filme). A través de su fotografía enigmática y movimientos de cámara precisos se edifica una triangulación romántica difusa y anticlimática. Una promesa vacía. Las fortalezas de Leto: Un verano de amor y rock, no obstante, radican en su capacidad para establecer un discurso social vigente, de manufactura sólida y juguetona, visualmente atrayente y, muy probablemente, una pieza de culto.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Buscando a Sugarman (Malik Bendjelloul, 2012)
  • The Doors (Oliver Stone, 1991)
  • Once (John Carney, 2007)

No soy la Madre de los Dragones, pero sí de @Enlabutaca; desde ahí y en Cine PREMIERE estoy en contacto con las buenas historias. Melómana, seriéfila, cinéfila, profesora universitaria, y amante de las bellas artes. Algún día escribiré una novela de ciencia ficción. ¡Unagui!

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