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Malacopa – Entrevista con Armando Casas y Luis Arrieta

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21-09-2018
Malacopa Entrevista

Luis Arrieta pasa por una lucha interna en esta nueva comedia.

Una adicción, escondida en una doble personalidad atractiva, segura de sí misma y aventurera. Eso es lo que presenta Malacopa, la nueva película del director Armando Casas. Mateo Pino, interpretado por Luis Arrieta,  es un arquitecto tímido, que, después de beber de la pachita que su padre le heredó, crea involuntariamente a Malacopa; la antítesis de Mateo.

Esta comedia busca mostrar un trasfondo mucho más oscuro y real, así que platicamos con su director y protagonista para que nos contaran más sobre ella:

¿Cómo fue la idea de crear a un Malacopa que no fuera tan mala copa? Porque en México, el significado de ello no es muy positivo y aquí vemos poco a poco una transformación con Mateo. 

Armando Casas: En realidad al final no es que Malacopa le haga bien a Mateo, en realidad es un problema de alcoholismo. La idea es que él utiliza el alcohol como un mecanismo de seguridad en sí mismo, que es falso. Es un poco la proyección de lo que él cree que le hace bien. Hay un par de secuencias que debería dejar claro esta idea, donde Mateo se ve a él mismo, y lo vemos totalmente alcoholizado. Malacopa es la proyección de él mismo, él cree que baila increíble, se liga a las chavas, pelea con todos, es un galán, es magnífico, pero todo eso es una proyección. En realidad, y eso es parte del juego de la película, eso le funciona bien, pero también vemos que él mismo mete en un lío a la gente que quiere. Entonces lucha contra él mismo y finalmente lo que él sí requiere es deshacerse de ello. El alcoholismo no desaparece en nadie, entonces ahí está latente, es un poco la idea.

Luis Arrieta: Coincido totalmente. También es como tú dices, en los casos en los que a un amigo le mencionas ‘Oye estuviste súper malacopa’, él te responde ‘Ay, claro que no, yo estaba súper buena onda’. Entonces por ello es que mostramos a Malacopa de esa forma, por eso es esa parte juguetona y divertida de cómo nosotros nos imaginamos cuando somos malacopas para los ojos de todos los demás y cómo lo vemos nosotros.

Entonces se guarda el drama y la tragedia en esta comedia…

Armando Casas: Dices bien, hay algo que es interesante. El tema del alcoholismo es un tema al que el cine le ha dado buenas y malas películas, como cualquier tema. Pero las buenas películas sobre el alcoholismo, todas están entre el melodrama y la tragedia. El alcoholismo es una desgracia, por eso es peculiar la película, no queremos decir que es simpático, sino que es una forma de que una audiencia se acerque a este tema que al final no es positivo, es una enfermedad.

En el cine mexicano hay muchas comedias, ¿cuáles son los retos de seguir presentando más cintas de este género?

Armando Casas: Es una película con humor, pero en términos de tono realmente lo trabajamos de otra manera. Si algo estaba prohibido era hacerse el chistoso. El personaje de Malacopa es un personaje complicado, es una alegoría del alcoholismo. Entonces como alegoría del alcoholismo tiene esos momentos de excesiva energía, alegría, sofisticación seductora, pero los demás personajes están en un tono que no es el propio de la comedia. Pero estoy muy consciente de que la película se toma como una comedia, pero a diferencia de las muchas comedias mexicanas, creo que hay un trasfondo muy duro, que no es complaciente, contrario a lo que podemos pensar.

Luis Arrieta: Dentro de la comedia hay muchos subgéneros como la comedia romántica. Aquí siento que es una comedia de enredos. Efectivamente lo que hace chistosa la película es la situación, como actores no teníamos que forzar y creo que es la apuesta que se me hace divertida y arriesgada. Además Malacopa es una historia que no hemos visto y es por eso que a mí me gustó entrarle como actor. Siempre defenderé a la comedia, que lo que la puede hundir es el actor buscando la comedia. Debes de conectarte con la situación, creer lo que está sucediendo y ya por eso se vuelve cómico.

¿Cómo fue filmar esas escenas donde Mateo se peleaba consigo mismo, tanto dirigirlas como actuarlas?

Luis Arrieta: A mí me gusta mucho el trabajo corporal del actor, entonces lo que imaginaba eran mis golpes y creé a una persona enfrente de mí que también me estaba golpeando. Uno está siempre acostumbrado a construir ficción, entonces te concentras en eso y ya no parece falso o que lo estás forzando, sino que realmente el actor está concentrado en que esté sucediendo la ficción.

Armando Casas: Es más complicado para el actor, nosotros lo tenemos planificado. Es parte del juego de la película: sólo en los pocos momentos en donde está la visión de cámara objetiva, vemos lo que realmente está pasando y no lo que él está percibiendo. Esos momentos eran muy puntuales. Efectivamente para el actor significaba algo totalmente distinto, porque él está viendo cómo es él conviviendo con su alcoholismo.

¿Alguna vez tuvieron una experiencia con un mala copa?

Luis Arrieta: (Ríe) Yo tengo grandes amigos que son así, que no los voy a decir aquí. Lo que tienen es que son muy necios y sobre todo te repiten las cosas cien veces y si te quieres ir no te dejan. Sí tengo un par de amigos así.

Armando Casas: Es buena pregunta, yo soy abstemio radical, y a mucha gente le desconcierta, porque muchos de mis amigos toman mucho y yo lo digo sin ambages, mi padre era alcohólico. Entonces para mí el alcoholismo no es indiferente. Lo que me interesó mucho de esta película es que desde siempre quise hacer una película sobre el alcoholismo y al mismo tiempo no quería hacer una película del alcoholismo que fuera dolorosa y densa. Tengo amigos de todo tipo en donde está desde el necio simpático, hasta divertido; hasta lo que es más grave, los agresivos, ese sí es tremendo.

 

 

 

No habla de otra cosa que no sea cine, series o anime. Miope con lentes hipsters. Fangirl en su máxima expresión. Sueña con vivir en el castillo de Disney y completar su colección de Tsum-Tsums.

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