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September 2018

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Margot Robbie en Yo, Tonya: Un torbellino en patines

Por:

04-03-2018
Margot Robbie

“La fama es una cosa muy extraña. Nunca sabes exactamente cómo estar preparado para ella”.

Margot Robbie, la actriz australiana que hoy acapara la atención de los críticos y de todo aquel que piense hacer una película, empezó su ascenso como nadie lo imaginaría: dándole una cachetada a Leonardo DiCaprio. Durante su audición para encarnar a la esposa de Jordan Belfort en El lobo de Wall Street, se le fue la mano en la emoción de la escena y terminó por golpear a su compañero. Funcionó: le dieron ese papel y muchos más, mientras que a su paso se le fueron adjudicando varias etiquetas: la nueva Scarlett Johansson, la nueva rubia bombshell, el sex symbol.

Sin embargo, el personaje de Tonya Harding, así como su rol de productora en Yo, Tonya, le han quitado para siempre cualquier etiqueta. Margot Robbie ha pasado a ser eso, Margot Robbie, una actriz no sólo capaz de encarnar a quien le pongan enfrente, sino de darse a sí misma sus propios papeles de ensueño.

¿Tenías idea de quién era Tonya Harding antes de esto?

No, en absoluto. Yo tenía como cuatro años cuando ocurrió el incidente y estaba en Australia. Mi reacción fue tan apasionada porque se trataba de uno de los mejores guiones que había leído. De inmediato supe que haría lo que fuera por formar parte de esto –incluso si eso significaba producir y no actuar o actuar sin poder producir–. Además, mientras leía acerca de la vida de ella, también conocí la perspectiva de otras personas. Existen muchos narradores poco confiables y versiones contradictorias. Y, por supuesto, después de eso, una vez que comencé con la investigación, obtuve la perspectiva que difundieron los medios de  comunicación. Fue fascinante. Cuando nos sentamos con el guionista Steven Rogers y el productor Bryan Unkeless, fue claro que todos teníamos la misma visión y les gustó la idea de verme interpretar a Tonya.

La cinta le deja a la audiencia la tarea de decidir cuánto sabía Tonya (sobre el incidente)…

Sebastian [Stan] y yo discutíamos sobre lo que cada quién sabía en cada punto de la historia. Fue como si realmente nos convirtiéramos en Jeff y Tonya. Le decía: “No sé nada”. Y él respondía: “Tienes que saberlo”. Entiendo por qué este argumento sigue vigente: es por su complejidad. Todos tienen su propia versión de los hechos. Creo que una de mis líneas es: “No hay algo que pueda definirse como verdad, es sólo la versión de todos acerca de la verdad, y de todas maneras, todo es una mentira”. Creo que cuando puedes ver el punto de vista de todos, las escenas son más interesantes.

¿Patinabas antes de esto?

En Australia no había una pista de hielo, pero vi Los campeones (The Mighty Ducks) cuando era pequeña y cuando me mudé a Estados Unidos me uní a un equipo de hockey sobre hielo. No importó que no supiera patinar, debido al uniforme. Sólo corres sobre el hielo y te detienes cuando chocas contra alguien. El patinaje artístico ha sido miles de veces más doloroso. Subestimé lo difícil que iba a ser. Para este papel necesitaba patinar a un nivel olímpico en dos meses. Afortunadamente, mi entrenadora, Sarah Kawahara, fue la coreógrafa de Nancy Kerrigan y conocía todos los trucos. Nos pusimos a trabajar de inmediato. En el sexto y séptimo día mi cuerpo estaba completamente destruido, pero una vez que pasaron las primeras dos semanas, comencé a disfrutarlo. Y ahora lo extraño.

¿Es empoderador producir y protagonizar?

Producir cualquier cosa ha sido muy empoderador. Esa es la razón por la que [mi esposo y yo] iniciamos nuestra compañía. Estoy en una posición muy afortunada, pues estoy recibiendo ofertas de trabajo increíbles. La industria está respondiendo y tratando de hacer más cosas con mujeres al frente, pero incluso así necesitas inversores que digan: OK, te vamos a dar el dinero aun cuando las estadísticas nos dicen que deberíamos invertir en blockbusters. Tengo suerte de estar en esta posición y poder tomar riesgos. No sólo se trata de tener historias con personajes femeninos como protagonistas, sino también acerca de tener mujeres guionistas, directoras y fotógrafas. Y es genial trabajar junto a mi esposo. Este no es el tipo de trabajo en el que a las cinco de la tarde te vas y no piensas de nuevo en él, y yo siempre he tenido problemas para separar mi vida profesional de mi vida de casa. Al menos de esta forma estamos en el mismo lugar.

¿Qué descubriste en tu investigación que te sorprendiera?

Como no conocía su historia, no tenía una opinión específica, pero creo que mucha gente tiene una idea muy torcida de cómo era ella realmente. Tuvo una infancia muy complicada, una educación violenta y un matrimonio difícil. Y además, ella estaba en un deporte donde no cumplía con los criterios de lo que los demás querían. Fue una atleta increíble. No entendíamos el logro que significaba realizar un salto axel triple hasta que tratamos de encontrar a una doble que pudiera hacerlo. Y creo que eso ha sido opacado por todo el escándalo que se desarrolló. Tonya fue la primera mujer americana en hacerlo en competencia y desde entonces sólo han existido otras seis o siete.

¿Y cuándo la conociste?

La conocí con Craig [Gillespie]. Steven [Rogers] había pasado horas y horas con ella mientras ponía en forma el guion, y estuvimos ahí tanto para informarla acerca de nuestra visión, como para tranquilizarla un poco. No es que ella estuviera preocupada, pero hacer una película sobre la vida de alguien es muy delicado, especialmente cuando existe tanta controversia al respecto. Supongo que yo estaba esperando a alguien agresiva, pero no fue así. Ella fue como una niña a veces, incluso muy dulce, una palabra que no se asocia mucho con Tonya Harding. Se ofreció a entrenarme. Me dijo: “¿Tienes tus patines contigo? Te llevo a la pista de hielo. Podemos empezar a practicar”. Aunque conocerla no cambió lo que iba a hacer, fue agradable tener esa conexión. Me hizo querer luchar por ella aún más.

Ésta es una historia de fama y ambición. ¿Te identificas con algunos elementos de eso?

Definitivamente puedo entender la perspectiva de Tonya. Ella se convirtió en el centro de atención demasiado rápido. Sin embargo, contrario a ella, yo tuve una red increíble de apoyo. Aún me cuesta trabajo. La fama es una cosa muy extraña y nunca estás verdaderamente preparada para ella. Encima de todo eso, Tonya tenía gente aprovechándose de ella. Definitivamente siento mucha compasión por la situación en la que estuvo. Cuando esto ocurrió, fue como la peor versión de lo que los reality shows son ahora. No puedo creer que haya logrado salir en su sano juicio. No sé si yo hubiera podido lidiar con eso.

(Una versión de esta entrevista fue publicada en Cine PREMIERE #281)

Es escritora, fotógrafa, cineasta y vive en Hollywood con su esposo y su traviesa cachorrita Airedale. Promete estar más activa en Twitter y espera que el guión que escribió con su hermano se convierta en película.

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