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El hombre invisible, Honey Boy

February 2020

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Mejores bromances en la historia del cine

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16-01-2020

Cuando los protagonistas no saben (o no aceptan) que están enamorados.

¿Dos hombres enamorados el uno del otro sin saberlo (o sabiéndolo, pero sólo un poquito)? La situación se ha abordado en tan numerosas ocasiones que incluso creó un subgénero de las cintas de acción: los Bromances. Aunque, como veremos en el siguiente listado, la exposición “entre líneas” de estos romances masculinos ha existido desde siempre:

La soga (1948)

Película que entra de un clavado en la modernidad, no sólo por su innovación narrativa (fue armada con planos secuencia de diez minutos), sino por atreverse a mezclar el crimen y la pasión como nunca antes. La energía sexual existente entre los cómplices asesinos es regulada por Hitchcock con su acostumbrada genialidad, de tal manera que jamás se cruza la frontera entre la ambigüedad y el descaro total. Una joya.

A toda máquina (1951)

Indivisible de su secuela de 1953, ¿Qué te ha dado esa mujer?, exhibe el mayor nexo homo-afectivo de la Época de Oro. Al igual que otras cintas, suministra el subtexto con diminutas dosis, con lo que el espectador no cuestiona el tipo de sentimientos habidos entre Luis (Aguilar) y Pedro (Infante) ni cuando sufren evidentes ataques de celos. Hay hasta quienes pasan por alto el doble sentido de: “cada que te veo venir/se agacha y se va de lado/querido amigo”.

Ben-Hur (1959)

La simbología dispuesta en el primer encuentro entre Judá (Charlton Heston) y Mesala (Stephen Boyd) muestra sin enseñar, como solía decirse: luego de abrazarse con los ojos llorosos por la emoción, los dos hombres deciden jugar, cómo no, con lanzas. Éstas quedan clavadas en el techo, una al lado de la otra. “Todavía cerca”, dice Mesala, “en todos los sentidos”, responde el otro, mientras se miran sin parpadear. Y bueno…

Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969)

Los bandoleros interpretados por Paul Newman (Butch) y Robert Redford (Sundance) existieron en realidad, aunque quizá carecerían del tipo de afección que el director George Roy Hill les implanta de forma matizada. Incluso el personaje femenino (Katharine Ross) funge como intermediario y vínculo de esa clase de afecto que los machos no se atreven a dispensarse. Pistolas erotizadas al ritmo de Burt Bacharach.

Top Gun (1986)

Aviones supersónicos y motos. Torsos desnudos, sudorosos -y depilados- bajo el sol del voleibol playero. Peligro, acción y testosterona a raudales. Así es el escenario que marca la tirantísima tensión sexual que se genera entre Maverick (Cruise) y Iceman (Kilmer). Quien no lo crea que mire la teoría que Quentin Tarantino elabora al respecto en Sleep With Me (1994), sin duda lo mejor de esa olvidable película.

Point Break (1991)

Gracias a la mano virtuosa de Kathryn Bigelow, el culto que se le rinde a esta película no se mide sólo por el nivel de adrenalina que exuda, sino también por revelar con calculadísima sutileza la dinámica de seducción entre los protagonistas: Bodhi (Swayze) y Johnny (Reeves). Sin ella el filme perdería gran parte su encanto y de paso dejaría de servir como material de tesis para incontables psicólogos y estudiantes de cine.

Shawshank Redemption (1994)

Para cuando salgan -o escapen- de la cárcel, Andy (Robbins) y Red (Freeman) sabrán más el uno del otro que nadie, por lo que es lógico que les entusiasme la idea de envejecer juntos. No importa que su relación no llegue jamás al plano físico: el amor y la lealtad que se detentan es de una pureza que sublima los sentidos. No por nada los usuarios de IMDB la han premiado como la mejor película de todos los tiempos.

Entrevista con el vampiro (1994)

Según el universo creado por la escritora Anne Rice, los vampiros no practican el sexo. Ello no impide, sin embargo, que Lestat (Cruise) y Louis (Pitt) funjan primero como pareja y luego de padres de la tierna y cruel Claudia (Kirsten Dunst). Con el tiempo su constelación se torna disfuncional, llena de odio y venganzas. No así la pasión: esa permanece incólume, al igual que sus rostros pálidos y hermosos.

Superbad (2007)

Como todo adolescente, Seth (Jonah Hill) y Evan (Michael Cera) son un manojo de confusiones en esta comedia coming of age. Les entusiasma la idea de perder la virginidad con alguna chica pero a la vez les aterra saber que su amistad ya no continuará de la misma forma ni, por tanto, -¿quizá?, ¿tal vez?- tendrán la opción de confrontar sus… ¿verdaderos sentimientos? Que el propio espectador sea quien juzgue.

Paddleton (2019)

Podría ser la película más triste producida por Netflix. Dos vecinos, que además son mejores amigos -uno más perdedor que el otro-, se ven forzados a mirarse el alma al detalle tras recibir una pésima noticia. La moraleja del conjunto es clarísima: el amor es complicado, se manifiesta de variadísimas formas, y el miedo y la vergüenza son sus peores enemigos. Date cuenta de todo eso antes de que sea demasiado tarde.

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