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Mejores películas argentinas del siglo XXI

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24-06-2019

Desde simpáticas comedias hasta intensos thrillers, las películas argentinas siempre han figurado entre lo mejor de todo el continente americano.

Argentina tiene una de las industrias cinematográficas más importantes de toda América Latina, lo que le ha valido el reconocimiento de las audiencias de todo el mundo, además de incontables galardones. El más famoso es sin duda el Premio de la Academia, con dos estatuillas a Mejor película extranjera que le ubican como el quinto país más ganador en toda la historia de la categoría.

Todo apunta a que esta tendencia se mantendrá sin problema, ya que actualmente cuenta con algunos de los actores y directores más talentosos, no sólo del continente americano, sino de todo el orbe.

A continuación las mejores películas argentinas del siglo XXI.

 

Un cuento chino (Dir. Sebastián Borensztein, 2011)
(Vía)
Ricardo Darín suele brillar en el drama, pero también tiene el talento necesario para la comedia. Un cuento chino es buen ejemplo de ello, donde interpreta al malhumorado dependiente de una ferretería que decide ayudar a un chino perdido en Argentina y que además no habla ni una sola palabra de español. La cinta no tuvo un paso realmente memorable por la temporada de premios –su único galardón de peso fue el Goya–, pero esto no impidió los halagos para su cineasta y su protagonista, en lo que marcó el inicio de una de las mancuernas más fructíferas del cine latinoamericano contemporáneo.
Historias mínimas (Dir. Carlos Sorin, 2002)
(Vía)
La Patagonia argentina sirve de escenario para una cinta de alta carga emocional, sobre distintas personas que recorren una misma ruta para tratar de alcanzar sus respectivos sueños. Tal y como su nombre lo indica, la película no sólo nos introduce con personajes ordinarios y fácilmente identificables, sino que aprovecha su narrativa para demostrar que la felicidad no siempre recae en las grandes hazañas, sino en los pequeños detalles que integran nuestras vidas. Fue bien recibida en toda América, pero donde más brilló fue en España, con un estupendo paso por el Goya y San Sebastián.
Luna de Avellaneda (Dir. Juan José Campanella, 2004)
(Vía)
La mancuerna integrada por Juan José Campanella y Ricardo Darín es una de las más memorables del cine argentino, pero también una de las más fructíferas. Como prueba Luna de Avellaneda, la tercera colaboración en sus respectivas carreras, sobre un viejo club social que enfrenta una durísima crisis y tres hombres que buscan alguna alternativa para salvarlo. A pesar de su naturaleza amable, la cinta demuestra la madurez alcanzada por Campanella en su larga, pero no tan fructífera trayectoria, al abordar con enorme destreza personajes que deben decidirse entre sus responsabilidades y sus ilusiones. Esto sería clave para su consolidación entre los grandes directores argentinos de todos los tiempos, así como para su próxima película que además se convertiría en su gran obra maestra: El secreto de sus ojos.
El aura (Dir. Fabián Bielinsky, 2005)
(Vía)
Fabián Bielinsky lo tenía todo para posicionarse entre los realizadores más importantes del cine argentino, pero su brillante carrera se vio truncada con su repentina muerte a los 47 años de edad. Su nombre quedó grabado con letras de oro en la industria del país sudamericano, tanto por su ópera prima Nueve reinas (2000), como por El aura que marcó su segunda y última película. Ésta figura entre los grandes thrillers latinoamericanos de toda la historia, al introducirnos con un taxidermista obsesionado con la planeación de crímenes perfectos que nunca se atreve a llevar a cabo. No tiene un gran palmarés, ni un recorrido brillante por festivales, pero fue fundamental para el posicionamiento de Ricardo Darín como uno de los actores más talentosos de los últimos tiempos.
XXY (Dir. Lucía Puenzo, 2007)
(Vía)
La sexualidad ha sido largamente explorada por el cine, pero no así algunos de sus síndromes más complejos, como el de Klinefelter que implica un cromosoma sexual adicional. Una de las más brillantes excepciones fue XXY, que abordó el tema con enorme destreza al introducirnos con una adolescente intersexual que creció como mujer en un sitio remoto y alejado de los prejuicios citadinos, hasta que el desconocimiento de su propia naturaleza complica su vida y sus emociones cuando conoce a un joven por el que siente una evidente atracción. Además de su estupenda exploración de la intersexualidad, la cinta fue ovacionada por mostrar la posición de la familia, con el padre aceptando a su hija tal y como es, mientras la madre contempla una cirugía sin consultar a nadie. Se llevó cuatro reconocimientos en Cannes, el Goya a Mejor película iberoamericana y consolidó a Lucía Puenzo entre las grandes creativas del cine argentino.
El hijo de la novia (Dir. Juan José Campanella, 2001)
(Vía)
Argentina es el país latinoamericano más exitoso en la historia del Oscar a Mejor película extranjera, con 7 nominaciones de las que ha obtenido un par de estatuillas. Su primera oportunidad del siglo XXI no tardó en llegar con El hijo de la novia, sobre un hombre maduro que enfrenta una crisis existencial ante la responsabilidad de llevar el restaurante que fuera de su padre, la culpa por la soledad de su madre y una mermada vida amorosa. La película representó la segunda colaboración entre Juan José Campanella y Ricardo Darín, mientras que su nominación al máximo premio del cine fue clave para la consolidación de la dupla en el panorama internacional, lo que eventualmente se reflejó en sus respectivas carreras, así como en el Oscar ganado ocho años más tarde por El secreto de sus ojos.
El clan (Dir. Pablo Trapero, 2015)
(Vía)
Una de las películas argentinas más perturbadoras de los últimos años, la cual rescató la historia del clan Puccio: una familia aparentemente normal de la clase media argentina, pero que secuestró y asesinó a varias personas durante los 80. La cinta gozó de una estupenda aceptación a nivel mundial gracias al excelente trabajo del actor Guillermo Francella y el director Pablo Trapero, quien lejos de conformarse con abordar el caso, ofreció una compleja deconstrucción psicológica de sus personajes. Fracasó en sus aspiraciones de ser nominada al Oscar, pero esto no le privó del Goya a Mejor película iberoamericana, ni del León de Plata durante el Festival de Venecia.
La mujer sin cabeza (Dir. Lucrecia Martel, 2008)
(Vía)
Lucrecia Martel se ubica entre las cineastas argentinas más talentosas de todos los tiempos, siendo La mujer sin cabeza su cinta más aclamada, sobre una mujer que cae en la depresión y la paranoia tras atropellar algo con su automóvil y autoconvencerse de que ha matado a alguien. Su palmarés es mínimo, siendo la nominación a la Palma de Oro su mayor logro y, aunque esto ha disminuido su popularidad entre las audiencias globales, la crítica suele considerarle una película indispensable dentro del panorama contemporáneo. La mejor prueba de ello es una reciente encuesta realizada por la BBC para determinar las cien mejores películas de todo el mundo en lo que va del siglo XXI, siendo La mujer sin cabeza la única albiceleste de la selección junto con El secreto de sus ojos.
Relatos salvajes (Dir. Damián Szifron, 2014)
(Vía)
Las grandes películas vienen en muchas formas, siendo la antología una de las más importantes al permitir la exploración de un mismo tema a través de pequeñas historias. Si a estas posibilidades narrativas sumamos el talento creativo de Damián Szifron y la calidad de actores como Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas y Ricardo Darín, el resultado es simplemente exquisito. Prueba de ello es Relatos salvajes, cuyos seis cortometrajes capturan con destreza, ingenio e ironía la cara más violenta de la naturaleza humana a partir de situaciones que van de lo extraordinario a lo ordinario, dejando muy en claro que nadie está exento de perder la razón. Nominada al Oscar como Mejor película extranjera, pero cayó ante la ovacionada Ida.
El secreto de sus ojos (Dir. Juan José Campanella, 2009)
(Vía)
No sólo es el mejor filme argentino del siglo XXI, sino que muchos lo consideran el mayor representante del cine latinoamericano de los últimos tiempos. Estos adjetivos se deben al estupendo trabajo conjunto del director Juan José Campanella, el escritor/guionista Eduardo Sacheri y el actor Ricardo Darín, quienes unieron sus respectivas cualidades por cuarta ocasión para relatar la historia de un detective retirado durante la redacción de sus memorias, lo que le lleva a recordar la corrupción que destrozó su vida personal y que imposibilitó la resolución del caso más enigmático de su carrera. Esta trama, tan conmovedora como desgarradora, es enriquecida con elementos culturales específicos de la región que van del turbulento accionar de las autoridades locales a la ferviente pasión por el futbol. Estas cualidades reunidas hicieron que El secreto de sus ojos se convirtiera en la primera película latinoamericana en ganar el Oscar a Mejor película extranjera tras casi 25 años de sequía y que Argentina se convirtiera en el único país del área en hacerse dos veces con esta misma categoría.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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