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La llegada del hombre a la Luna vista a través del cine

Por:

16-07-2019
NASA Armstrong Apollo 11 Luna Moon

El cine ha contemplado a la Luna desde sus primeros años, lo que resultó en incontables sueños de exploración espacial, así como en teorías de un posible engaño.

La Luna tiene dos caras: una fantástica y otra científica. La primera fue adorada por las grandes civilizaciones de la antigüedad que, fascinadas por sus efectos sobre la naturaleza, la convirtieron en una de sus mayores deidades. El tiempo también la hizo fuente de inspiración para incontables soñadores que desde entonces la visualizan como eterno testigo de nuestras acciones. La segunda nació en la era de los descubrimientos, con astrónomos estudiando su relación con el planeta y los navegantes aprovechándola como punto de referencia para sus travesías. Los avances tecnológicos la convirtieron en uno de sus mayores objetivos, al considerar que su conquista sería clave para el desarrollo de nuestra especie.

A pesar de ser visiones diametralmente opuestas, el arte descifró la manera de combinarlas con efectividad, siendo Julio Verne el primero en hacerlo con un enfoque científico. Sólo unas décadas, el francés inspiró a su connacional George Méliès en la realización de Viaje a la Luna (1902), primera película de ciencia ficción cinematográfica y que marcó el inicio de una larga cadena de viajes lunares cinematográficos.

El legado del filme puede rememorarse con la mítica escena del satélite con el cohete incrustado en el ojo, al ser el mayor referente de un proyecto que “mostraba la ilógica del pensamiento lógico […]. La ciencia ficción en el cine demostraba por primera vez, que eso que llamamos ‘vida real’ no es más que un pequeño surco el cual atraviesa tímidamente un área de la experiencia humana mucho más amplia y a la cual nuestros sentidos e intereses biológicos, sociales y económicos nos confinan” [vía]. Fue así como el cine, nacido como un símbolo de la modernidad que inicialmente se limitó a capturar la realidad, se convirtió en un arte que exhibía las aventuras más increíbles, pero no por ello imposibles.

Viaje a la Luna

Conspiración lunar

La llegada del hombre a la Luna, concretada el 20 de julio de 1969 a las 20:17 UTC suele ser considerado uno los mayores logros tecnológicos y científicos en toda la historia, no sólo por el tamaño de la proeza, sino porque el mundo entero pudo atestiguar el suceso en vivo desde el televisor. Un video destinado a ser la prueba irrefutable de lo que fue “un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”, pero que terminó convirtiéndose en el arma favorita de los conspiracionistas para demostrar que el suceso no fue más que un engaño orquestado por el gobierno norteamericano. Los primeros rumores surgidos durante los 70 apelaron a la insuficiencia tecnológica de la NASA, pero no fue hasta los 80 que el cine fue señalado como su gran aliado en la construcción de la farsa.

La teoría dicta que Estados Unidos, desesperado por ganar la carrera espacial a la Unión Soviética, contrató al director Stanley Kubrick y el escritor Arthur C. Clarke para rodar una recreación del alunizaje en un set televisivo. La elección se debió a los niveles de realismo alcanzados por la dupla en 2001: Una odisea en el espacio, estrenada sólo un año antes de la misión Apollo 11 que concretó el alunizaje. No conforme con ello, se dice que las autoridades recurrieron al apoyo económico de los estudios Disney, cuyo fundador siempre manifestó su interés en el progreso. Finalmente hay quienes especulan sobre la creación de cámaras especiales para simular la gravedad lunar. Menos conocido es que la creencia fue popularizada por la Sociedad de la Tierra Plana bajo el argumento que “no se puede orbitar un mundo plano” [vía].

Las sospechas pasaron a segundo término con el paso del tiempo, pero recobraron importancia durante el siglo XXI. El internet ha sido determinante en el rescate de estas viejas ideas, pero también el cine a través de documentales que cuestionan la veracidad del acontecimiento como A Funny Thing Happened on the Way to the Moon (2001), Did We Go? (2005) y Room 237 (2012). Más controvertido aún fue el caso de Opération lune (2002), mockumentary francés cuya falsa confirmación a las teorías de Kubrick hizo que muchos pensaran que el engaño finalmente había sido develado.

Un enorme salto para el cine

Por años, miembros al interior de la industria han realizado esfuerzos aislados por defender la llegada del hombre a la Luna y redimir al cine de cualquier sospecha. A nivel técnico, especialistas en diversas áreas de producción se han valido de su experiencia para asegurar que los argumentos fílmicos de los conspiracionistas no tienen validez alguna. A nivel artístico, Vivian Kubrick ha defendido a su padre cuestionando si “¿en serio creen eso de mi padre? ¿Creen eso de un artista cuya integridad y conciencia política se ha manifestado en todas y cada una de sus películas? ¿Creen eso de un cineasta que ha llegado a poner en peligro su vida por defender temas polémicos en su cine y aun así continuó haciéndolo? ¿No creen que más bien sería la última persona en asistir al gobierno de Estados Unidos en una traición semejante a su propio pueblo? […] El trabajo artístico de mi padre es su defensa más incuestionable”.

Aunque estas declaraciones han aumentado el debate, no han evitado que los escépticos cuestionen las razones por las que el cine, que tanto provecho ha sacado de las teorías de conspiración en sus películas, sólo haya realizado una adaptación del alunizaje en 50 años con El primer hombre en la Luna (2018). Hay quienes lo consideran la prueba irrefutable del engaño, alegando que reproducir el momento en que Neil Armstrong coloca la bandera en el satélite sólo confirmaría la facilidad con que la industria pudo ensamblar la polémica transmisión de 1969. Pero también hay quienes opinan lo contrario, como es el caso del director Philip Kaufman (Los elegidos, 1983), quien considera que la renuencia se debe a lo complicado que es trasladar una proeza de esta magnitud a la pantalla, pues “¿cómo inmortalizamos la llegada a la luna sin limitarnos a los desfiles y las autofelicitaciones sino con un sentido de reverencia a la gente que lo hizo posible?” [vía].

Damien Chazelle, responsable de la mencionada El primer hombre en la Luna, coincide al declarar que “todavía estamos procesando la hazaña. Es lo más cercano que la historia, la realidad, nos ha llevado a un mito. La gente caminando en la Luna se siente tan grande como Moisés partiendo el Mar Rojo […]. Los conspiracionistas son, desde mi perspectiva, un ejemplo fascinante de lo difícil que todavía es procesar esto. El tratar de llevarlo a una perspectiva humana. No fueron dioses. No fueron súperhumanos. No fueron héroes mitológicos. Era gente ordinaria viviendo, en buena parte, vidas ordinarias”.

Quizás el alunizaje del Apollo 11 no ha sido trasladado a la pantalla grande en tantas ocasiones, pero esto no significa que haya pasado desapercibido para el cine. Todo lo contrario, ya que el suceso inspiró a una nueva generación de cineastas para soñar con horizontes cada vez más lejanos, pero sin perder el enfoque realista de quienes creen que todavía queda mucho espacio por explorar. Steven Spielberg visualizó el contacto alienígena con Encuentros cercanos del tercer tipo (1977); Brian de Palma y Antony Hoffman profundizaron la exploración del sistema solar con Misión a Marte (2000) y El planeta rojo (2000), una premisa que años más tarde fue retomada por Ridley Scott con Misión rescate (2015); Danny Boyle exploró las peripecias de una misión solar con Sunshine: Alerta solar (2007); Duncan Jones mostró una solitaria colonización del satélite con En la Luna (2009); Christopher Nolan aprovechó las teorías del espacio-tiempo para viajar a otras galaxias con Interestelar (2014).

Y esto apenas empieza. En su momento, Neil Armstrong aseguró que “[la ciencia ficción] encontró la manera de llevar a la gente a la Luna. Pero no anticipó la posibilidad de que los exploradores lunares pudieran comunicarse con la Tierra, enviar datos, pasar información, ni transmitir imágenes en movimiento de lo que veían de vuelta a la Tierra. Los autores anticiparon mi parte de la aventura, pero la parte de la gente fue más allá de su comprensión”. Resulta imposible saber cuántas misiones espaciales del cine se harán realidad con el paso de los años, pero mientras haya una pantalla, los sueños de planetas lejanos continuarán, al igual que las posibilidades de cumplirlos.

The Martian

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Viaje a la Luna (Dir. George Méliès, 1902)
  • 2001: Una odisea en el espacio (Dir. Stanley Kubrick, 1968)
  • El primer hombre en la Luna (Dir. Damien Chazelle, 2018)

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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