Revsita del Mes Suscríbete
Mapa interactivo Entra y explora
CP96 – Eso, sólo en América

Hablamos de It (Eso) y Barry Seal, sólo en América

Suscríbete a la revista

Síguenos Social

Suscríbete al Newsletter Newsletter

Recibe las mejores noticias de cine, series, trailers y críticas

Columnas REVISTA

Mi crítica de los bastardos sin pena ni gloria…

Por:

21-10-2009

Aparecida en el más reciente número de La Tempestad: No hay que tomar las películas de Quentin Tarantino demasiado en serio. Si se le ha elevado a la categoría de auteur y es el cineasta iniciático de millones de cinéfilos pubertos, no es porque él afronte la labor fílmica con muchas pretensiones o aires de […]

Aparecida en el más reciente número de La Tempestad:

No hay que tomar las películas de Quentin Tarantino demasiado en serio. Si se le ha elevado a la categoría de auteur y es el cineasta iniciático de millones de cinéfilos pubertos, no es porque él afronte la labor fílmica con muchas pretensiones o aires de originalidad: al contrario, su cine es, adrede, un revoltijo de influencias y géneros, de estructuras narrativas –los que se sorprendieron con Pulp Fiction no vieron Rashômon– y de iconografías diversas. Como cinéfilo de vocación, Tarantino es más bien un puente entre la ignorancia masiva y un conocimiento enciclopédico del cine mundial. Eso, y un guionista endemoniado, por chispazos genial y siempre impaciente. Por esto, no debe sorprender a nadie que Bastardos sin gloria, su acercamiento a la Segunda Guerra Mundial, sea todo menos solemne. Con un desparpajo infantil, Tarantino reescribe la historia de la ocupación nazi en Francia en clave de western, narrando en paralelo, y dividiendo la trama en capítulos, como en Kill Bill, la historia de la única superviviente de su familia, aniquilada por el Coronel Landa –interpretado con sorpresiva exactitud por el actor austriaco Christoph Waltz, todo un descubrimiento–, y las andanzas de un grupo de soldados judíos conocido como los Inglorious Basterds. Comandados por un Brad Pitt de caricatura, este escuadrón caza y mata combatientes germanos con un sadismo cuyas ramificaciones morales nadie cuestiona: ¿en escencia, no son tan racistas y brutales sus acciones como la del Tercer Reich? Bastardos sin gloria presenta algunas de las mejores escenas escritas por este cineasta convertido en rockstar –sobre todo las de Landa–, pero al final termina siendo un ejercicio desarticulado que gozará, de seguro, de una taquilla sana y un seguimiento de culto regado por esa pereza, tan del siglo XXI, de acudir a las fuentes originales.

– César Albarrán Torres

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

Notas relacionadas

Comentarios