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REVISTA Columnas

Los Goya ya están aquí­

Por:

19-12-2008

Los mexicanos Diego Luna (Sólo quiero caminar)  y Fernando Eimbcke (Lake Tahoe), entre los nominados.

 

Las candidaturas a los Premios Goya suelen reflejar al cabo del año el estado real de la cinematografía española. Partamos de un hecho: aquí no hay industria, únicamente francotiradores que, dependiendo de su nivel de experiencia y de exigencia, cuando dan en el blanco con sus películas elevan el nivel del cine español hasta generar cierto consenso sobre el buen estado de salud del enfermo. Pero cuando esa tropa de elite se escaquea, es decir los años en los que Almodóvar, Fernando León, Montxo Armendáriz, Amenábar, Álex De la Iglesia y compañía no tienen película parece como si no hubiera de qué presumir.

 

Esto es incierto, 2008 ha dejado algunas buenas películas españolas, aunque carentes de la rotundidad exigible para hacerlas merecedoras incuestionables de un galardón que, a estas alturas, se antoja un tanto devaluado. Aunque bueno, eso de los premios, ya se sabe, es algo bastante cuestionable.
 
Cuatro son las candidatas a mejor película y mejor director: Los crímenes de Oxford de Álex De la Iglesia es un noble ejercicio de estilo, magníficamente resuelto por parte de su realizador, eso sí, se trata de un film bastante impersonal que resultando arrebatador en su estructura e incuestionable en su puesta en escena, adolece, en cierto modo, de esos elementos tan característicos en la filmografía precedente de su autor y que ligaban sus películas a una cierta tradición del esperpento ibérico que aquí, ni de lejos, aparece. Siendo una buena película, no parece (aunque los datos de producción indiquen lo contrario) una película española sino un thriller muy brittish, dicho sea esto sin ánimo de reproche, pues habla bastante bien de la capacidad camaleónica del bueno de Álex, un valor seguro.
 
Los girasoles ciegos, de José Luis Cuerda, ya lo sabrán los lectores de la edición impresa de CinePremiere, no es una película que me guste. En principio lo tenía todo para seducir: es la adaptación de un hermoso libro de relatos de Alberto Méndez, viene avalada por un guión de ese gigante, tristemente fallecido el pasado mes de abril, llamado Rafael Azcona, la dirección corre a cargo de José Luis Cuerda, creador de obras meritorias como El bosque animado, Amanece que no es poco y La lengua de las mariposas, y al frente del reparto están Maribel Verdú, Javier Cámara y Raúl Arévalo, ¡casi nada! A pesar de ello, o precisamente porque las expectativas eran elevadas, el resultado final deja  mucho que desear. La película huele a cosa ya vista: no se le puede acusar de tendenciosa en su empeño de mostrar las miserias morales de la posguerra española y la connivencia de la Iglesia Católica con el franquismo porque lo que en ella se narra sucedió tal cual, pero la mirada de José Luis Cuerda sobre dicha realidad es mirada vieja, no resulta sorprendente, su grado de implicación ideológica es tan feroz que resta credibilidad a una historia que exigía menos pasión y más juicio en su voluntad incriminatoria. A pesar de parecer una película española de hace 20 años, o precisamente por ello, los académicos la han recibido muy bien y tras apostar por ella de cara a la carrera en pos del Oscar, sus 15 nominaciones a los Goya la convierten automáticamente en favorita.
 
He dejado para el final las que son las dos películas españolas que más aprecio del año, distan mucho de ser dos obras redondas, pero precisamente por eso las valoro por encima de la media, porque por parte de sus responsables hay voluntad de riesgo, arrojos para hacer algo distinto a partir, curiosamente, de fórmulas preestablecidas. Aún siéndome imposible aventurarme a saber cuáles iban a ser, finalmente, las películas candidatas, mi olfato me decía que sendos largometrajes tenían que estar, sí o sí, entre los nominados, como finalmente así ha sido. Se trata de Camino de Javier Fesser y Sólo quiero caminar de Agustín Díaz Llanes.
 
Sobre la primera ya publiqué un comentario en el número de Noviembre de CinePremiere. Se trata de una película fascinante a pesar de sus múltiples defectos, relacionados con la ambición por parte de su realizador de abarcar de manera simultanea varios conflictos en escenarios emocionales aparentemente alejados entre sí, lo que da como resultado una obra excesiva en todos los frentes. Pero, que quieren que les diga, yo siempre he preferido a los cineastas que pecan por exceso antes que por defecto y eso que, hasta ahora, Javier Fesser no era santo de mi devoción. Camino es el nombre de la niña protagonista del film, también del libro más afamado de San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, congregación a la que pertenecen los familiares de la niña, siendo su madre una creyente ferviente y su hermana mayor numeraria de la Obra. Cuando la pequeña protagonista enferma gravemente todo el empeño de su familia (únicamente con la excepción de un padre abatido) pasa por hacer de su agonía un camino de perfección a través del cuál acercarse a Dios. Ese ejercicio de virtuosismo lo asume la pequeña feliz pues lo enmascara con el amor que siente por Jesús, un niño de su edad, objeto de su verdadera fe.
 
Un tema complejo, resuelto por Fesser de manera positiva y feliz pese a lo dramático del asunto, inspirado en un suceso real, cuya relectura por parte del cineasta le ha llevado al enfrentamiento epistolar con buena parte de la familia de la pequeña Alexia Díaz Barros, actualmente en proceso de beatificación.
 
Sólo quiero caminar, por su parte, se estrenó a finales de octubre en nuestro país, desde entonces el boca-oído ha ido consolidando una cinta sobre la que sus responsables se sintieron tan seguros que desecharon la opción de mandar una copia en DVD a los académicos a fin de que quienes quisieran conocer esta obra fueran a verla a las salas de cine. El resultado está a la vista: 9 candidaturas, incluyendo las de Diego Luna como mejor actor protagónico y la de José María Yazpik, claro favorito en el apartado de mejor interpretación masculina de reparto. Para muchos se tratará de un policiaco convencional, otros reprocharaán a su autor haber orquestado una suerte de secuela de su exitosa Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto sin que el personaje interpretado por Victoria Abril en aquella película tenga mucho que ver con el que ahora, 13 años después, vuelve a acometer la actriz. También se puede discutir la ausencia de elementos explicativos que ayuden al espectador a empatizar con la camaradería de ese grupo de “tías pesadas” capaces de poner en jaque el entramado de uno de los mayores emporios mafiosos de México. Pero la narración, frenética, el tempo interno del relato y la austeridad desde la que bordan sus personajes los integrantes del elenco –la Palma se la llevan Ariadna Gil y Diego Luna– resultan definitivos de cara a consolidar la potencia de un relato conducido con pulso magistral por parte de Agustín Díaz Yanes con uno de esos planes finales que perduran en la memoria de cualquier espectador.
 
Hecho el resumen de las cuatro principales contendientes para los Premios Goya que se fallaran el próximo 1 de febrero, sólo comentar lo exótico que resulta ver entre los nominados a Benicio del toro como mejor protagónico por el Ché, una cinta que cuenta con participación española y que por eso mismo estaba abierta a figurar en el resto de categorías importantes pero se ve que resulta inferior a Los girasoles ciegos y al resto de candidatas, del mismo modo que la película de Woody Allen Vicky Cristina Barcelona, ve reconocida su españolidad con la candidatura de Penélope Cruz como mejor secundaria siendo ninguneada en el resto de categorías. Peculiaridades de unos premios que únicamente son entendidos por quienes ejercen en ellos de juez y parte, esto es, por los académicos españoles.
La relación completa de candidatos en todas las categorías pueden consultarla en http://www.elmundo.es/especiales/2008/12/cultura/goya_09/
 
Por su parte, Fernando Eimbcke compite con Lake Tahoe por el premio de Mejor película extranjera.
 
Para quienes gusten de apuestas, ahí va la mía aunque ya advierto de antemano que mis gustos rara vez coinciden con los de los académicos:
 
Mejor película: Camino
Mejor director: Álex De la Iglesia por Los crímenes de Oxford
Mejor actor: Diego Luna por Solo quiero caminar 
Mejor actriz: Ariadna Gil por Sólo quiero caminar o Carme Elías por Camino
Mejor actor de reparto: José María Yazpik por Solo quiero caminar
Mejor actriz de reparto: Penélope Cruz por Vicky, Cristina, Barcelona

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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