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Alien: Mejores y peores momentos de la franquicia

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15-05-2017

Repasamos los mejores y peores momentos de Alien: El octavo pasajero, Aliens: El regreso, Alien 3, Alien: Resurrección, Prometeo y Covenant.

Alien siempre ocupará un lugar especial entre los amantes de la ciencia ficción: una franquicia fascinante, que perdió fuerza con sus secuelas y crossovers, pero que actualmente batalla por recuperar su posición en la historia del celuloide, ¿lo logrará?

Sólo el tiempo dirá si las precuelas rescataron el legado, pero de momento recordamos la franquicia a través de sus mejores y peores momentos: los terrores originales de Ridley Scott, hasta las controversias de David Fincher. Eso sí, nos saltamos las decepciones de Alien vs. Depredador.

ADVERTENCIA: Esta lista incluye SPOILERS de Alien: Covenant.

Lo peor: los Ingenieros (Prometeo, 2012)
(Vía) Quizá los seres más incomprendidos del universo Alien, ¿pero son tan malos como dicen? El gran problema de los Ingenieros radica en que generaron más preguntas que respuestas: ¿quiénes son? ¿Por qué nos crearon? ¿Por qué intentaron destruirnos? Muchos confiábamos en que todas estas interrogantes se resolverían con Alien: Covenant, pero la reciente extinción de la especie nos hace sospechar que nunca conoceremos la respuesta. ¡Gracias David! Y así tenemos uno de los grandes huecos de nuestra historia...
Lo mejor: la cirugía (Prometeo, 2012)
(Vía) ¿Qué lugar ocupa Prometeo en la franquicia? Los aficionados todavía debaten esta respuesta, pues aunque muchos la siente alejada de la historia, también reconocen que tuvo momentos muy interesantes. El más impactante de todos fue la cirugía: Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) acude a la única cápsula médica de la nave para extraerse la criatura gestada por su infectada pareja. Casi imposible verla sin sentir náuseas...
Lo peor: ¿y el xenomorfo? (Alien: Covenant, 2017)
(Vía) Los aficiondos protestaron ante la falta de xenomorfos en Prometeo, pero Ridley Scott argumentó que su precuela apenas exploraba los orígenes de la criatura. Se decía que el realizador corregiría este problema con Alien: Covenant, pero la participación de la criatura fue mínima. Admitimos que su batalla aérea contra Danield (Katherine Waterson) fue espectacular, pero perdió realismo con la evidente criatura digital. Ahora sólo nos queda esperar otros cuantos años para ver si la nueva entrega finalmente ofrece una auténtica película de Alien.
Lo mejor: Ash (Alien, 1979)
(Vía) Uno de los mayores giros de Alien sucede cuando Ash (Ian Holm) revela sus deseos por capturar al monstruo para la compañía. Nada raro hasta ahí, pues era lógico que algún elemento traicionaría a sus compañeros. ¡La verdadera sorpresa llega cuando el personaje revela su identidad robótica! El impacto es mayor ante una cabeza fragmentada que emana grotescos líquidos blanquecinos mientras augura la muerte de la tripulación. Tras esta experiencia, no nos sorprende que Ripley desarrollara un auténtico desprecio por los sintéticos...
Lo peor: una Ripley opacada (Alien 3, 1992)
(Vía) Casi todos los aficionados coinciden en que Alien 3 es la entrega más floja de toda la franquicia, ¿pero en qué falló? Podríamos pasarnos un buen rato hablando de los problemas enfrentados por David Fincher, pero preferimos concentrarnos en un aspecto meramente creativo: Ripley es opacada por Dillon. ¡Y ni siquiera es culpa de los actores! Sigourney Weaver cumple en el aspecto histriónico, pero el prisionero resulta tan fascinante que termina por robarse el show. Aplausos para Charles S. Dutton, quien ofrece una de las mejores actuaciones en toda la franquicia. ¿Entonces por qué resultó tan malo para la historia? La eterna heroína es incapaz de reconquistar nuestra atención, al grado que sus hazañas pasan casi desapercibidas.
Lo mejor: el encuentro (Alien 3, 1992)
(Vía) Resulta curioso que la cinta más floja en toda la franquicia también sea responsable por uno de los momentos más aclamados de la saga. Y es que David Fincher nos ofrece el primer vistazo realmente claro del xenomorfo, que se acerca lentamente hasta su presa para luego dejarla ir. Probablemente el momento de mayor tensión en toda la saga.
Lo peor: el súper clon (Alien: Resurrección, 1997)
(Vía) Pensábamos que la franquicia terminaría con la criticada Alien 3, pero la historia tomó un giro inesperado con Resurrección. La cinta dirigida por Jean-Pierre Jeunet se desarrolla 200 años después de nuestra última entrega, con una Ripley clonada para hacerse con la criatura en su interior. Sin embargo la creación fusionó ADN humano y alienígena, dando como resultado a una mujer de fuerza sobrehumana, sangre ácida, conexiones psíquicas a la criatura y –por extraño que parezca– enorme destreza en el básquetbol. El resultado es divertido, pero muy alejado del concepto original.
Lo mejor: la batalla contra la reina (Aliens, 1986)
(Vía) Aliens es diferente al filme original, pero grandiosa en su propio estilo. Esto se debe a que James Cameron dejó atrás el terror de Ridley Scott para ofrecer una cinta plagada de acción militar ante una colonia alienígena. Y como toque final: una espectacular batalla entre Ripley y la reina, ¿pero cómo nivelar la balanza ante el monstruo? ¡Con un gigantesco montacargas que consolidó a Sigourney Weaver entre las grandes leyendas de la acción!
Lo peor: Las muertes de Newt y Hicks (Alien 3, 1992)
(Vía) Los problemas de Alien 3 comenzaron desde sus primeros minutos, pues luego de una heroica batalla en Aliens, ¿cómo justificar las muertes de Newt y Hicks? La decisión provocó el desencanto de todos los aficionados que soñábamos con conocer el destino del equipo y que debimos conformarnos con muertes improvisadas fuera de cuadro. Por cierto, se decía que Alien 5 contaría con el regreso de Michael Biehn como su personaje, pero la reciente cancelación del proyecto sólo agregó dolor a la vieja herida.
Lo mejor: Chestburster (Alien, 1979)
(Vía) Alien está plagada de grandes sorpresas, pero ninguna resulta tan fascinante como el chestburster. Los problemas empiezan cuando Kane (John Hurt) es atacado por un extraño parásito que se adhiere a su cara –mejor conocido como facehugger–, pero que eventualmente le abandona sin mayores repercusiones. O al menos eso pensábamos. Sólo unas horas después, el personaje convulsiona hasta liberar una monstruosa criatura del pecho. Ridley Scott filmó esta escena sin notificar a su elenco sobre la gran cantidad de sangre que emplearía, lo que le permitió documentar el terror auténtico en sus rostros.
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Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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